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Full text of "El Oriental; descripcion general de la república oriental del Uruguay, su comercio, industrias, rentas y riquezas, narraciones históricas"

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S/\^S^)r^^V 



f^arbarli College Eíbraro 




FROM THE FUND 



PROFESSORSHIP OF 

LATIN-AMERICAN HISTORY AND 

ECONOMICS 



ESTABLISHED I9I3 




EL Oriental 



V! í k !V T* t^ V 1 ri P" í^ I 



t: 



EL ORIENTAL 



EL ORIENTAL 



DESCRIPCIÓN GENERAL 

DE LA 

REPÜBLICA ORIENTAL DEL URUGUAY 

su COMERCIO. INDUSTRIAS. RENTAS Y RIQUEZAS 

NARRACIONES HISTÓRICAS 
RASGOS BIOGRÁFICOS DE URUGUAYOS CÉLEBRES, ETC. 

CARLOS M. MAESO 



MONTEVIDEO 

IMPRENTA Y ENCUADER.NACIÓN DE RÍUS Y BECCHI 

pALLB pORIAMOi MÚJIBKOS tJS T «54 

1884 



HARVARD COLLEGE U BRARY 



)EC 24 1915 

UTIN-AMERICAN 
PROFESSORSHIP FÜMD. 



^AY 1 a 



.-; I o 



AL LECTOR 



Al publicar este libro creemos llenar con él un vacío que 
hace tiempo se nota. 

No hay hasta ahora ninguna obra que ofrezca reunidos 
en sus páginas conocimientos sumarios sobre la República, 
conteniendo datos modernos sobre sus industrias, riquezas 
y adelantos. 

En pocos años nuestro país ha modificado de una manera 
lisonjera sus condiciones y para darse cuenta completa de 
su verdadero estado es necesario consultar infinitas publi- 
caciones oficiales y particulares, que no siempre es posible 
adquirir y en cuya consulta hay que emplear mucho tiempo. 

Hemos reunido en el presente libro todas las noticias é 
informaciones que pueda necesitar quien desee conocer la 
República Oriental del Uruguay, así como los sucesos cul- 
minantes de su historia y los rasgos biográficos de algunos 
de sus principales hombres, estos últimos por desgracia tan 
poco conocidos de la presente generación, que debe encon- 
trar en los servicios y en las virtudes de nuestros proceres 
ejemplos dignos de imitarse para el cumplimiento de los 
deberes cívicos. 

Hemos dado al presente libro una forma que sea adapta- 



8 EL ORIENTAL 



se supone fuera la de San Gabriel. Allí dejó dos embarca- 
ciones y tripulando otra se lanzó á reconocer la costa. Re- 
conoció otra isla, á la que dio el nombre de su piloto Martin 
García y se dirigió en seguida al territorio Oriental. 

Algunos indiosfueron divisados en la costa, pero no dando 
importancia al hecho, Solís con varios de sus compañeros 
desembarcó, á fin de tomar posesión, plantar la cruz y 
explorar el país. 

En el momento de desembarcar, un grupo de indioá que es- 
taba emboscado cayó sobre los descubridores, dando muerte 
á Solís, factor Marquina, contador Alarcon y seis mas', que- 
dando prisionero el alférez don Francisco del Puerto, quien 
permaneció cautivo hasta 1526, en que pudo reunirse á Ga- 
belo. 



Las razas primitÍTas del país 



Cuando los Conquistadores Españoles pisaron el territorio 
del Rio de la Plata, las principales tribus que lo habitaban 
eran las de los Charrúas^ Chanos^ Chayos, Mboanes, Que' 
noas, MartidaneSy Yaros, Minuanes y Caiguas, Los Cha- 
rrúas constituían la tribu mas importante y belicosa, vivien- 
do cerca de las costas de Maldonado y extendiéndose hasta 
las del Uruguay ; la de los Chayos era fronteriza y aliada 
de los Charrúas ; los Chañas y Mboanes habitaban las 
islas del Uruguay ; los Quenoas y Martidanes vivían sobre 
el Uruguay, siendo enemigos de los Yuros y Minuanes, y 
los Caiguas, tribu desprendida de los Minuanes, habitaban 
entre el Paraná y el Uruguay. 

Los CharruaSy dotados de verdadero valor, perseveran- 
cia é inteligencia, lucharon durante tres siglos contra los 
Conquistadores, sin que un solo día dejaran de alimentar la 
esperanza que les animaba de salvar su patria de la domina- 
ción extranjera, que les era profundamente odiosa. 

Los Charrúas no tenían mas ocupación que la pesca, la 
caza y la guerra. Daban gran importancia á la caza, que 
les proporcionaba alimentos y las pieles con que se cubrían, 
y miraban á un buen cazador como al Aiejor guerrero. La 
caza consistía en ciervos, corsos, gamos, avestruces, jaba- 
líes, puercos del monte, tigres, osos hormigueros, leones, 
gatos monteses, zorros, hurones, tactus, aguarás, matacos. 



10 EL ORIENTAL 



quirinchos, mulitas^ quirquinchos, comadrejas, nutrias, 
águilas, taguato-miní ó sea halcón, paranchos, chimangos, 
gaviotas, cuervos, loros, cigüeñas ó infinidad de serpientes. 

Eran muy entendidos en la pesca. Poseían la fórmula de 
un brebaje compuesto de raíces, el que arrojándolo al agua 
producía el adormecimiento de los peces que se le acerca- 
ban y los que los indígenas extraían en seguida con la 
mano ( 1 ). 

La familia tenía su culto entre ellos, así como existía el 
matrimonio. El amante robaba su novia del hogar paterno, 
principal ceremonia para quedar celebrado el - enlace. Las 
mujeres realizaban todos los trabajos caseros, haciendo la 
comida, preparando las pieles que les cubrían,^ tegiendo 
plumas para adornarse, cultivaban sus sementeras y fabri- 
caban bebidas de maíz, miel, frutillas y diferentes raíces. 

En agricultura conocían el maíz, el nanioc, el plátano, la 
batata, el pimiento y otros productos. 

Como se sabe, los caballos, vacas, ovejas, muías, etc., 
etc., fueron importados por los Españoles en estas regiones, 
donde luego se han reproducido de un modo asombroso, 
constituyendo hoy la principal riqueza del Estado la gana- 
dería. En los primeros tiempos de la conquista, los Cha- 
rrúas se amedrentaban ante los ginetes, pero acostumbrán- 
dose después á ver caballos, perdieron todo temor y se hi- 
cieron excelentes ginetes. 

No conocían el uso de los metales, con excopcion de al- 
gunos objetos de plata ú oro importados por los Españoles. 
Sus utensilios de trabajo eran hachas ó instrumentos de 
piedra, poseyendo alguna alfarería muy rudimentaria. 

Sus armas eran flechas de silex, boleadoras de piedra que 
unían con tiras de cuero de zorrillos y hondas que maneja- 
ban hábilmente. Su diario ejercicio en la caza y sus conti- 



(1) Según me ha manifestado el ilustre y estimable doctor Barros 
PimenteU algunas tribus indígenas en el Brasil usan igual procedi- 
miento, al que dan el nombre de timbó. 



EL ORIENTAL 11 



nuadas guerras con las otras tribus y con los conquistado- 
res, les habian hecho muy hábiles en el manejo de sus 
ormas. 

La necesidad de atravesar frecuentemente rios caudalosas 
les había sugerido la idea de la navegación, para cuyo efeclo 
ahuecaban grandes troncos de árboles^ con virtiéndolos asi 
ea primitivos bajeles, dentro de los cuales se aventuraban 
en peligrosas excursiones. 

Conocían el hábito del tatuaje, si bien no todos segtiínn 
tan deplorable costumbre: para pintarse se picaban el cutis, 
trazando después caprichosos dibujos con diferentes colo- 
res, sobre el que predominaba el azul. 

Para comunicarse entre sí á largas distancias habian 
adoptado un sistema de fogatas. 

Vivían en tribus no mayores de 400 individuos. 

Esa gran utopía que persiguen los socialistas en Europa y 
cuya manifestación terrible se produjo con la Comuna de 
Paria en 1871 ; esa teoría que se agita en tenebrosos conci- 
liábulos amenazando destruir la existencia social de las 
grandes naciones y produciendo en las sociedades proftindo 
terror ; la idea de los bienes comunes, de la igualdad de las 
fortunas, estaba pacíficamente establecida entre los Cha- 
rpíxas. No habia zánganos en la colmena, porque la oltíveí 
y brío de los CAarraas* era proverbial. Así, pues, todos con- 
tribuían al bienestar general y lo que era de uno era dü to- 
dos. Llegaba á tal extremo esta práctica sencilla é iguaÜLa- 
ria, que solían reunir en un parage determinado los produc- 
tos de la caza, de la pesca y de la agricultura para repartír- 
selos en partes iguales. 

Tenian una religión : adoraban al Dios del bien, á quien 
llamaban Tupa, reconociendo la existencia del genio del 
mal, Anang. El padre Lozano pretende que los Charrúas^ 
por tradición, poseían alguna idea de Adán y Eva. 

Profesaban un culto especial á los muertos, á quienes 
daban sepultura con ceremonias magestuosas, teniendo la 
costumbre de mutilarse para demostrar su pesar. Establecían 
sus cementerios en los cerros, colocando al lado del cadáver 



12 EL ORIENTAL 



las ropas, armas y alimentos, para que acompañaran en la 
peregrinación á la nueva vida á sus dueños, pues creian en 
la inmortalidad del alma. 

Durante mucho tiempo llamaron la atención ciertas peque- 
ñas cuentas que habían sido halladas en elevados cerros en 
los Departamentos de Minas, Cerro-Largo y Paysandú. Des- 
de 1832 la existencia de tales cuentas era conocida por el fa- 
moso autor de la teoría de la selección natural, Carlos Darwin, 
quien en sus apuntes de viaje se refiere á ellas, aunque no 
dando crédito á la opinión del doctor Andreus Smith, de que 
esos pequeños trozos de cristal habian sido agujereados por 
centellas. Posteriormente, en 1877, nuestro ilustrado químico 
don Mario Isola examinó esas cuentas, encontrando que 
eran compuestas de silicato de potasa y cal, es decir, vidrio 
común, de lo que se desprende que su fabricación era Euro- 
pea. Viene á comprobar esto que realmente los Charrúas 
lenian la costumbre de enterrar á sus muertos con sus ves- 
tidos de pieles, adornos, armas, etc., etc. 

Todas las boleadoras, puntas do flecha, morteros, carre- 
teles y restos de alfarería de los Charrúas que se han encon- 
trado han sido hallados en cerros ó en sus inmediaciones. 
El cerro de Montevideo ha sido una gran Necrópolis Cha- 
rrúa en los siglos pasados, pues de allí y dentro de la arena, 
durante mucho tiempo se han estado recogiendo curiosos 
ejemplares de armas y utensilios de los indígenas. 

Su sistema de gobierno consistía únicamente en el caci- 
que ó Tubichá, cuya autoridad era acatada sin observación 
alguna. Este alto cargo era hereditario. 

Cuando se presentaban difíciles cuestiones que resolver, 
ó en caso de declaratoria de guerra, el cacique convocaba á 
los ancianos y gefes á Consejo. La dirección de la guerra 
se concedía por elección. Cada gefe en el Consejo enume- 
raba sus méritos, campañas y servicios, y el sufragio resol- 
vía al punto. 

Los Charrúas daban á nuestro país el nombre de Ara- 
chan, palabra guaranítica formada de Ara, que significa dia 
y Chan, que ve, es decir, que ve el día, ó sea Oriental. 



Tandubayo y Lirompeya 



Poco anles de que tuviera lugar el sangriento combate 
en que murieron los valientes Charrúas Zapican, Abayubá, 
Tabobá y Añahualpo, esplorando los conquistadores espa- 
ñoles el territorio Oriental, uno de ellos, llamado CaraballOj 
se estravió, y marchando al acaso llegó junto á una choza, 
donde encontró una pareja entregada al sueno. La bolleza 
de la india le sedujo y resolvió matar á su amante para 
apoderarse de ella. Cuando iba á realizar este siniestro 
propósito, Yandubayo, que así se llamaba el indio, dt^spertó 
y trabándose en lucha con Caraballo, consiguió desarmarlo. 

Yandubayo se disponia á herir en justa represalia á bu 
enemigo, cuando la hermosa india Lirompeya, interponién- 
dose, dijo á su amante que le habia prometido vencer á 
cinco caciques como prenda de su amor y que aún le falla- 
ba uno. Yandubayo, noble y vahente, devolvió su lanza al 
conquistador, perdonándole la vida, y aquel, sentándose, 
oyó de sus labios la tierna historia de sus amores con Li- 
rompeya. 

' Caraballo abrigando en su mente una horrible idea^ es- 
cuchó con atención la sencilla historia del indio y montando 
á caballo se despidió de los felices amantes, pero en un 
momento de descuido de Yandubayo, le clavó la lanza, de- 
jándolo muerto. 

Caraballo entonces echó pié á tierra y comenzó á enamo- 



14' 



EL ORIENTAL 



rar 6 la desgraciada Lirompeya, quien aparentando acceder 
é sus suplicas^ le pidi6 cavara una sepultura á su, amante. 

No bien Caraballo hahia concluido la faena, Lirompeya 
se lanzó sobro él y arrancándole la espada se atravesó con 
ella, murmuraado en su agonía : Abre para los dos sepul- 
tura rj cubre d Lt romped/a con la ¿ierra que oculta á Van- 
dubai/o. 

Barco de Centenero dice que jamás el conquistador pudo 
sustraerse á los remordimientos de su crimen y olvidar el 
valor y ternura de la india. 



Invasiones Inglesas 



En 1806 y 1807 los pueblos que baña el Plata fueron 
teatro de grandes sucesos, que mucho influyeron en el des- 
arrollo de las ideas emancipadoras de la madre Patria. 

En 1806 una escuadra inglesa comandada por el comodo- 
ro Popham, que antes se había apoderado de una colonia 
Holandesa establecida en el Cabo de Buena-Esperanza, se 
dirigió al Rio de la Plata, acariciando su gefe el pensamien- 
to de apoderarse de estos países perlenecienles entonces á 
la Corona de España. 

La flota se componía de los buques Encounter^ Rea$o- 
noble y Díomedes, Diadema Leda y varios trasportes, cons- 
tando la tripulación de mas de 1,500 hombres. 

El 9 de Junio de 1806 esta escuadra llegó al puerto de 
Maldonado y pocos dias después al de Montevideo. 

Los elementos militares de que se disponia en esta plaza, 
asi como sus excelentes fortificaciones hacian muy aventu- 
rado un ataque, por lo cual el comodoro Popham se dirigió 
al puerto de Buenos Aires. 

Debido á la impericia y vacilaciones del virey Sobre Mon- 
te, después de un pequeño combate, el 27 de Junio, el ejército 
Inglés se apoderaba déla ciudad, habiéndose firmado una 
capitulación en la que se estipuló que los defensores sal- 
drían de la fortaleza con los honores de la guerra. 

ia conducta vacilante y pusilanimidad del virey Sobre* 



16 EL ORIENTAL 



Monle, produjeron en los habitantes de Buenos Aires una 
general indignación, que hacia aumentar el odio á los inva- 
sores, que sin respeto ninguno á las mas elementales nocio- 
nes del Derecho se lanzaban en son de guerra contra pobla- 
ciones relativa mente indefensas. 

Asi, pueSj á ía sorpresa producida por la presencia y 
triunfo del ejército Inglés, sucedió un rencor profundo que 
desdr? el primer momento procuró la satisfacción de una 
cumplida veiií^anza. 

Kl capitán de fragata don Santiago Liniers, francés de 
nacimiento, pero al servicio de España, consiguió penetrar 
en la ciudad de Buenos Aires, donde adquirió la seguridad 
de que seria apoyado por los habitantes cualquier movi- 
miento ó empresa que tuviera por objeto arrojar al ejército 
Inglés y arrebatarle la presa de que se habia apoderado. 

Kn consecuencia, Liniers se trasladó á Montevideo, donde 
encontró el mayor entusiasmo y cooperación para organi- 
zar una es pedición reconquistadora. Autoridades y pueblo 
rivalizaron para reunir los elementos de guerra que debian 
operar bajo las órdenes de Liniers y el 23 de Julio partia de 
esta ciudad un ejército formado de 1,270 plazas, agregándo- 
sele en la Colonia una compañía de voluntarios compuesta 
de 130 hombros, al mando de don Benito Chain y la es- 
cuadrilla confiada al capitán don Juan Gutiérrez de la 
Concha que se habia enviado de Montevideo para traspor- 
tar las tropas á Buenos Aires. 

Mientras tenian lugar estos preparativos, don Martin 
PueyrredoD habia reunido en la campaña de Buenos Aires 
algunas fuerzas, con las que libró un encarnizado combate 
con las tropas In futesas en el paraje denominado PedrieL 
Kt'3 de Apfosto se embarcaron las fuerzas espedicionarias, 
desembarcando en las Conchas, en cuyo punto se le incor- 
poraron mas de mil hombres que esperaban con ese objeto 
su llegada. Liniers dirigió una intimación al general Beres- 
fordj quien contestó que se defendería hasta el punto que le 
indieara la prudencia para evitar las calamidades que pud 



EL ORIENTAL 17 



ran recaer sóbrela ciudad. En vista de esta respuesta el 
ejército reconquistador avanzó, iniciando las hostilidades 
con un ataque al parque militar que defendian 270 soldados 
Ingleses. La noche vino á paralizar las operaciones y du- 
rante ella numerosos vecinos de Buenos Aires con ks 
armas que pudieron llevar, se incorporaron al ejército ro- 
conquistador. 

Entre tanto, los Ingleses se habian atrincherado en la plaza 
mayor y calles adyacentes, ocupando los edificios contiguos 
y defendidos por 18 piezas de canon. 

Al dia siguiente comenzó de nuevo el combate y después 
de una encarnizada lucha los Ingleses fueron derrotados^ te- 
niendo que capitular y volviendo á flamear en la fortaleza de 
Buenos Aires la bandera Española. Llegado á conocimiealo 
del rey de España este memorable suceso, espidió en Aran- 
juez con fecha 24 de Abril de 1807 una real cédula, confi- 
riendo á la ciudad de Montevideo el titulo de muy fiel y re- 
conquistadora y que usase de la distinción de Maceros, 
añadiendo al escudo de armas las banderas Inglesas abati- 
das que apresó en la reconquista de Buenos Aires, con una 
corona de oliva sobre el Cerro atravesado con otra de las 
reales armas, palma y espada. 

La noticia de la toma de Buenos Aires por las armas bri- 
tánicas produjo en Inglaterra gran satisfacción y el comer- 
cio comprendiendo que se abria para sus operaciones un 
nuevo y gran n>ercado, envió al Rio de la Plata valiosoa 
cargamentos de mercaderías. 
El gobierno Inglés á su turno ordenó el envío de nuevos 
• refuerzos, zarpando el 10 de Agosto de 1806 de Portsmouth 
una escuadra al mando del contra-almirante Sterting y ira- 
yendo á su bordo 5,300 soldados. 

Algunos dias después de haber zarpado esta escuadra con 

dirección al Rio de Plata, llegó á Inglaterra la noticia de la 

reconquista de Buenos Aires, causando una desagradable 

impresión esa nueva. 

Pero deseando el Gobierno Inglés recuperar el dominio de 

% 



IS EL ORIENTAL 



BU5 armas en estas regioaes, ordenó que la escuadra que 
mandada por Crawford se dlrijia al Pacífico, se reuniera á la 
otra flota y juntas operaran en el Rio de la Plata. El Te- 
niente General don Juaa Whitelocke fué nombrado gefe su- 
perior de la espedicíoa^ embarcándose con otro cuerpo de 
ejercito compuesto de 1,600 hombres, con los que formaba 
la espedícion el respetable total de 11,180 plazas. 

Después de varios combates en que fueren derrotadas las 
fuerzas Españolas, la escuadra y ejército Inglés establecie- 
ron el bloqueo y sitio de Montevideo. 

Después de soportar heroicamente un rigoroso sitio, el 2 
de Febrero por la noche, los Ingleses asaltaron las mura- 
llas y consiguieron penetrar á la ciudad. Las calles de Mon- 
tevideo fueron teatro do sangrientas escenas, pues la guar- 
nición peleó con denuedo sin igual, pero la superioridad 
numérica del enemigo le dio la victoria y el pabellón Inglés 
flameó en la fortaleza de San Felipe y Santiago. 

Una vez apoderados de Montevideo, las fuerzas inglesas 
se dirigieron a Buenos Aires, pero allí fueron vencidas en 
una homérica defensa, teniendo que capitular y devolver la 
plaza de Montevideo. 



^ 



Lucha por la Independencia 



Ea las hermosas y conmovedoras páginas de la historia 
Oriental que narran los altos hechos de la lucha por la In- 
dependencia Nacional, se destacan tres figuras culminantes ; 
Artigas, Lavalleja y Rivera. El primero vencedor ilustre de 
las Piedras, el segundo de Sarandí y el tercero del Rincón 
de los Gallinas. 

Esos tres guerreros no serán olvidados jamás mienlras 
exista un Onental sobre el haz de la tierra ó espíritus eli*- 
vados que comprendan la grandeza de alma de esos hom- 
bres, que pusieron su sangre, su inteligencia, sus caudales 
y sus espadas al servicio de la mas noble de las causas : la 
emancipación de su patria de todo poder extraño. 

Desde 1811 hasta 1828, es decir, desde el pasaje de Ai li- 
gas hasta la acción de Camacuá, durante 18 años los Orien- 
tales no envainaron sus aceros, combatiendo incesanLe- 
mente por agregar una tierra Ubre mas á las que habían en 
el continente de Colon. Vencedores unas veces, vencidos 
otrasj siempre hicieron gala de un heroísmo Espartano, 
asombrando á sus enemigos con su denuedo, su noble alti- 
vez, su acendrado patriotismo, su abnegación sin límites 
y BU expléndida magnanimidad, hasta conseguid que el oleo 
(le la victoria zahumara su bandera. 

Durante 18 años ese puñado de héroes desafió las iras y 
íoder de cuatro naciones, sin que un solo dia ñaqueara 



20 EL ORIENTAL 



SU 63pirilu ni pidiera tregua al adversario. A veces, cuando 
la suerte contraria les abrumaba, cuando la superioridad 
numórica de sus enemigos ó sus poderosos elementos de 
guerra les vendan en la encarnizada liza, no pensaban qne 
su magna empresa, que el ideal de sus propósitos estaba 
perdido : buscaban la fortaleza en la imagen de la patria es- 
clavizada y volvían de nu^vo á los campos de batalla rea- 
lizando esas hazafias que la historia guarda en sus páginas 
de oro. 

Polonia también luchó contra la triple ambición, pero al 
fin cayó bajo sus garras, siendo despedazada brutalmonte; 
mas felices que los polacos, nuestros abuelos pudieron ver 
después de cerca de cuatro lustros de sangrientas guerras j 
construido el edificio de la Soberanía Nacional y consolida- 
da para siempre la Independencia de la patria amada. 

Esa herencia que nos dejaron nuestros mayores constitu- 
ye el tesoro de los Orientales. 

Cuando el desaliento ó la decepción golpeen en sus horas 
malditas las fibras de nuestro ser, abrid las hojas de la his- 
toria patria y allí encontrareis, entre las grandezas de una 
raza privilegiada, el bálsamo confortante de los santos re- 
cuerdos, experimentando gratas sensaciones ante ese cua- 
dro donde se destacan Artigas, Rivera y Lavalleja y sus 
bravos compañeros en la talla colosal de sus proezas. 



i 



Cronología 



DE LOS CABILDOS DE MONTEVIDEO 



Hé aquí el nombre de los cabildantes que tuvo Montevi- 
deo desde 1801 hasta 1815 : 

1801 : Alcalde de primer voto, don Matías Sánchez de la 
PoKuela ; ídem segundo, Manuel Diago ; Fiel ejecutor, Juan 
Vidal y Batlle; Sindico Procurador, Rosendo Dobal ; Alcal- 
de de la Santa Hermandad, Pedro de Castro Callorda ; Al- 
calde Provincia!, Juan A. Bustillos ; Regidor decano Alférez 
Heal, Maleo Vidal; Depositario General, Marcos José Mon- 
lerroto ; Alguacil mayor perpetuo, José María Ortega. 

1802 : Alcalde de primer voto, Luis Antonio Gutiérrez ; 
Ídem segundo, Lorenzo de UHbarri ; Alférez Real, Juan 
García Fernandez ; Fiel ejecutor, Miguel Conde ; Síndico 
Procurador, Pascual Parodi ; Alcalde de la Santa Herman- 
dad, Joaquín Trigo ; Alcalde Provincial, Juan A. Bustillos ; 
Depositario General, el mismo del anterior; Alguacil ma- 
yor, el mismo del anterior. 

1803 : Alcalde de primer voto, Miguel Otormin ; ídem 
secundo, José Manuel Barreiro y Camba; Alférez Real, 
Rafael Fernandez ; Fiel ejecutor, Manuel Pérez Ralbas : 
^^dieo Procurador, Ensebio Ballesteros ; Alcalde Pro vin- 

, Juan A* Bustillos; Alcalde de la Santa Hermandad, 



22 EL ORIENTAL 



i 



k^ 



José Francisco Candía ; Depositario y Alguacil mayor^ los 
mismos del anLerior, 

1804 : Alcalde de primer voto, doctor don José Revuelta ; 
ídem seí^ando, Pedro José Errasquin; Alférez Real, Juan 
Vidal y Ballie ; Fiel ejecutor, Pedro Vidal ; Síndico Procu- 
rador, Juan Vidül y Benavides; Alcalde de la Santa Her- 
mandadj Nicolás Gadea ; Alcalde Provincial, Juan A. Bus- 
lilloíj ; Defensor de Pobres^ Miguel Antonio Vilardebó ; De- 
fensor do Menores, Juan Manuel déla Serna; Alguacil 
mayor, el del anterior, 

1805 : Alcalde de primer voto, Pedro Errasquin; ídem 
segundOj Pedro Vidal; Alférez Real, Juan Vidal y Batlle; 
Fiel ejecutor, Juan M, de la Serna ; Defensor de Pobres, 
doctor don José Revuelta ; Defensor de Menores, Juan Vidal 
y Benavides; Síndico Procurador General, Miguel A. Vilar- 
debó ; Alcalde Provincial, Juan A. Bustillos; Alcalde de la 
Sania Hermandad, Pedro Rodriguez. 

1806 : Alcalde de primer voto, Juan Bautista Aguiar; ídem 
segundo, Manuel Pérez Balbás ; Alférez Real, Carlos Cama- 
so; Fiel ejecutor, Josó Gestal; Defensor de Pobres^ Damián 
de la Peña ; ídem de menores, Luis de la Rota Britos; Sin- 
dico Procurador, Manuel Solsona; Alcalde déla Santa Her- 
mandad, Juan Patricio Amutío; Alguacil mayor, el ante- 
rior. 

1807: Alcalde de primer voto, Antonio Pereyra; Ídem de 
segundo, Lorenzo Ulibarri; Alférez Real, Rafael Fernandez; 
Fiel ejecutor, Miguel Conde ; Defensor de Pobres, Antonio 
San Vicente ; ídem de Menores, Francisco Joan ico ; Síndico 
Procurador, Zacarías Pereira; Alcalde de la Santa Herman- 
dad, Francisco Toscano. 

1808 : Alca Ido de primer voto, Pascual Parodi ; ídem de 
segundo, Pedro Francisco Berro; Alférez Real^ Manuel 
Ortega j Fiel ejecutor, Manuel V. Gutiérrez ; Defensor de 
PobreSj Juan José Seco; ídem de Menores, Juan Domingo 
de las Carreras; Síndico Procurador, Tomás García de Zú- 
ñiga; Alcalde de la Sania Hermandad, Manuel Artigas, 



EL ORIENTAL 23 



1809 : Alcalde de primer voto, Pascual Parodi ; ídem de 
segundoj Pedro Francisco Berro; Alférez Real, Juan Josa 
Seco; Fiel ejecutor, Manuel V. Gutiérrez; Defensor de 
Pobres, Juan A. Bustillos; Idera de Menores, Juan Domingo 
dB las Carreras ; Síndico Procurador, Bernardo Stiarez ; 
Alcalde de la Santa Hermandad, Manuel Artigas, Alguacil 
mayor, el anterior. 

1810 : Alcalde'de primer voto, Cristóbal Salvaíiach ; Itlcín 
de segundo, Pedro Vidal ; Regidor decano, Jaime Illa ; 
Fiel ejecutor, Juan Bautista Aramburo; Defensor de Pobres, 
Damián de la Peíia ; ídem de Menores, León Pérez ; Juez 
de Fiestas, Félix Mas de Ayala ; Juez de Policía, Mateo 
Gallegos ; Síndico Procurador, Manuel del Valle. 

1811 : Alcalde de primer voto, Joaquin de Chopitea ; ídem 
de segundo, Ildefonso Garcia ; Alférez Real, Francisco J, 
Ferrer ; Fiel ejecutor, Jorge de las Carreras ; Defensor de 
Pobres, Miguel Costa y Tejedor; Defensor de Menores, 
Juan José Duran ; Juez de Fiestas, Juan Francisco Soloi^ 
rano ; Juez de Policía, José Suarez ; Síndico Procurador, 
Lorenzo Ulibarri ; Alcalde de la Santa Hermandad, Casi- 
miro Calleros. 

1812 : Alcalde de primer voto, Cristóbal Salvaiiach ; ídem 
de segundo, Manuel Ortega; Regidor decano, Carlos Ca- 
muso ; Fiel ejecutor, Juan Vidal Batllo ; Defensor da Po- 
bres, Félix Saenz ; Defensor de Menores, Antonio Agell ; 
Juez de Policía, Ignacio Mugica ; Juez de Fiestas, Antonio 
Fernandez de la Sienra ; Síndico Procurador, Manuel Vi- 
cente Gutiérrez; Alcalde de la Sania Hermandad, Roque 
Haedo ; Alcalde Provincial, Juan A. Bustillos. 

1813: Alcalde de primer voto, Manuel V. Gutiérrez; 
ídem de segundo, Manuel Nieto; Fiel ejecutor, Manuel 
Masculino ; Defensor de Pobres, Ramón Dobal ; ídem de 
Menores, Manuel García de la Sienra; Juez de PoHcía, 
Manuel Duran ; Juez de Fiestas, José Maguin Rius ; Regi- 
dores : Domingo Vázquez, Cristóbal Pugnen, Bernabé de 
UcortBj José M. Ortega. 



24 EL ORIENTAL 



1814 r Alcalde de primer voto, Miguel Antonio Vilarde- 
bó; Idera de segando, Juan Vidal y Batlle ; Regidores : Ma- 
nuel Masculino, Antonio Gabito, Bernabé AlcorLa, Ramón 
Dohalj Félix Saonz; Licenciado, Pascual do Araucho, 
Antonio Agell^ Manuel Santelias, Nicolás Miranda y Fran- 
cisco Moran. 

En este ailo hubo cambio en el Cabildo, después de la ca- 
pitulación do los realistas. Ocupada la ciudad por el ejército 
patnotaj fueron elegidos nuevos cabildantes, siendo nom- 
brados don Manuel Pérez, don Pedro Gervasio Pérez, don 
Pablo Porczj don Juan Correa; Asesores: doctor Elias y 
doctor Llambh 

1815 , Alcalde de primer voto, Pablo Pérez ; Ídem de se- 
gundo, Pascual Blanco; Regidores: Antonio Reina, Fran- 
cisco Plá, Ramón de la Piedra, José Vidal; SecreLariOj 
Pedro Mana Taveiro. 



É. 



Espada de Artigas 



El General don José Gervasio Artigas, el vencedor de las 
Piedras, es el fundador de la nacionalidad Oriental. 

No hay en la historia americana un ejemplo superior al 
de ]a constaticia, valor, patriotismo y energía desplegada 
por el indomable caudillo contra todos los poderes extran- 
jeros que querían subyugar esta tierra ó imponerle su po- 
lítica* 

Artigas no desmayó jamás. Al dia siguiente de un desas- 
tre, que era una esperanza menos para los que ansiaban la 
Independencia Oriental, él se presentaba tan arrogante y 
entusiasta como la víspera, lleno de fé en los destinos de su 
patria y sin manifestarse dispuesto á ceder un átomo de sus 
propósitos. 

E3 una do las fíguras mas culminantes de la historia de 
nueslro continente, no solo por sus condiciones personales, 
sino porque representa una época, constituyendo la encarna- 
ción de las ideas predominantes en las masas populares y 
levantó una bandera que era simpática á los que saliendo 
del dominio hÍ9p$ino y su política absolutista, querían justa- 
mente entrar al goce de la libertad. 

En sus campanas famosas, el General Artigas recibió 
inequívocas demostraciones de afecto y no es la menor de 
:!llas la rica espada, vaina de oro y empuñadura del mismo, 
metal, que le regaló la Provincia de Córdoba. 



28 EL ORIENTAL 



En la vaina úbuq esla inscripción : La Espada del Gene- 
raí Arüga^^ Córdoba en sus primeros ensayos y á su Pro- 
tector el inmortal General Artigas, 

En el reverso de la hoja se lee : General don José Art¿- 
gaSj año 1815 ^ y en el anverso : Córdoba independíenle 
á su Protector^ Esla espada íué adquirida en Buenos Aires 
por don Leandro Gómez en 1845 y presentada al Gobierno 
Oriental el 8 de Noviembre de 1856, manifestando en la 
BoLa do remisión que « ¿a espada que tengo la saíísjaccion 
de presentar á Y, E, no encierra en si seguramente nin- 
gitn mérito artísíicOj pero sí posee la inestimable condi- 
ción de ser una ojrcnda de reconocimiento de un pueblo 
hermano hacia un Oriental ilustre, » ^ 

Esta espada existe depositada en el Museo Nacional. 



19 de AbrU de 1825 



Después de muchas vicisitudes políticas, de una incesan- 
te lucha en que los Orientales hahían peleado heroicamente 
por la Independencia de su patria, la suerte de las armas 
había sido favorable al Imperio del Brasil y convertida en 
Provincia Cisplatina se hallaba incorporada á la única 
monarquía Americana. 

No era por cierto éste el ideal de los Orientales, que as- 
piraban desde muchos anos atrás á ver á nuestra tierra 
libre é independiente de todo poder extraño. 

Si bien el dominio imperial parecía hallarse consolidado 
rigorosamente, nada era menos cierto. Los hijos del Uru- 
giiey no podían conformarse con que este suelo fuera holla- 
do por la planta extranjera ni mucho menos convertirse en 
rica presa de la diadema imperial. 

Fuertes y aguerridos ejércitos, dotados de los mejores 
elemenLos bélicos, mandados por gefes experimentados, 
ocupaban el territorio de la República, guardando con todo 
su poder la conquista realizada ; á los que auxiliaban eficaz- 
mente divisiones de la escuadra brasilera. 

Podía creerse perdida para siempre la idea de la Inde- 
pendeocia Oriental: pero el patriotismo velaba acariciando 
la hermosa esperanza de la libertad de la .patria y bien 
pronto había de demostrarse al mundo que una raza heroica 
como la Oriental no podía vivir*en la denigrante condición 
de vasalla. ^ 



28 EL ORIENTAL 



La dominación extranjera había arrojado á las playas 
vecinas muchos y distinguidos compatriotas que ansiaban 
el momento de esgrimir una espada y lanzarse al combate 
para levantar el edificio magestuoso de la soberanía nacional. 

Un dia se reunieron en Buenos Aires en la casa de co~ 
memo de don José Antonio Villanueva, don Juan Antonio 
Lavallejfl, Pablo Zufriategui, Manuel Oribe, Luis Ceferino 
deLalorre, Manuel Lavalleja, Manuel Melendcz y Simón 
del Pino y resolvieron lanzarse á la cruzada redentora, bajo 
las ('jrdenes del primero. 

Aceptado este pensamiento patriótico, celebraron varias 
reuniones, adoptando importantes resoluciones, tales como 
reunir dinero^ adquirir armas y dirijir comunicaciones á la 
Banda Oriental á fin do preparar elementos que coadyuva- 
ron é su grandiosa empresa. 

Trabajando hábilmente se consiguió hacer despachar en 
la Aduana de Montevideo un cajón conteniendo 200 ter- 
cerolas y la suscricion levantada en Buenos Aires consiguió 
un resultado plenamente satisfactorio, donando : 

Don Miguel Riglos $ 1^000 

» Ramón Lorrea » 1,000 

» Félix Alzaga » 500 

» José María Coronel *> 5Í)0 

» Manuel Haedo jj 5(30 

» Pedro Lezica w 1 ^000 

* Juan Molina ^ 500 

> El amigo de los Orientales » 500 

» J. G B 500 

» Miguel Gutiérrez » 500 

H Tomás Eastman » 700 

» Miguel Maun. ..• » 200 

» Manuel Lezica » 500 

» Alejandro Martínez » 1,000 

» Ramón Villanueva » 500 

» Juan Pablo Saenz » 500 



EL ORIENTAL 



29 



Don Julián Panelo y C.» $ 5Ü0 

» Juan Pedro A guirre » 500 

» Mariano Fragueiro » 500 

y> Rupei:to Albarellos » 300 

^ Julián Arrióla s » 500 

» Lúeas González » 500 

» Lorenzo Uriarte » 500 

» Juan José y Nicolás Anchorena. . . » 3,000 

á cuyas sumas se agregaron mas larde 158,000 pesos, dados 
por el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires. 

Pocos dias antes del pasaje de los Treinta y Tres fueron 
despachados los patriotas Manuel Lavalleja, Atanasio Sie- 
rra y Manuel Freiré en comisión, los que desembarcaron en 
Ja Agraciada, tomando caballos en la estancia de don To* 
más Gómez y se internaron en el territorio llevando cartas 
en que se solicitaba la ayuda para la revolución. Los comi- 
sionados volvieron á reembarcarse realizado su objeto, dan* 
do cuenta en Buenos Aires de que el estanciero don Tomás 
Gómez proporcionaría caballos para los espedicionarios, 
haciendo señales en el momento que conviniera, para no ser 
sorprendidos en su pasaje por los buques brasileros que 
vij liaban el rio y perlas partidas de caballería que recorrían 
la costa continuamente. 

Don Luis C. de la Torre proporcionó dos banderas tri- 
coloreSj es decir : azul, punzó y blanco, con el lema, Libertad 
ó muerte y fueron despachados nuevamente á una áú las 
islas que forman el Delta del Paraguay los anteriores ex- 
ploradores Manuel Lavalleja, Atanasio Sierra y Maouel 
Freiré, llevando monturas, pertrechos y armas á fin de es- 
perar á los libertadores. 

Los Treinta y Tres salieron en dos embarcaciones y en- 
contrando malos vientos, fueron alejadas aquellas sin po- 
derse reunir durante varios dias. 

Mientras tanto había llegado el plazo determinado por don 
Tomás Gómez, y éste durante tres noches consecutivas ha- 



30 EL ORIENTAL 



bía ido con caboiladas á la orilla del Uruguay esperando á 
los espedicionarios y haciendo las señales convenidas. Su 
actitud había parecido sospechosa á los dominadores y en 
su consecuencia el sefior Gómez había tenido que emigrar 
para salvarse. 

Lavalleja ignoraba esios sucesos© inútilmente hacía des- 
de la isla en que estaba oculto con sus compañeros las se- 
ñales convenidas, sin que nadie les contestara. 

Al fin, cansados de esta inacciony temiendo fundadamente 
que fueran descubiertos y se malograra el éxito de la em- 
presa, asi como experimentando la escasez de víveres, se 
resolvió qae dos de los espedicionarios vadearan el rio una 
noche oscura y convinieran con los hermanos Ruiz, pro- 
pietarios de una estancia cercana, que ellos anunciarían por 
medio de fogatas el momento oportuno para realizar el pa- 
sajes asi coíno adquirir algunos víveres. 

El 18 de Abril hicieron á media noche los hermanos Ruiz 
la señal convenida y los Treinta y Tres se embarcaron. 

Durante la travesía hubo que pasar entre dos buques bra- 
sileros^ uno á babor y otro á estribor, pero felizmente no fue- 
ron sentidos á posar de que hicieron uso de los remos y 
antes de la madrugada del dia 19 desembarcaron, posando 
su planta al fin, sobre la tierra Oriental que venían á li- 
bertar. 

El desembarco se efectuó en el arroyuelo de los RuiceSj 
distrito de la Agraciada, donde hoy se levanta un monu- 
mento erijido por el doctor don Domingo Ordoñana á la 
memoria de aquellos valientes campeones de las libertades 
patrias y el que generosamente ha sido donado al Gobierno- 

He aquí el nombre de los Treinta y Tres : Juan Antonio 
Lavalleja j Manuel Oribej Pablo Zufriategui, Simón del Pi- 
no, Manuel Lavalleja^ Jacinto Trápani, Manuel Freiré, 
Gregorio Sanabria, Basilio Araujo, Manuel Melendez, Ata- 
nasio Sierra, Santiago Gadea, Pantaleon Artigas, Andrés 
SpilcerraanUj Juan Spikermann, Andrés Areguati^ Celes- 
üno Rojas, Carmelo Colman, Andrés Cheveste, Ramón Or- 




EL ORIENTAL 31 



I 



tiz, Santiago Nievas, Abelino Miranda, Felipe Carapé, 
Francisco Lavalleja, Juan Rosas, Luciano Romero, Igna- 
cio Nüiiez, Juan Acosta, Joaquin Artigas, Dionisio Oribe, 
Juan Ortiz, José Palomo y Tiburcio Gómez. 

Concluido el desembarque, el General Lavalleja despa- 
chó los lanchones para Buenos Aires, enviando una lista 
ds los espedicionarios al Comité patriota. 

En el salón de la Presidencia de la República se encuen- 
tra el gran cuadro al óleo, obra del pintor nacional don Juan 
M. Blanes, que representa el momento de jurar los Treinta 
y Tres la libertad Oriental y en medio de los cuales se 
alza la figura de Lavalleja enarbolando la bandera tricolor. 



Profecía cumplida 



En la noche del 19 de Abril de 1825, cuando los Treinta y 
Tres Orientales habían desembarcado, pisando al fin la tie- 
rra natal, un grupo de oficiales rodeando un fogón departía 
amisLosamente, abriendo el alma á las espansiones patrióti- 
cas y conversando sobre la homérica empresa que los traía 
a la República. 

La conversación se mantenía animada y cordial, cuando 
uno dijo que ol cadete don Andrés Spikermann conocía y 
cantaba nna famosa décima en la que se ponía de oro y azul, 
como vulgarmente se dice, al General don Juan Antonio 
Lavalleja, 

Entonces el Gefe de los Treinta y Tres pidió á Spiker- 
mann que cantara la décima. 

El respeto natural á su superior hizo que Spikermann 
tratara de eludir el compromiso en que le ponía, pero el Ge- 
neral Lavalleja insistió en su pedido y ya no le fué posible 
al cadete manifestar una negativa terminante. 

Spikermann cantó la décima, que íué escuchada con toda 
atención por los presentes, y cuando concluyó, el General 
Lavalleja dirigiéndose á un oficial, le dijo : 

,í Y cómo 86 llama el autor de esos versos ? 

Es un español llamado Valverde^ que sirve como ienien- 

en el Regimiento de Dragones de la Provincia, le res- 

00 dieron. 



34 EL ORIENTAL 



Bueno j agregó el General, ese oficial va á ser el primer 
priSLonero que iomemoSy y en seguida se retiró del fogón. 

El 21 áal mismo mes, es decir, dos días después de su 
pasaje, los Treinla y Tres llegaron cerca del pueblo de San 
Salvador buscando un destacamento enemigo compuesto 
de 80 borabresj que al mando de don Julián Laguna se les 
había avisado se encontraba allí vijílando la costa. 

Efectivamente, el destacamento se encontraba en ese pun- 
to y hubiera sido sorprendido completamente, pues la ofi- 
cialidad dormía después de una noche de baile, si un oficial 
llamado el Tonelero, al divisar la fuerza con que se encon- 
traba no se hubiera adelantado á reconocerla. 

Sfi encontraba el Tonelero a media cuadra de distancia 
del grupo de los Treinta y Tres y hubiera sido aprehendido, 
pero el vaquean o del General Lavalleja equivocó el paso 
de un arroyjto pantanoso que se interponía y el Tonelero 
distinguiendo la bandera tricolor huyó llevando la alarma. 

Formados en actitud de combate ambas fuerzas, el Gene- 
ral Lavalleja comisionó á uno de sus compañeros para que 
solicitase de Laguna una entrevista, en la que esperaba ha- 
cerlo plegar á la causa de la Independencia Nacional. 

La entrevista se efectuó, pero no aceptando Laguna las 
indicaciones del General Lavalleja, éste volvió á su campo 
y ordenó la carga. 

Después de un pequeño combate, la columna enemiga fué 
derrotada^ cayendo prisionero un oficial que, averiguado su 
nombre^ resultó ser el Val verde, autor de la décima com- 
puesta en Montevideo contra el Gefe de los Treinta y Tres. 

De este modo se cumplió la profecía del General La- 
valleja. 




Piedra Alta 



Una de las curiosidades que al atravesar el Deparlamento 
de la Florida se enseiía al viajero como digna de ser vista, 
es la Piedra Alta. 

Fué allí, sobre ese peñón, donde los valientes representan- 
tea del pueblo Oriental proclamaron el 25 de Agosto de 
1825 la independencia y libertad de la heroica tierra de Ar- 
tigas, desafiando así las iras y el poder de los dominadores. 

Los Diputados Orientales reunidos eu la Florida, com- 
prendiendo que las victorias de los Treinta y Tres necesi- 
taban la consagración de un cuerpo colegiado que resumie- 
ra la soberanía nacional, acordaron por unanimidad hacer 
una declaración terminante de separación de todo poder ex- 
tranjero ^ á la que se dio lectura en el recinto de sus sesio- 
nes, que era un rancho de cuatro varas y media de ancho 
por seis de largo, pared de terrón y techo de paja, situado al 
lado del templo, en la plaza principal de la Florida, y una 
vez firmada salieron y seguidos por el pueblo se dirigieron 
h la Piedra A lia, que es un peiion de 46 varas de largo por 
10 de ancho, situado á 6 varas de altura sobre el arroyo de 
Santa Lucía y á 6 cuadras de distancia del rancho men- 
cionado. 

Una vez allí fué proclamada entre vivas y aplausos el 
acta de la Independencia, que dice así : 



36 EL ORIENTAL 



< ACTA DE LA INDEPENDENCIA DE LA PROVINCIA ORIENTAL 

« Florida, Agosto 25 de 1825. 

ff La Honorable Salado Representantes de la Provincia 
Oriental del Rio de la Plata en uso de la soberanía ordinaria 
y extraordinaria que legalmente inviste para constituir la 
existencia política de los pueblos que la componen y estable- 
cer su independencia y felicidad, satisfaciendo el consLanlfíj 
universal y decidido voto de sus representados ; después de 
consagrar á tan alto fin su mas profunda consideración ; 
obedeciendo la rectitud de su íntima conciencia ^ en el 
nombre y por la voluntad de ellos, sancionan con valor y 
fuerza de ley fundamental lo siguiente: 

«1.** Declara írritos, nulos, disueltos y de ningún valor 
para siempre, todos los actos de incorporación, reconoci- 
mientos, aclamaciones y juramentos arrancados á los pue- 
blos de la Provincia Oriental por la violencia de la fuerza 
unida á la perfidia de los intrusos poderes de Portugal y el 
Brasil que la han tiranizado, hollado y usurpado sus inalie- 
nables derechos y sujetádole al yugo de un absoluto despo- 
tismo desde el ano 1817 hasta el presente 1825, por cuanto 
el pueblo Oriental aborrece y detesta hasta el recuerdo de 
loa documentos que comppenden tan ominosos actos ; los 
Magislradoa civiles de los pueblos en cuyos archivos se 
hallan depositados aquellos, luego que reciban la presente 
disposición, concurrirán el primer día festivo en unión del 
párroco y vecindario y con asistencia del Escribano Secre- 
tario, ó quien haga las veces, á la casa de justicia y antedi- 
cha la lectura de osle decreto, se testará y borrará desde la 
primera linea hasta la última firma de dichos documentos 
extendiendo en seguida un certificado, con el que deberá 
daráe cuenta oportunamente al Gobierno de la Provincia. 




EL ORIENTAL 37 



a 2.^ En consecuencia de la antecedente declaración, rea- 
sumiendo la Provincia Oriental la plenitud de los derechos^ 
libertades, prerogativas inherentes á los demás pueblos de la 
tierra, se declara de hecho y de derecho libre ó independien- 
te del Rey de Portugal, del Emperador del Brasil y de cual- 
quier otro del Universo y con amplio y pleno poder para 
darse las formas que en uso y ejercicio de su soberanía esti- 
mo conveniente. 

ít Dada en la Sala de Sesiones de la Representación Pro- 
vincial en la Villa de San Fernando de la Florida, etc. » 



(Siguen las firmas, ) 



Escuda y Bandera nacionales 



Puede decirse que el 4 de Octubre de 1828 fué el primer 
dia en que la República Oriental del Uruguay comenzó á 
disfrutar los preciosos dones de la Independencia, pues ese 
dia se cangearon en Montevideo las ratificaciones del trata- 
do de paz celebrado por los Gobiernos Argentino y Brasi- 
lero y por el cual se declaraba libre nuestro país y dueño de 
sus destinos. 

En consecuencia^ el 13 de Diciembre de 1828 el Goberna- 
dor y Capitán General sustituto del Estado don Joaquín 
Suarez, usando las facultades conferidas por la Asamblea 
General Constituyente y Legislativa, expidió un decreto de- 
clarando que en la República no había mas jurisdicción que 
la del Gobierno nombrado por la Representación Nacional 
y de las autoridades constituidas, quedando prohibido á los 
tribunales, magistrados, cuerpos municipales, oficinas públi- 
cas y en general á todos los ciudadanos y vecinos cumplir 
ni obedecer órdenes, providencias ó decretos de toda auto- 
ridad extranjera. Por ese mismo decreto se determinaba 
que los tribunales, magistrados, jefes y jueces del Estado 
debían protejer abiertamente á todos los ciudadanos y ve- 
cinos que reclamasen el poder de sus respectivas autorida- 
des contra cualquiera violencia ó atentado, expidiendo pron- 
tas providencias, implorando en caso necesario el auxilio de 
la fuerza armada y dando cuenta al Gobernador cuando las 



40 EL ORIENTAL 



violencias ó atentados emanasen de un poder extranjero y 
proraeliendodel modo mas solemne que el Gobierno respe- 
taría y haría respetar las personas, las propiedades, la in- 
dependencia de las opiniones y la libertad de la prensa. 

La naciente República al organizarse necesitaba darse 
una bandera, y el 15 de Diciembre la Asamblea sancronaba 
una ley determinando que el pabellón del Estado sería blan- 
co con 9 listas de color azul celeste horizontal y alternads^s, 
dejándole en el ángulo superior del lado del asta un cuadro 
blanco en el cual se colocaría un sol. 

En la primera sesión del Cabildo, después de la sanción 
do esa ley, el Alcalde de primer voto manifestó que el Go- 
bierno del Estado había pedido que el acto de enarbolarse 
por primera vez la bandera Oriental revistiera toda la so- 
lemnidad posible, celebrándose fiestas en ocasión tan au- 
gusta para la patria. 

El 1.^ de Enero de 1829, á las 11 déla mañana, los miem- 
bros del Cübildo partieron de la casa consistorial, dirigién- 
dose á la iglesia Matriz, donde debía celebrarse la ceremonia 
de la bendición. 

Un numeroso pueblo llenaba la iglesia y la plaza. El tem- 
plo había sido lujosamente adornado. 

Se cantó un Te-Deum en acción de gracias por la Inde- 
pendencia y una vez concluido fué colocada la bandera 
Oriental sobre un rico cojin y el presbítero don José Boni- 
facio Pedruello haciendo las veces de Preste la bendijo. 
Finalizada la ceremonia religiosa, el mismo presbítero to- 
mando la bandera la colocó en manos del Alcalde de primer 
voto y éste \a hizo tremolar, encaminándose autoridades y 
pueblo á la casa consistorial; y una vez en ésta el pabellón 
fué colocado en una gran asta-bandera que se había puesto 
en el frente. El pueblo al ver enarbolada por primera vez 
su bandera prorrumpió en exclamaciones entusiastas, mien- 
tras el Fuerte de San José y los buques de guerra extran- 
jeros surtos en el puerto hacían salvas de artillería. Au- 
toridades y pueblo fueron obsequiados con un refresco, 




EL ORIENTAL 41 



durante el cual se pronunciaron brindis alusivos á la fiesta 
que acababa de tener lugar y diéronse vivas á la prosperidad 
del país y al honor y gloria del nuevo pabellón. A la una de 
la tarJe concluyó esta fiesta patriótica en medio del mayor 
alborozo. 

Por ley de 11 de Julio de 1830 la Asamblea modificó la 
bandera Nacional, determinando que tuviera cuatro listas 
azules horizontales en vez de nueve. 

E\ 14 de Marzo de 18291a Asamblea sancionó una ley de- 
terminando que el escudo de armas del Estado fuera un 
óvalo coronado con un sol y cuarteado : con una balanza por 
símbolo de la igualdad y de la justicia, colocada sobre es- 
malte azul en el cuadro superior de la derecha ; en el de la 
izquierdaj el del Cerro de Montevideo, como símbolo de 
fuerza, co campo de plata ; en el cuadro inferior de la dere- 
cha un caballo suelto, como símbolo de la libertad, en campo 
de plata, y en el de la izquierda, sobre esmalte azul, un buey, 
como símbolo de la abundancia, y adornado el escudo con 
trofeos militares, de marina y símbolos de comercio. 

Cinoo días después el Gobernador del Estado, General 
RondeaUj puso el cúmplase á esa ley y se mandó grabar el 
escudo. 



■% 



Á 



La Carta Fundamental 



Firmada la convención preliminar do paz entro la Repú- 
blica Argentina y el Imperio del Brasil el 4 de Octubre de 
182S, por la cual se consagraba la Independencia de la Re- 
pública Oriental del Uruguay y organizado el Gobierno pa- 
trio, fueron convocados los pueblos á elecciones generales 
de Constituyentes, para dotar al país de la Constitución po- 
li tica quG necesitaba como Nación libre y soberana. 

I. as elecciones tuvieron lugar y lo mas ilustrado y hono- 
rable que la República contaba entre sus hijos fué á las ban- 
cas Logislativas. 

Después de elevadas discusiones en que un patriotismo 
acendrado se reveló en el recinto de las leyes, fué acepta- 
da la Carta Fundamental del Estado que hoy rije y el 18 de 
Julio de 1830, constituyentes, miembros del Gobierno, ejér- 
cito, corporaciones y pueblo prestaron solemne juramento 
de respetarla y hacerla respetar. 

Con tan plausible motivo se celebraron grandes fiestas 
en la República, rivalizando todos los Orientales en el de- 
seo de solemnizar mejor aquel acontecimiento memorable 
que constituía la base de la nueva nacionalidad. 

La Constitución Nacional es un Código lleno de preceptos 
hermosos, inspirados en el mas puro republicanismo y aún 
ijy, después de cincuenta y cuatro años, los espíritus sen- 
tos la consideran inmejorable, profesándole el respeto que 
erece el tabernáculo de las libertades púbhcas. 



44 



EL ORIENTAL 



Acordada á las Cámaras de 1880 la facullad de indicar 
lo3 puntos de reforma que considerasen con ven ¡en les, san- 
cionaron que no encontraban en la Constitución Nacional 
ningún artículo susceptible de modificación. 

En medio de las cruentas luchas civiles que han <3nsan- 
grentado al país, consuela ala vez, que el arca santa d© 
nuestros derechos se ha salvado felizmente de laníos nau- 
fragios. 

Rindamos culto ferviente á la ley de las leyes, en cuyo 
cumplimiento está el secreto de nuestra felicidad. 



í 



^ 



Himno Nacional 



La letra de la hermosa canción nacional fué escrita por el 
inolvidable ]ioeta don Francisco Acuña de Figueroa. 

Es una bella y valiente composición, que no es posible 
leer síd sentir enardecido el patriotismo y evocar á la itig- 
moría aquellos dias gloriosos en que los guerreros Orien- 
tales regaban con su sangre el suelo natal para que fructifi- 
cara el árbol de la libertad. 

Está considerada como una joya poética americana y el 
nombro de Figueroa, vinculado á ella, no se perderá, por- 
que el Himno actual ha de ser siempre el canto de los pa- 
triotas. 

Hé aquí esas entusiastas estrofas : 

Coro — Orientales, la patria ó la tumba ! 
Libertad, ó con gloria morir I 
Eñ el voto que el alma pronuncia, 
Y que heroicos sabremos cumplir. 

Libertad, libertad! Orientales, 
Este grito á la patria salvó, 
Que á sus bravos en fieras batallas, 
De entusiasmo sublime inflamó. 
De este don sacrosanto la gloria 
Merecimos. . . Tiranos, temblad ! 



46 EL ORIENTAL 



Libertad en la lid clarnaromos, 

Y muriendo también libertad! 

Dominando la Iberia dos mundos 
Ostentaba su altivo poder, 

Y á sus plantas cautivo yacía 
El Oriente sin nombre ni ser. 
Mas repente sus hierros trozando 
Ante el dogma que Mayo inspiró, 
Entre libres y déspotas fieros 
Un abismo sin puente se vio. 

Sus trozadas cadenas por armas, 
Por escudo su pecho en la lid ; 
De su arrojo soberbio temblaron 
Los feudales campeones del Cid. 
En los valles, montañas y selvas, 
Se acometen con ruda altivez, 
Retumbfi^ndo con fiero estampido 
Las cavernas y el cielo á la vez 

Al estruendo que en torno resuena. 
De Atahualpa la^ tumba se abrió, 

Y batiendo sañudo las palmas 
Su esqueleto... venganza ! gritó ; 
Los patriotas al eco grandioso 
Se electrizan en fuego marcial 

Y en su ensena mas vivo relumbra 
De los Incas el Dios inmortal. 

Largo tiempo, con varia fortuna, 
Batallaron Liberto y Señor, 
Disputando la tierra sangrienta 
Palmo á palmo con ciego furor. 
La justicia por último vence, 
Dominando las iras de un rey, 



EL ORIENTAL 47 



Y ante el mundo la patria indomable 
Inaugura su enseña y su ley. 

Orientales, mirad la bandera, 
De heroísmo fulgente crisol ; 
Nuestras lanzas defienden su brillo, 
Nadie insulte la imagen del sol ! 
De los fueros civiles el goce 
Sostengamos el código fiel, 
Veneremos inmune y glorioso, 
Como el arca sagrada de Israel. 

Porque fuese mas alta tu gloria, 

Y brillasen tu precio y poder. 

Tres diademas, oh Patria I se vieron 
Tu dominio ganar y perder ; 
Libertad, libertad adorada ! 
Mucho cuestas tesoro sin par, 
Pero valen tus goces divinos 
Esa sangre que riega tu altar. 

De laureles orlada brillando 

La Amazona soberbia del Sud, 

En su escudo de bronce reflejan 

Fortaleza, justicia y virtud. 

Ni enemigos le humillan la frente. 

Ni opresores le ponen el pió ; 

Que en angustias selló su constancia, 

Y en bautismo de sangre su fé. 

Festejando la gloria y el dia 
De la nueva República el Sol, 
Con vislumbres de púrpura y oro. 
Engalana su hermoso arrebol. 
Del Olimpo la bóveda augusta 
Resplandece, y un ser divinal 



48 EL ORIENTAL 



Con estrellas escribe en los cielos 
Dulce Patria, tu nombre inmortal. 

De las leyes al numen juremos 
Igualdad, patriotismo y unión, 
Inmolando en sus aras divinas 
Ciegos odios y negra ambición. 

Y hallarán los que fieros insulten 
La grandeza del pueblo Oriental — 
Si enemigos, la lanza de Marte, 
Si tiranos, de Bruto el puñal. 

Orientales, la patria ó la tumba; ! 
Libertad, ó con gloria morir ! 
Es el voto que el alma pronuncia, 

Y que heroicos sabremos cumplir. 



Fundación de pueblos 



La ciudad de Montevideo fué fundada el 20 de Enero de 
1726. 

La ciudad de Maldonado fué fundada por el mismo fun- 
dador de Montevideo, Mariscal don Bruno Mauricio de Za- 
bala, en 1762, con varias familias llevadas por Zeballos, 
aumentándose este núcleo en 1781 con 227 familias gallegas. 

San Carlos fué fundado en 1763, con el nombre de Mal- 
donado chico, con algunas familias que llevó el mismo 
Zeballos^ 

En 1772, don Juan José Soto fundó la ciudad de Paysan- 
dú con doce familias que trajo de las Misiones. 

El primer pueblo fundado en el Departamento de Canelo- 
nes lo fué el Talita, en 1774, por el cura don Juan Miguel 
Laguna con 17 familias asturianas y en 1783 don Ensebio 
Vidal llevó esa población al paraje donde hoy se halla la 
villa de Guadalupe. 

El mismo don Ensebio Vidal fundó en 1781 á Santa Lucía 
con 13 familias gallegas. 

Pando fué fundado por un señor Meneses en 1781 con 9 
familias asturianas. 

El fundador de Santa Lucía y Canelones fundó también 
en 1783 la ciudad de San José con 52 familias gallegas. 

Don Rafael Pérez del Puerto fundó en 1783 la villa de 
Minas con 40 familias. 

4 



50 EL ORIENTAL 



La villa de la Florida fué fundada en 1805 bajo el nombre 
de Nuestra Señora de Lujan del Pintado y en 1809 se le dio 
el nombre de San Fernando de la Florida, en honor dal 
Conde de Florida Blanca^ eminente político español. 

Rocha fué fundado en 1793, Las Piedras en 1780, Meló 
en 17a6, Trinidad en 1803, el Rosario en 1810, el Carmelo 
en 1816, el Salto en 1817, el Durazno en 1821, Nueva Pal- 
mira en 1829, Tacuarembó en 1831, Artigas en 1832, la 
villa del Cerro en 1834, la de la Union en 1849, ConsíitudoQ 
en lS52j San Eugenio en 1852, Sania Rosa en 1853, Trein- 
ta y Tros en 1853, Fray-Bentos en 1859, El Tala en 1860 y 
el Sauce en el mismo afío. 



I 



Efemérides Nacionales 



i72G, 20 de Enero — Delineó la ciudad de Montevideo, que 
había sido fundada en 1724 por el Brigadier don Bruno 
Mauricio de Zabala, el (^apilan de Corazas don Pedro Míllan , 

i 790, W de Noviembre — Se colocó la primera piedra de 
la 1 Iglesia Matriz. 

1804. 21 de Octubre — Fué consagrada la Iglesia Matriz 
por el I limo. Obispo Lué. 

180G. 12 de Agosto — Una expedición do 1,000 voluntarios 
de esta provincia desembarca en Buenos Aires, y después 
de un retíido combate con las fuerzas inglesas que la ocupa- 
ban, reconquista aquella ciudad y hace prisioneros al Ge- 
neral inglés y sus tropas. 

180G. 28 de Octubre — El almirante inglés Pophan bate 
por mar esta plaza y es rechazado. 

1807. 20 de Enero — La guarnición española de esta plaza, 
sitiada por un ejército inglés, fué derrotada, pereciendü en 
la acción el padre de los pobres don Francisco Antonio 
Macie!. 

1807. 3 de Febrero — Toma de esta plaza al asalto por los 
ingleses. 

18)1. 28 de Febrero — Los patriotas Orientales se apode- 
ran de la villa de Mercedes, primer pueblo de la República 
donde se dio el grito de libertad por don Pedro Viera y don 
Venancio Bena vides. 



52 EL ORIENTAL 



1811. 18 de Mayo — Los realistas son derrotados en las 
Piedras por los patriotas al mando del General don José 
Artigas, 

18L1. 26 de Abril — Acción de San José ganada por los 
patrio tas j 

1812* 26 de Junio — Acción ganada por los patriotas ú los 
realistas en San José. 

1812. 31 de Diciembre — Don José Rondeau, jefe de los 
cuerpos sitiadores de Montevideo, obtiene en el Cerrito una 
completa victoria sobre las tropas reales déla plaza manda- 
das por don Gaspar Vigodet. La victoria tomó su nombre 
del Cerrito, al paso que éste agregó al suyo el de la Vic- 
toria. 

1814. 17 de Mayo — La escuadra realista del apostadero 
de Montevideo es derrotada por la de Buenos Aires, a! man- 
do del almirante Brown. 

1814. 23 de Junio — Las tropas de la Patria al mando del 
General Alvear ocupan esta plaza. 

1815» 23 do Febrero — Las tropas de Buenos Aires eva- 
cúan esta plaza y la ocupan los Orientales. 

1817. 20 de Enero — Esta plaza fué lomada por las armas 
portuguesas al mando del General don Carlos Federico Le- 

COP. 

1822. 22 de Diciembre — El General Rondeau toma pose- 
sión del Gobierno del Estado. 

1824* 28 de Febrero — Evacúan las tropas portuguesas 
esta plaza y la ocupan las brasileras. 

1825. 19 de Abril — Treinta y Tres Orientales desembar- 
can en estas playas para libertar su suelo natal de la domi- 
nación extranjera ; á su primer grito se inflama el patriotis- 
mo nacLonat y el resultado corona la empresa. 

1825, 24 de Abril — Se colocó la piedra fundamental del 
nuevo Hospital de Caridad. 

1825. 14 de Junio — Se establece en la Florida un Gobier- 
no Provisorio del Estado. 

1825, 20 de Agosto — Se instaló en la Florida la primera 
Legislatura del Estado Oriental del Uruguay. 



EL ORIENTAL 53 



1825, 25 de Agosto — La Sala de Representantes de la 
Provincia declara nulos y de ningún valor para siempre, 
todos los actos de reconocimientos é incorporación al Por- 
tugal y Brasil. 

1825. 7 de Setiembre — La Sala de Representantes san- 
cionó en la Florida con valor y fuerza de ley, que eran li- 
bres, sin escepcion de origen, todos los que nacieren en la 
República, desde aquella fecha en adelante, quedando pro- 
hibido el tráfico de esclavos del extranjero. 

1825. 24 de Setiembre — Victoria del Rincón de las Ga- 
llinas, ganada á las fuerzas brasileras por el General Rivera. 

1820. 12 de Octubre — Victoria del Sarandí por los 
Orientales al mando del General don Juan A. Lavalleja so- 
bro las tropas brasileras. 

1825. ÍO de Diciembre — Declaración de guerra del Bra- 
sil á la República Argentina. 

1825. 31 de Diciembre — Olivera ataca en Santa Teresa 
á las tropas brasileras y después de un imtrépido asalto se 
apodera de ella. 

1826. 3 de ílnero — Declaración de guerra de la Repú- 
blica Argentina al Brasil. 

182fi. 5 de Febrero — Ataque de la Colonia por el almi- 
rante Brown. 

1826. 9 de Febrero — Ataque del Cerro por el Coronel 
don Manuel Oribe. 

1826, 11 de Abril — Combale del almirante Brown con 
la fragata imperial Nitheroy á la vista del puerto de Mon- 
tevideo. 

1826. 14 de Julio — El almirante Brown sostiene á al 
vista de Buenos Aires un combate con la armada imperial. 

1827. 9 de Febrero — Combate naval del Juncal, ganado 
por el almirante Brown contra los brasileros. 

1827. 20 de Febrero — Victoria del Ejército de la Repú- 
blica, al mando del General Alvear, sobre las tropas brasi- 
leras en Ituzaingó. 

1828. 23 de Abril — Toma de los pueblos de Misiones por 
el General don Fructuoso Rivera. 



/^ 



54 EL ORIENTAL 



1828. 27 da Agosto — Se firmaron en Rio Janeiro loa pre- 
]irainare9 de paz entre la República Argentina y el Imperio 
del BrasiL 

1828< 4 de Octubre — Se ratifican y cangean en Monte- 
video los tratados preliminares ele paz entre la República 
Argentioa y el Brasil. 

1828. 24 de Noviembre — Se instala en San José la 
Asamblea Constituyente déla República. 

1828. 1.° de Diciembre — El General Rondeau es nom- 
brado Gobernador y Capitán General provisorio del Estado 
y por su sustituto el señor don Joaquín Suarez. 

1828. 18 de Diciembre — La Asamblea General Constitu- 
yente y Legislativa de la República decreta el primer pabe- 
llón nacional. 

1829- 23 do Abril— Lü3 fuerzas brasileras evacúan esta 
plaza. 

1829. 1." de Mayo — El Gobierno del Estado ontra en la 
CapitsL 

1829* 10 de Setiembre — La Constitución del Estado 
Oriental del Uruguay fué sancionada por la Asamblea Cons- 
tituyente. 

1830. 20 do Mayo — La Constitución de esta República 
es aprobada en la Corte del Brasil por los plenipotenciarios 
de esa potencia y los de la República Argentina. 

1830. 18 de Julio — Fué solemnemente jurada la Cons- 
titución de esta República. 

1830. 22 de Octubre — Se instalaron las primeras Cama- 
res de Senadores y Representantes de esta República, 
siendo Presidente de aquella el señor don Luis E. Pérez y 
de ésta el seíior don Francisco A. Vidal. 

1830. 24 de Octubre — Fué nombrado primer Presidente 
Constituciorifll el Brigadier General don Fructuoso Rivera. 

1835, 1.*" de Marzo — Fué elegido segundo Presidente 
Constitucional de la República el Brigadier General don Ma- 
nuel Oribe, 

1839. 1*^ de Marzo — Fué nombrado tercer Presidente 



k 



EL ORIENTAL 



55 



CoDstilucioDal el Brigadier General don Fructuoso Rivtíra. 
1839* 29 de Diciembre — Victoria obtenida en los campos 
de Cagancha por las armas Orientales al mando del Presi- 
dente de la República don Fructuoso Rivera, sobre un ejér- 
cito Argentino de seis mil hombres mandados por el Gene- 
ral don Pascual Echagüe. 

1842. 12 de Diciembre — Se sancionó por la Asamblea 
Constiluyenle la resolución de que : « Ya no hay esclavos 
en el territorio de la República. » 

1843, 1.° de Enero — En el antiguo Cubo del Sud se co- 
locó la piedra fundamental del templo inglés por John Brotls 
Purvis, 

1843. 16 de Febrero — En este dia fué sitiado Montevi- 
deo por 14,000 soldados del ejército de vanguardia de la 
Confederación Argentina, al mando de don Manuel Oribe, 
El sitio duró 8 años y 7 meses. 

1846. 5 de Febrero — Batalla de San Antonio, ganada 
por las tropas bajo las órdenes del General Garibaldi. 

1848. 9 de Agosto — A las 6 y Vi de la noche se sintió 
un fuerte terremoto en esta Capital, que causó bastante 
alarma á sus habitantes. 

1851. 8 de Octubre — Se levanta el asedio que sufría esta 
plaza hacía 8 años y 7 meses. 

1852, 3 de Febrero — Batalla de Monte Caseros, en que 
fué derrotado el gran ejército del General Rosas por el ejér- 
cito aliado de operaciones al mando del Brigadier General 
don Justo José de Urquiza, Gobernador y Capitán General 
de la Provincia de Entre-Rios, del que componía parte la 
División Oriental al mondo del General don César Diaz. 

1852. l.°de Marzo — Fué elegido cuarto Presidente Cons- 
titucional el ciudadano don Juan Francisco Giró. 

1852. 11 de Marzo — Arribo de la bizarra División Orien- 
tal á Montevideo al mando del General don César Diai:. 
Fué declarado dia feriado, elevándose arcos de triunfo en 
las esquinas de las calles Rincón é Ituzaingó. — Era la pri- 
mera vez que la bandera Oriental salía del territorio de la 



kk 



56 EL ORIENTAL 



República para cubrirse do gloria entre el humo de los 
campos de Caseros, 

1853. 22 de Octubre — Muríú el Brigadier General doD 
Juau Antonio Lavalleja. 

1854. 13 de Enero ^ — Murió el Brigadier General don 
Fructuoso Rivera. 

1856. l.^de Marzo — Fué elegido quinto Presidente Cons- 
titucional el ciudadano don Gabriel Antonio Pereira. 

1856* 25 de Agosto — Inauguración del gran teatro de 
Solís. 

1S60, 1.^ do Marzo — Fué elegido sexto Presidente Cons- 
titucional el ciudadano don Bernardo P. Berro. 

1860. 19 de Agosto — Inauguración del Asilo de Mendi- 
gos en el Colegio de la villa de la Union. 

1865. 20 de Febrero — Tratado de paz entre el Brigadier 
General Flores, Jefe del Ejército Libertador, el señor Pa- 
ranbos, Ministro del Brasil y el Vice-Presidente de la Re- 
pública en ejercicio del Poder Ejecutivo don Tomás Villalba, 
que termina la guerra civil. 

186S. 19 de Febrero — Fué asesinado el Brigadier Gene- 
ral don Venancio Flores, 

1868, 1." de Marzo — Fué electo 7.° Presidente Constitu- 
cional el General don Lorenzo Batlle. 

1872, 6 de Abril — Se firmó el convenio de paz entre los 
comisionados de la Revolución encabezada por el Coronal 
don Timoteo Aparicio y el Gobierno de la República presi- 
dido por don Tomás Goniensoro, 

1873. 1.° de Marzo — Fué electo 8.° Presidente Constitu- 
cional el doctor don José E. Ellauri. 

1879. 1." de Marzo — Fué elecLo 9.^^ Presidente Constitu- 
cional el Coronel don Lorenzo Lolorre. 

1880. 15 de Marzo — Renunciada la Presidencia por el 
Coronel Latorre, fué electo por el tiempo que le faltaba 
(basta 1.^ de Marzo de 1883) el doctor don Francisco A. 
Vidal. 

1881. 6 de Mayo — Falleció Monseñor don Jacinto Vera, 
primer Obispo de Montevideo, 




EL ORIENTAL 



57 



1881. 18 de Setiembre — Fué consagrado Obispo in par- 
¿i6 as de Canope el Presbítero don Inocencio M. Yéregui, 
viniendo expresamente para ese acto el señor Arzobispo de 
Buenos Aires doctor Aneiros. 

1882. 28 de Febrero — Renuncia del Presidente de la 
República doctor don Francisco A. Vidal. 

1882. 1.0 de Marzo — Es elegido Presidente Constitucio- 
nal de I» República por cuatro años, el Teniente General don 
Máximo Santos. 

1884. 27 de Setiembre — Se celebró en Montevideo un 
solemne funeral y procesión cívica en honor del General 
Artigas, á los cuales asisten los Poderes del Estado, ejér- 
cito y numeroso pueblo, pronunciándose discursos y leyén- 
dose composiciones poéticas en el cementerio. En todos los 
Departamentos de campaña se celebraron misas rezadas por 
el fundador de la nacionalidad Oriental. 






Batallas 



Los anales del pasado de la República Oriental registran 
la narración de infinidad de batallas y combates notables 
en que \n pujanza de los guerreros nacionales fué irresis- 
tiblo, dando dias de inmarcesible gloria á la nacionalidad. 

La í>LTÍe de acciones heroicas y triunfos espléndidos coq- 
quis Lados por nuestros mayores en la larga lucha de la In- 
depontlcncia comienza por la victoria conseguida por Bena- 
vides y Manuel Artigas en San José contra 600 realistas. 

Kl iS de Mayo de 1811 el General don José Gervasio Ar- 
tigas al frente del ejército patriota libra la memorable ba~ 
taüa (h lüs Piedras, donde después de una encarnizada 
lucha consigue un triunfo completo sobre el ejército Espa- 
ñol, íuerUi de 1,200 hombres y cinco cañones, mandado por 
el cafíitnii do Fragata Posada. Allí Artigas demostró á los 
dominadores que no se hallaba lejana la hora en que se de- 
rrumbara su poder secular. El gefe enemigo, 23 oficiales, 
4B0 soldados y la artillería quedaron prisioneros. Ese hecho 
de armas produjo la evacuación de la Colonia, siendo de 
un efecto moral extraordinario. 

El 10 de Enero de 1815 el General don Fructuoso Rivera, 
una de las figuras mas culminantes de nuestra historia, 
derroto á las fuerzas del Coronel Dorrego en Guayabos. 

"^a epo[jeya de los Treinta y Tres comienza con el com^ 
e de San Salvador, que si bien de pequeños resultados 



! 



60 EL ORIENTAL 



materiales, dio concurso de bríos y prestigio á los que bus- 
caban la libertad de la patria. 

EL 24 úú Setiembre de 1825 el General Rivera al frente 
dñ 250 valientes penetró en el Rincón de las Gallinas por 
el istmo que lo separa de Paysandú. para arrebatar las nu- 
merosas caballadas que los imperiales tenían en aquel pun- 
to ; audaz empresa, cuyo buen éxito debía paralizar los 
movimientos del Ejército Brasilero, y procedía á realizar 
esta importante operación cuando tuvo conocimiento de que 
el Coronel don Gerónimo Gómez Jardin con 700 hombres 
llegaba al mismo punto. Las condiciones del terreno, ro- 
deado de los rios Uruguay y Negro no ofrecía otra solución 
que la de rendirse ó combatir uno contra tres. Rivera era 
Oriental y no podía titubear en la elección. Al frente de su 
pequeña falange cargó impetuosamente la división contra- 
ria diBparaándola totalmente. Solo perdió 20 hombres entre 
muertos y heridos, matando 100 al enemigo, inclusos uq 
Coronel, 2 Mayores y 16 Oficiales ; tomó 300 prisioneros y 
1,500 armas de varias clases, apoderándose al mismo tiem- 
po de 7 a 8,000 caballos. 

El 12 de Octubre del mismo año, en Sarandí, consiguie- 
ron las armas Orientales otro brillante triunfo. Una divi- 
sión fuorLo de 2,200 honibres al mando del Coronel Rentos 
Manuel fué derrotada por el Ejército libertador en ese 
punto. La batalla del Sarandí no será olvidada jamás. Ha- 
biendo tenido conocimiento el General Lavalleja de que las 
tropas de Bentos Manuel se aproximaban, impartió órdenes 
para que se le reunieran varias divisiones republicanas, 
entre ellas la del General Rivera, que acababa de alcanzar 
et importante triunfo del Rincón de las Gallinas. Operada 
esa reunión, llegó el momento del combate. Cuando el ene- 
migo se encontraba á una legua de distancia, las fuerzas 
patriotas mudaron caballos y se aprestaron á la lucha. 
Los imperiales se aproximaron, cambiaron también de ca- 
ballos y al toque de á degüello cargaron. Cuando se en- 
contraban á tres cuadras de distancia, una voz de mando^ 



^ 



EL ORIENTAL 



61 



la del General en Gafe, se oyó en las filas Orientales : Cara- 
bina á la espalda y sable en mano y las bravas legiones pa- 
triotas se lanzaron con terrible ímpetu sobre las huestes 
contrarius. Al chocar recibieron una descarga á quema- 
ropa, pero no hubieron obstáculos que les detuvieran. La 
acción de gus sables fué irresistible : las lineas enemigas se 
repiegaron para romperse en seguida y pronunciarse en total 
derrota. Los imperiales tuvieron en esa jornada mas de 400 
muertos y 50 oficiales y 400 soldados prisioneros, así como 
muchos heridos y dispersos, tomándoseles cerca de 2,000 
armas do todas clases, 10 cajones de munición y la caballa- 
da que llevaban. El ejército Oriental solo tuvo un oficial y 
30 soldados muertos y 13 oficiales y 70 soldados heridos. 
La batalla del Sarandi ejerció una gran influencia en el 
curso ele los sucesos. 

El 20 de Febrero do 1827 tuvo lugar la batalla de Ilu- 
zaiíigó. IjOüO republicanos combatieron ese dia contra 9,000 
imperiale.^ que constituían las mejores tropas que el Brasil 
había enviado á nuestro país. La batalla duró mas de 6 
horas, pero á pesar del valor y resistencia del ejército bra- 
silero fué completamente derrotado, perdiendo al General 
Abreu, varios jefes y oficiales y 1,200 hombres de tropa 
muertos, 2 banderas, 10 piezas de artillería, imprenta, par- 
que, bagajes y numerosos prisioneros. 

El 23 de Abril del mismo año las fuerzas republicanas 
atacaron en el Camacuá á un cuerpo de ejército brasilero 
fuerte de 1,600 soldados, á los que vencieron y dispersaron 
de tal modo, que no se retiraron del campo 400 hombres 
reunidos. 

El 3 dü Febrero de 1852 las armas Orientales contribu- 
yeron poderosamente en los campos de Monte Caseros á 
derrumbar la bárbara tiranía de Rosas. Veinte años hacía 
que Juan Manuel de Rosas dirigía á su capricho los destinos 
de la República Argentina, habiendo cometido toda clase de 
" Lcesos para mantenerse en el poder ; nada había respetado : 
, ley, el derecho, la libertad, todo lo había conculcado en 



G2 EL ORIENTAL 



SUS delirios de mandón feroz. En el Rio de la Plata solo que- 
daba como el único baluarte de la libertad, la ciudad do 
Montevideo, ante cuyos muros durante 9 anos se hebian 
estrellado impotentes las iras del Dictador de Palermo. El 
1-° de Mayo de 1851 el General Urquiza iniciaba en Entre- 
Kios un movimiento contra Rosas, al que respondían los 
pueblos con gritos de júbilo. Pocos meses después loa de- 
fensores de Montevideo velan desaparecer las huestes sitia- 
doras, salvándoso o¿í la ciudad, y una parte de aquellos 
indómitos guerreros, llevando á su frente al Coronel don. 
César Dioz, rnarchafíaii con el ejército unido á la Reí»úl)lica 
Argentina para librar la batalla decisiva, que debía dar los 
goces de la libertad ú estos pueblos ó mantenerlos por tiempo 
indefinido bajo las garras de Rosas. El 3 de Febrero de 1852, 
como decimoSj el ejórcito libertador y el ejército de Rosas 
SQ encontraron en Monte Caseros, á pocas leguas de Bue* 
nos Aires. La bÍ7,nrra división Oriental tuvo la gloria de 
apoderai^se del edificio, bayoneteando á sus defensores y 
acuchillando oí mismo tiempo á los artilleros, haciendo cesar 
de este modo el fuego de la artillería Rosista que causaba 
bastante daño. Le correspondió, pues, una de las partes mas 
brillantes de tan memorable jornada, mereciendo del Gene- 
ral en jefe Urquiza las mas entusiastas felicitaciones por su 
bravura, disciplina y patriotismo. 

Durante la larga y sangrienta guerra del Paraguay, quedó 
tambioQ brillantemente sentada la reputación de las armas 
Orientales. 

En las Batallas del Yatay, 2 de Mayo, 24 de Moyo y Bo- 
querón, ese pequeño pero abnegado ejército, dio nuevos dias 
de gloria ó su patria. En la acción del Yatay puedo decirse 
que solo combatieron Orientales y Paraguayos, es decir, los 
representantes de dos razas heroicas. Apesar de la pujanza 
de los bravos Paraguayos, estos fueron totalmente derrota- 
dos, cayendo prisionero su Gefe superior Duarte, gran nú- 
mero de oficiales y algunos miles de soldados. El 2 de Mayo 
el ejército Oriental fué sorprendido á las 12 del dia por nu- 




EL ORIENTAL 



63 



merosas fuerzas Paraguayas. Fué tan violento el ataque que 
no hubo tiempo de formar sino á la ligera. El Batallón Flori- 
da con BU valiente Gefe el Coronel Palleja á la cabezo, ee 
lanzó sobre el enemigo luchando valerosamente uno contra 
diez. Fué diezmado de un modo espantoso, pero secundado 
por el batallón ^4 de Abril, Voluntarios y otros cuerpos, 
las fuerzas Orientales pudieron repeler al enemigo y desalo- 
jarlo de sus posiciones, tomándole dos banderas, cuatro pie- 
zas de artillería y muchos prisioneros. 



El primer buque á Tapor que surcó las aguas del Plata 



Es muy agradable pasearse por los muelles, aspirando 
las tonificantes brisas del mar y distrayendo la imagina- 
ción con el espectáculo siempre nuevo, siempre admirable 
de la hermosa bahía de Montevideo. 

Tenemos un puerto hermoso, destinado á convertirse en 
una ciudad flotante y á ser una mina de oro mas rica que 
los criaderos auríferos de Cuñapirú 

Cuando contemplamos la bahía cubierta de lindos vapo- 
res, que alzan sus blancos castilletes sobre las ondas verdes 
ó azules, reflejando en sus bronces los rayos solares y me- 
ciéndose como en una colosal hamaca, mientras infinidad 
de vaporcitos cruzan con vertiginosa rapidez nuestro puer- 
to, vienen á la memoria recuerdos de antaño. 

Hasta 1824 las aguas del Plata no fueron surcadas por 
ningún vapor. 

4 Cuál fué el primer buque á vapor que frmde ) en el puerto 
que descubriera Juan Diaz de Solís ? 

Pocas son las personas que lo saben, y á fin de que 
nuestros lectores conozcan la historia de la navegación á 
vapor nacional, vamos á consignarla á grandes plumadas : 

En 1824 llegó á Montevideo el primer vapor: se deno- 
minaba Vapor y enarbolaba la bandera británica, ese pen- 

n que se enseñorea de los mares convirtiéndolos en po- 
siones de la rubia Albion. 



fiS5 WL ORIENTAL 



La llegada causó, como era natural, profunda agitación : 
fué un acoDteciinieDto y do ahí tomó su nombre la fonda 
situada en [a calle Misioaes, que después se transformó ea 
« Hotel del Vapor »< 

La intención de su capitán era establecerlo como paquete, 
pero como los gastos no podían cubrirse, lo vendió, com- 
prándolo don Manuel Gradin, quien lo armó á lugre 1 

El 11 dé Julio de 1835 llegó el Potomac, al mando del ca- 
pitán Ricardo Sulton y consignado á la casa de Davison Lo 
Hav. Fué veodido en Buenos Aires y dándole el nombre 
Federación j establecido en la carrera de Montevideo k la 
vecina orilla : por falta de pasajeros, álos dos meses cesó en 
esa navegación. Kl Federación -tué enviado al Brasil y su 
capitán se caso con una bija del General Mansilla, 

En 1841} llegaron lus vapores de guerra Faltón^ Gorgon 
y Ftrcebrand, de las escuadras inglesa y francesa : fueron 
los primeros vapores que surcaron el Paraná. Fue en esa 
ocasión que tuvo lugar el combate en las barrancas de Obli- 
gado. 

Eq 1850 el vapor brasilero Continenüsta se estableció en. 
la carrera del Buceo, ocupado á la sazón por las fuerzas de 
Oribe, 

En 18 de Julio de 1850 llegó el primer modelo de esos 
hermosos vapores norte-americanos ; llamábase Wiíliam G. 
Peace y io mandaba el capitán Eduardo Jessup. Se le llamó 
el palacio blanco flotante. Se estableció en la carrera á Bue- 
nos Aires y en 1851 pasó á ser propiedad de los señores Ja- 
cobo D. Várela, Juan Que vedo, Samuel Lafone y otros, 
enarbolando la bandera nacional. Fué arrendado al Gobier- 
no de la Defensa, quien le acordó fueros de buque de guerra 
y á au bordo fué el Doctor Herrera y Obes al Uruguay á 
convenir con el General Urquiza la revolución del L° de 
Mayoj que había de dar en tierra con la tiranía de Rosas. 

Esto vapor pasó á ser mandado por el capitán Panas cOj y 
fué el que condujo á la patria la bizarra división Oriental 
que se cubrió de gloria en los campos de Caseros. 



w 



EL ORIENTAL 67 



Después ese mismo vapor fué establecido en la carrera 
de Montevideo al Rosario de Santa-Fó, siendo su agente 
don AgQstin Silveira ; pocos años después chocaba con un 
grueso raigón en el Rio Paraná y se hundía. 

Et 18 de Febrero de 1851 llegó el Esky primer vapor de la 
Mala Real Inglesa, estableciéndose en la carrera de Entre- 
Kios, Janeiro y los puertos del Plata. 

El 23 de Octubre de 1851 comenzó sus viajes el vapor Ma- 
nudita Rosas y fué en ese buque que regresaron á Buenos 
Aires la mayor parte de los emigrados argentinos que ha- 
bían permanecido en la defensa de Montevideo. 

En 1853 se establecieron en nuestra Capital las dos pri- 
meras agencias de vapores : la de Fraga hermanos que 
aún hoy existe y la de Silveira y Alvarez. 



( 



i 



MonteTideo 



La ciudad de Montevideo fué fundada por el Mariscal es- 
pañol don Bruno Mauricio de Zabala en 1724, comenzando 
por la construcción del Fuerte de San José y las fortificacio- 
nes que construyeron 1,000 indios Tupia hechos venir al 
propósito de las reducciones. 

Puesto en conocimiento de la corte de España la funda- 
ción de esta ciudad, aquel Gobierno impartió órdenes para 
que de Canarias y de Galicia vinieran familias á poblarla, 
lo que también ordenó á los Gobernadores de Chile, Tucu- 
man y Paraguay. Como venciera el año 25 sin haber lle- 
gado esas familias, encargó Zabala á don José Gómez de 
Meló que enviara algunas de Buenos Aires y comisionando 
al capitán don Pedro Millan para proceder á lá delincación 
de la ciudad, la que realizó el capitán de Ingenieros Car- 
dóse, celebrándose la solemne fundación de nuestra Capital 
el 20 de Enero de 1726. Siete eran las únicas familias que 
venidas de Buenos Aires poblaban la nueva ciudad, á saber : 
la de Gómez de Meló, Gaetan, Carrasco, Burgués, Artigas, 
Callo y Pistolete. 

Poco después llegaron otras familias de Santa-Fé, Chile, 
Paraguay y Buenos Aires, ofreciendo Zabala al que quisie- 
ra venir á establecerse el titulo de hijo-dalgo^ de solar 
conocido y procediendo al reparto de terrenos, vacas, ove- 
jas, etc., etc. En 1728 llegó don Francisco Alzaibar trayen- 



70 EL ORIENTAL 



do 60 familias Canarias y dos años después, el l.<* de Eoero 
do 1730, se instalú el primer Cabildo, siendo nombrado Al- 
calde de primer voto don José de Vera y Perdomo y cura 
don Nicolás Bórrales, á quien cada vecino abonaba doce 
reales para soslener el culto. En esa época se principió la 
cotislruccioii de una iglesia donde hoy está la Matriz, pam 
lo cual catla vecino dio diez pesos, concluyéndola Zabala á 
su costo. 

En 1751 se declaró Montevideo plaza de armas, dotan- 
dolo de Gobierno político y militar. El primer Gobernador 
lo fué el Coronel don Joaquin de Viana. 

En 1778 Montevidí?o tenía cuatro mil almas y en ese 
tiempo se fundó el Hospital de Caridad. En 1800 se elevaba 
su población á 15,24I> habitantes, habiendo entrado en este 
puerto 34 buques y representando su comercio 626,000 pe- 
sos de importación y 1.300,000 pesos de exportación. 

La ciudad do Montevideo cuenta hoy con una población 
que lio baja de 100,000 habitantes, teniendo cerca de 400 
manzanas con mas de 10,000 edificios y de 3,000 casas de 
negocio. 

Es tal vez la ciudad mas rica de Sud-América, colocada 
sobre una eminencia y poseyendo un puerto admirable está 
deatinada é ser una de las mas grandes y opulentas ciuda- 
des de esta sección del continente. Rodéanla, como una 
cinta de verdura j espléndidas quintas, en medio de las 
cuales se alzan soberbios palacetes. 

Sus calles son hermosas y rectas, teniendo 5 Plazas pú- 
blicas y varios agradables sitios de paseo. Posee S.Tí^stroSj 
4 Mercados, G Templos y 7 Capillas, un magnífico Hos- 
pital^ un soberbio Manicomio, espléndidos Asilos de Huér- 
fanos, Expósitos y Mendigos, varios Asilos Maternales, 
grandes y cómodos Cuarteles, una Universidad de Derecho 
y Facultad de Medicina, Escuela de Artes y Oficios, Palacio 
de Gobierno, de Justicia y del Cuerpo Legislativo, una gran 
Aduana, hallándose en construcción otra, una hermosa Bolsa 
de Comercio, Museo y Biblioteca, dos Diques y varios As- 



^ 



EL ORIENTAL 



71 



tilleros, 5 Cementerios, Gas y Aguas Corrientes, tres ferro- 
carriles, siete líneas de trenvias, tres líneas telegráficas y 
dos telefónicas, numerosos hoteles, 40 Asociaciones cientí- 
ficas, literarias, artísticas y filantrópicas, con 12,000 asocia- 
dos, 70 Escuelas del Estado donde concurren 10,000 niiíos 
y mas de cien particulares con igual número de alumnos. 

La población es esencialmente cosmopolita, oyéndose en 
la ciudad continuamente los diferentes idiomas que hablan 
las razas del mundo civilizado. Las leyes son tutelares para 
todos, acordando iguales garantías tanto al nacional como 
al extranjero. En Montevideo, como en el resto de la Re- 
pública, los extranjeros viven felices, dedicándose á todos 
los ramos del trabajo humano, pues hay completa liberlad 
de comercio é industria. Comprueba esta afirmación el he- 
cho de que según los informes de la Contribución Directa 
habían el año pasado en Montevideo 2,500 Italianos propie- 
tarios de fincas avaluadas en 15 millones de pesos; 1,5CX) 
Españoles con 11 y Va millones de pesos; 1,000 Franceses 
con 8 millones de pesos; 150 Ingleses con 3 millones de 
pesos; 100 Argentinos con 1.000,000 de pesos, etc., etc.; 
suma casi igual á la del valor de las propiedades de los na- 
cionales. Su puerto recibe anualmente millares de buques 
de todas las banderas, aumentando diariamente la navega- 
ción de ultramar y de los rios. Existen en esta Capital 10 
Compañías de agencias de vapores. 

En 1882 el movimiento del puerto fué de un millón seto- 
cientos mil toneladas. 

El Gobierno actual preocupándose del progreso nacional 
elevó á las Cámaras un importante proyecto, que fué san- 
cionado, mandándose construir grandes obras en el puerto 
de Montevideo, para convertirlo así en el mas seguro, her- 
moso y cómodo puerto de Sud-América. 

Una vez realizadas esas obras, el movimiento comercial 
y de navegación adquirirá gran incremento, debiéndose á la 
Administración del General Santos tan recomendable inicia- 
tiva. 



é 



J 



Los Departamentos 



La República Oriental del Uruguay está dividida en diez 
y ocho Departamentos, incluyendo el de la Capital, que se 
denominan : Canelones, Florida, San José, Durazno, Minas, 
Maldonado, Rocha, Cerro-Largo, Tacuarembó, Salto, Pay- 
sandú. Rio Negro, Soriano, Artigas, Rivera, Treinta y Tres 
y Colonia. En los Departamentos de campaña hay seis ciu- 
dades, que son : las de Maldonado, Colonia, San José, Mer- 
cedes, Paysandú y Salto. La mas importante de estas ciu- 
dades es la del Salto, siguiéndole Paysandú. 

Cuéntanse catorce villas : en el Departamento de Canelo- 
nes la del mismo nombre y la de Santa Lucia, en el de la 
Colonia la villa del Rosario Oriental, en el de Soriano la del 
mismo nombre y la de Dolores, en el de Rio Negro la de 
Fray-Benlos, en el de Tacuarembó la del mismo nombre, 
en el de Cerro-Largo la de Meló, en el de Artigas la del 
mismo nombre, en el de Maldonado la de San Carlos, en 
el de Rocha la del mismo nombre y en los de Florida, Mi- 
nas y Durazno las de sus mismos nombres. 

Tienen asimismo 25 pueblos, distribuidos de este modo : 
En el Departamento de Canelones : Pando, Sauce, Suarez, 
San Ramón, Migues, Tala, Piedras y Mosquitos ; en el de 
San José el de Porongos é Ituzaingó ; en el de la Colonia el 
de San Carlos y Nueva Palmira, Colla, Carmelo y Vivoras ; 
en el de Maldonado el de San Vicente; en el de Treinta 



74 EL ORIENTAL 



y Tres el del mismo nombre ; en el de Tacuarembó los de 
San Gregorio y Libertad ; en el de Rivera el del mismo nom- 
bre; en el del Salto, San Eugenio, Santa Rosa, Relen y 
Constitución. 

Los Departamentos de Rocha y Rio Negro han sido crea- 
dos recien en el ano 1882, segregándolo s de los Departa- 
mentos de Maldonado y Paysandú, así como los de Artigas, 
Rivera y Treinta y Tres en el corriente ano, segregándolos 
de los Departamentos de Cerro-Largo, Tacuarembó y Salto, 

Los Departamentos han adelantado mucho en estos últi- 
mos añoSj contribuyendo á ello además de la riqueza de 
las tierras^ ios beneficios de la paz pública, las garantías 
individuales, el establecimiento de líneas férreas y telegrá- 
ficas, la difusión de la enseñanza, la inmigración, el cierro 
de los campos, etc., etc. 

Si bien la agricultura ha progresado mucho en los otros 
Departamentos, el de Canelones se considera como esen- 
cialmente agrícola y &u producción en este ramo aumenta 
de un modo notable cada ano. 

No se poseen datos estadísticos sino hasta 1881 respecto 
á la campaña» En ese año las declaraciones hechas para el 
abono de la Contribución Directa dieron estos resultados ; 



^ 



Fincas y otras propiedades 



DEPARTAMENTOS 


Urbanas 


Importe 


Rústicas 


Importe 


Paysandú 

salto 

Tacuarembó 

Canelones 

Cerro-Largo 

Soriano 

San José 

Maldonado 

Durazno ....... 

Florida 

Colonia 

Minas 


1,762 

1,118 
303 

1,592 
599 

1,244 
799 
889 
460 
413 

1.120 
' 354 


3,281,076.00 
l.'972,377.00 

549,085.00 
1.984,424.00 

786,303.00 
2.140,188.00 
1.246,786.00 
1.063,324.20 

850,320.33 

621,049.00 
1.518,268.00 

522,497.00 


1,878 
1,152 
2,253 
1,584 
1,888 
1,751 
2.075 
1,751 
1,122 
1,824 
2,148 
1,589 


1.644,531.00 
565,000.00 
743,571.00 
865,994.00 
779,737.00 
924,617.00 
717,388.00 
349,482.00 
478,281.00 
867,^10.91 
976,611.00 
576,612.00 




10,653 


16.535,697,53 


21,005 


9.489,064.91 



76 



EL ORIENTAL 



jkacionalidaheis 



NÚMERO 

DE 

CONTRIBU- 

TENTlíS 



Orientales. , . 

Brosilepos. . , 

lialisnos. . . . 

Españoles. . , 
Franceses. 

Ingleses , . . 
Argentinos . 
Alemanes. 

Suizos - . . . 
Chilenos . 

Portugueses , . 
Korte-A m ericanos 

Paraguayos , . 

Belgas, . . . 

Suecos. . . . 

Húngaros. . . 

Ecuatorianos, . 
Rusos .... 

Austriacos . . 

Noruegos . . . 

Africanos . . , 

Diversos. . . . 



14,105 

5,782 

2,734 

4,546 

1,481 

330 

490 

216 

201 

4 

154 

17 

9 

5 

2 

1 

1 

2 

1 

1 

1 

10 



30,093 



CAJPlTALES 

PBCLAHADOa 



51.370,080 46 

35.935 ,4GG 44 

5.554,544 24 

13.787,775 31 

4.877, 2G1 46 

5.086,996 28 

1.590,913 47 

1.410,600 26 

26J,285 70 

77,787 00 

849,326 75 

77,822 00 

14.611 50 

6,280 00 

' 7,212 00 

2,050 00 

832 00 

11,337 00 

1,360 00 

3 JOO 00 

600 00 

84,572 71 



Las tierras de labranza declaradas fueron 366,865 */* cua- 
dras por valor de 4.174,369 pesos y 7,832 suertes y 20j780 
cuadras por valor de 59.051,779 pesos 89 centesimos. 

El total de valores declarados fué de 121.012,414 $ 58 
centesimos. 

Es indudable, teniendo por base datos parcelarios, que 
esos valores han subido mucho en los años transcurridos. 

La propiedad en los Departamentos, distribuida por na- 



EL ORIENTAL 77 



cionalidades, ofrece estos totales : 30,093 número de contri- 
buyentes y 121.012,414.58 capitales declarados. 

La edificación aumenta también mucho en la campaña y 
comienzan á crearse nuevos centros de población. 

El gran proyecto elevado por el Gobierno á las Cámtiras 
sobre viabilidad en campaña, si es sancionado y realizado 
como debe esperarse, contribuirá á acelerar el progreso que 
se nota en los Departamentos del Interior. 



ik 



Los rios de la República 



Bañan las costas de la República Oriental del Uruguay 
lOB rioK de la Plata, Uruguay, Yaguaron, Tacuarí, Olimar, 
Cebollatí, Cuareim, Arapey, Daiman, Queguay, Negro, 
Tacuarembó, Yí, San Salvador, San José y Santa Lucía. 

Los rios mas importantes son los de la Plata, Uruguay 
y Negro. 

El rio Negro nace en el territorio del Brasil, en la unión 
de las cuchillas Grande y de Santa Ana, sigue en dirección 
Sud sirviendo de límite á los Departamentos de Tacuarembó 
y Cerro-Largo, se dirije después hacia el Oeste pasando 
por el limite de los Departamentos de Tacuarembó y Duraz- 
no y siguiendo casi en la misma dirección, inclinándose un 
poco al Sud-Oeste, limita también al Departamento del Du- 
razno del de Rio Negro y concluye por separar á este últi- 
mo Departamento de los de Soriano y San José, desa- 
guando en el rio Uruguay. 

El rio Uruguay, el mas hermoso de los que cuenta nues- 
tro país y que ha dado su nombre á la República, nace entre 
los bosques brasileros, en el paraje denominado Cerro Alto, 
entre las sierras Geral do mar y Espigao, recorre las pro- 
vincias de Santa Catalina y Rio Grande, las Misiones, las 
provincias de Corrientes y Entre-Rios y por último baña 
nuestras costas, calculándose que recorre una extensión de 
lj2Q0 millas hasta desembocar en el Rio de la Plata. 



80 EL ORIENTAL 



Desde sa embocadura hasta Fray-Bentos su anchura es 
de 3 millas próximamente, siendo de 5 á 6 cuadras frente á 
la ciudad del Salto y su corriente es de 3 millas por hora- 
Hay parajes on que es muy angosto. 
En su margen derecha se extienden las campiñas de 
Entre-Rios y Corrientes y en su izquierda las ciudades del 
SaltOj Paysandú y Golonia y las villas de Nueva Berlin, 
Carmelo y Nueva Palmira. Las islas de Martín García, 
do San Gabriel, donde tocó Juan Diaz de Solis antes de 
desembarcar en tierra firme, Sola, Dos Hermanos, Lobos 
y Vizxaino se encuentran sobre el Rio Uruguay, 

El panorama que ofrecen las riberas de ese hermoso rio 
es encantador y su importancia como gran arteria del co- 
mercio y de la sociabilidad uruguaya se acentúa mas cada 
dia con el establecimiento de nuevas lineas de navegación 
y de los trabajos do valizaraiento que se han hecho. 



El Cerro de Montevideo 



La Cuchilla Grande que nace en Santa Tecla, en el veci- 
no Imperio del Brasil, y se extiende por el Deparlamento de 
Cerro-Largo, atravesando nuestro territorio de Norte á Sud 
y cuyas principales ramificaciones están en el Durazno, 
Florida, San José y Colonia viene á concluir en el Cerro de 
Montevideo. 

La naturaleza que tan bien ha dotado á nuestra hermosa 
Capital, ha colocado en frente de ella esa mole magestuosá 
que se alza sobre las aguas del Plata como un centinela 
vijilante. 

El Cerro levanta su cúspide á 142 metros sobre el nivel 
del mar y desde ella la vista domina un gran radio hasta la 
Isla de Flores y el Cerro de Pan de Azúcar. 

El nombre de Montevideo, que lleva nuestr^i Capital, se 
debe al Cerro. 

En tiempo de la conquista, cuando recien comenzaban á 
descubrirse estas tierras, se supuso que debía existir algún 
paso que diera comunicación entre los Océanos Atlántico y 
Pacifico y con objeto de descubrirlo zarpó de España el na- 
vegante portugués Hernando de Magallanes cqn cinco bu- 
ques. 

Llegado al Rio de la Plata y viei^o la gran boca de este 

o creyó que había encontrado lo que procuraba y penetró 
n él costeando la orilla izquierda hasta encontrarse á la al- 

6 



82 EL ORIENTAL 




tura que hoy ocupa Montevideo. Un marinera portugués que 
se hallaba de vijía encaramado en el palo mayor, divisando á 
lo lejos el Cerro, exclamó: Monte-vi eu ; es decir, veo un 
monte. 

De ahí que al correr de los años esta ciudad ftiera desig- 
nada con el nombre de Montevideo. 

En la cúspide del Cerro, comprendiendo los conquistado- 
res que la posición era casi inespugnable, ealableciepou una 
batería cuyos fuegos venían á converjer con los dí3 la for- 
taleza de San Felipe y Santiago, como se denominaba 
á Montevideo antiguamente. 

Durante la larga lucha de la Independencia nunca pudo 
ser tomada la fortaleza del Cerro, concretándose los patrio- 
tas algunas veces á quemar los campos para que el humo 
incomodara á su guarnición y solo cayó aquella cuando por 
capitulación se rindió Montevideo en 1815 al ejército eroan- 
cipador. Lo mismo sucedió durante la defensa de los nueve 
años. 

Actualmente la fortaleza ha sido restaurada conveniente- 
mente, colocándose en batería piezas de artillería de gran 
calibre y un regimiento de artillería de plaza compuesto da 
ICX) soldados la guarnece. 

Al pié del Cerro existe una importante villa que habitan 
mas de 3,000 personas, formando con su distrito una pobla- 
ción do 10,000 almas y hay grandes saladeros que repre- 
sentan un capital de muchos miles de pesos. Se ha cons- 
truido también un monumental dique que tiene capacidad 
para recibir grandes buques. Pertenece á los señores Jack- 
son y Gibils y cuesta cerca de dos millones de pesos. 

En la cúspide del Cerro hay un faro, que fué el primero 
que se estableció en el Rio de la Plata. La luz es giratoria 
y alcanza á 25 millas de distancia. 

Hay quienes creen que el Cerro es un volcan apagado, 
por algunos materiales encontrados cerca de él y los que 
suponen que el dia menos pensado Montevideo se encon- 
trará en las condiciones de Ñapóles con su Vesubio al fren- 
te, pero esto no pasa de fantasías científicas. 



EL ORIENTAL 8S 



Lo que parece indudable es que ha sido el Cerro una gran 
Necrópolis Charrúa. Se sabe que los indígenas enterraban 
sus muertos en las cimas de las montaílas, colocando ^ su 
lado sus arnnas, útiles y hasta comestibles y en la base del 
Ctírro y sus alrededores se han encontrado infinitas bolea- 
doras, puntas de lanza y de flecha, carreteles, etc., etc. 



I 



Monumentos públicos 



Existen en la República cuatro laonumentos y estatuas. 

El primero que se erigió fué la Estatua de la Libertad en 
el centro de la Plaza Cagancha, durante el Gobierno provi- 
sorio del General don Venancio Flores, Es una columna de 
mármol blanco coronada por una estatua de bronce, repre- 
sentando la Libertad que enarbola con una mano la bandera 
Nacional y con la otra esgrime la espada de la Ley. 

El segundo es un monumento levantado en la plaza prin- 
cipal de la ciudad de San José en 1872 durante la Adminis- 
tración del Gefe Político don Remigio Castellanos y costea- 
do por suscricion popular. Fué erigido en recuerdo de la 
paz celebrada el 6 de Abril de 1872. 

El tercer monumento y el mas importante de todos es el 
de la Independencia, erigido en la Florida. Este monumento 
grandioso es producto del patriotismo de los Orientales. 
Para costearlo se levantaron suscriciones populares, se ce- 
lebraron espectáculos en los teatros y se publicó una im- 
portante obra conteniendo composiciones poéticas de los 
mejores vates nacionales, contribuyendo el Gobierno tam- 
bién con fuertes cantidades. Se celebró un concurso artís- 
tico, el primero que tuvo lugar en el país, al cual enviaron 
ra:odelos escultores de Francia, Italia y de esta ciudad, sien- 
aceptado por el jurado especial el boceto y propuesta 

esentados por el escultor don Juan Ferrari. 



86 EL ORIENTAL 



El monumento es de mármol, bronce y granito y fué 
solemnemente inaugurado en Mayo de 1879. 

El cuarto es una pirámide elevada por el doctor don Do- 
mingo Ordorlana á la memoria gloriosa de los Treinta y 
Tres, en el paraje denominado Agraciada, donde ñ\ 19 d© 
Abril do 1825 Lavalleja y sus compañeros pisaron tierra 
Oriental cuando venían á libertar nuestro país. Ese monu- 
mento costeado por el mencionado doctor Ordonana ha 
sido regalado á la Nación. 

Las Cámaras han votado bace poco fondos para erigir 
una estatua al General don José G. Artigas, otra al General 
don Fructuoso Rivera, otra al General don José Garibaldi y 
otra al Mariscal don Bruno Mauricio de Zabala, fundador 
de Monlevídeo. Hace tiempo que también se votaron fondos 
para erigir u.ia estatua á don Joaquin Suarez, cuya piedra 
fundamental fué colocada en el costado Sud de la Plaza In- 
dependencia durante las fiestas del centenario de ese pa- 
trióla, y en los momentos que escribimos» las Cámaras 
aprueban un proyecto de ley por el cual se destinan 30^000 $ 
á la creación de una estatua del General don Juan Antonio 
Lavalleja, que debe levantarse en el costado Norte de la 
Plíiiü Independencia 



1 



I 



] 



Las calles de la Capital 



Anlíguamente las calles de Montevideo llevaban todas 
nombres de santos y su nomenclatura actual data de la 
época del Sitio Grande, habiendo sido el doctor don Andrés 
Lamas j Gefe Político entonces, quien presentó el proyecto 
respeclivo, que fué aprobado por el Gobierno. 

Al dar á las calles el nombre que tienen se tuvo en vista 
rememorar sucesos notables de la historia nacional y ame 
ricñTia, enaltecer la personalidad de ilustres patricios y re- 
cordar los Departamentos, asi como las Naciones amigas» 
rios, eic, etc., de la República. 

Enumeraremos lo que significan sus nombres : 

NORTE Á SUD 

La calle Patagones recuerda la raza que puebla el extremo 
Sud de la República Argentina ; la de Guaraní la heroica 
raza que poblaba el Paraguay ; la de Maciel al inolvidable 
Padre de los Pobres, don Francisco Antonio Maciel^ fun- 
dador de varias casas de beneficencia y muerto durante el 
sitio de esta ciudad en 1811; la de Pérez Castellanos al vir- 
tuoso sacerdote fundador con su fortuna de la Biblioteca 
Nscíonal ; la de Colon al descubridor de las Américas; la de 
Mzaibaral General Espaíiol de este nombre; la de Solís al 
ilcto mayor Juan Diaz de Solis, descubridor del Rio de la 



I 



EL ORIENTAL 



Piala ; \ñ d3 Zabala al General de este nombre, fundador de 
la ciudad de Montevideo; la de Misiones al rico territorio 
desierto hoy y en o!ro tiempo asiento de treinta y tres puG- 
blús; la de Treinta y Tres á los heroicos libertadores que 
acaudillaba Lavalleja; la de Ituzaingó á la batalla ganada por 
el ejército Oriental- Argentino al mando del General Álvear 
contra las huestes Brasileras ; la de Cámaras al- Poder Le- 
gislativo; la del Cerro al Cerro situado frente á Mont^^video 
y que fué origen del nombre que lleva la Capital ; la del Yer- 
bal al combate de este nombre ; la de Baca cay al combale 
librado después do Ituzaingó y en que fueron vencidos nue- 
vamente los Brasileros; la del Juncal al combate naval en 
que quedó vencedor Brown, apoderándose de la escuadra 
Imperial; la de Ciudadela lleva ese nombre porque por alli 
corrían las murallas que circundaban la ciudad en tiempo de 
los Españoles ; la de la Florida al Departamento del mismo 
nombre ; la de Andes á la cordillera que atravesó San Mar- 
tin para libertar á Chile y el Perú ; la de Convención á la 
Asamblea que dio la actual Constitución Política ; la de Ara- 
pey y Daiman h las sierras del mismo nombre ; la del Rio 
NegrOj Queguay, Ibicuy, Cuareim, Yí y Yaguaron á los rios 
de igual denominación ; la del Ejido porque alli concluía la 
ciudad cuando se le tituló así ; la de Olimar por el rio de ese 
nombre; la de Médanos porque antiguamente habían allí 
grandes médanos de arena ; la de Vázquez en honor del ilus- 
trado patriota don Santiago Vázquez, miembro del Gobierno 
de la Defensa ; la de Tacuarembó por el Departamento del 
mismo nombre, y Minas por el Departamento de Minas ; la 
de Magallanes por el descubridor del Estrecho que une los 
Océanos Atlántico y Pacifico, etc., etc.; la de Gaboto por el 
famoso Piloto mayor que en 1526 y 1527 recorrió los ríos de 
la Plata, Paraná y Paraguay hasta la embocadura del Ber- 
mejo ; las de Yaro y Caigua por las tribus del mismo nom- 
bre que habilaban estos países durante la conquista ; ia del 
Asilo por hallarse situado allí el Asilo de Huérfanos ; la de 
Asamblea por el Cuerpo Legislativo ; la de Defensa por 




EL ORIENTAL 89 



el sitio de nueve años que sufrió Montevideo ; la de Munici- 
pio por el de la ciudad, y la de Malabrigo. 

OESTE Á ESTE 

La calle de Orillas del Plata lleva ese nombre por su si- 
tuación sobre el rio; la del 25 de Agosto por ser el dia y 
mes en que fué declarada la Independencia por el Congreso 
reunido en la Florida ; la de Piedras por la batalla ganada 
por el General Artigas ; la de Cerrito . por el triunfo con- 
quistado en el Cerrito de la Victoria contra el ejército 
Español; la de 25 de Mayo por la gloriosa revolución 
del pueblo porteño en 1810 ; la del Rincón por el com- 
bate librado por las fuerzas del General Rivera contra 
el ejército Brasilero á las órdenes de Menna Barrete en el 
Rincón de las Gallinas ; la del Sarandí por el combate del 
mismo nombre que cubrió de gloria á los Treinta y Tres; la 
de Buenos Aires en honor del pueblo de Mayo ; la de la Re- 
conquista por igual proeza realizada en Buenos Aires con- 
tra el ejército Inglés ; la de Santa Teresa por su titular ; la 
de Paysandú y Cerro-Largo por los Departamentos del mis- 
mo nombre ; la de Camacuá por el combate en que quedaron 
vencedoras las fuerzas republicanas contra las del Imperio 
después de Ituzaingó ; la de Isla^de Flores por la isla del 
mismo nombre ; la de Miní por el rio ; la de Brecha porque 
en aquel paraje abrieron un boquete las balas del ejército 
Inglés en el memorable sitio de Montevideo, brecha que 
fué tapada con cueros ; las de Durazno, Maldonado, Cane- 
lones, Soriano y San José, por los Departamentos del 
mismo nombre ; la del 18 de Julio por haber sido en ese 
día en 1830 que fué jurada la Constitución Nacional ; la de 
Colonia, por el Departamento de ese nombre ; la de Merce- 
des, por la ciudad del mismo nombre, la del Uruguay por 
el principal rio de la República ; la de Miguelete por el 
paraje del mismo nombre en los alrededores ; la de Valpa- 
raíso por la primera ciudad comercial de Chile ; la de Nue- 



90 EL ORIENTAL 



va York por la ciudad de su nombre en los Estados Uni- 
dos ; la de Asunción y Lima por las capitales del Paraguay 
y Perú ; las de Nicaragua, Venezuela, Guatemala y Colom- 
bia por las respectivas Repúblicas; la de Panamá por el 
Istmo del mismo nombre ; y las de Salta, Catamarca, 
Tucuman, Santiago del Estero, Rioja, Córdobn, Santa-Fé 
y Enire Rios por las Provincias Argentinas de esta deno- 
minación. 



Prensa 



El primer periódico que se publicó en Montevideo fué La 
¡Isirella del Sud, que comenzó á aparecer durante la domi- 
nación de esta plaza por el ejército Inglés, en 1807. 

EsG periódico se publicaba en idioma castellano y sus 
propósitos eran desprestigiar la causa Española, inculcando 
sobre la decadencia de la Metrópoli y propagando así en las 
masaa populares ideas favorables á los propósitos que ali- 
mentaba la Gran Bretaña con respecto á estos países. 

Con la capitulación del Ejército Inglés en Buenos Aires y 
consiguiente evacuación de esta plaza concluyó la publica- 
ción de aquel periódico, transcurriendo varios años sin que 
Montevideo disfrutara del elemento civilizador del perio- 
dismo. 

En Buenos Aires y mucho antes de las invasiones Ingle- 
sas tenían imprenta, si bien se hacía un uso limitado de 
üUa ; producida la revolución del 25 de Mayo de 1810 co- 
menzaron á publicarse varios periódicos, en los que se hacía 
nna propaganda activísima en favor de las ideas predomi- 
nantes entre el elemento criollo. 

Coíno Montevideo se mantuviera fiel á la causa de la mo- 
narquía Española, la prensado Buenos Aires hacía á sus 
auLopídades cruda guerra, sin que estas últimas tuvieran con 
qué contrarrestar esos ataques. Comprendiendo la necesidad 
de poseer ese formidable elemento de propaganda, las auto- 



92 EL ORIENTAL 



ridades de Montevideo pidieron á la princesa dona Carlotaj 
esposa del regente del Brasil y la que favorecía por lodos los 
medios posibles el antiguo régimen, el envío de una impren- 
ta para publicar un periódico en Montevideo. 

La princesa Doíía Carlota consiguió del príncipe regente 
que autorizara el envió de una prensa y upes de la imprenta 
real, los que fueron enviados á Montevideo, publicándose 
entonces Iji Gaceta, cuya redacción se confió á Fray Cirilo 
Almada. La prensa que vino con esa imprenta, según dice 
el seííor De-María, sirvió por mucho tiempo después, exis- 
tiendo todavía por los anos cuarenta y tantos en la imprenta 
del Hospital de Caridad, siendo conocida por los antiguos 
tipógrafos por La Carlota. 

La primera máquina á vapor que se introdujo en Monte 
video lo fué la de La Reforma Pacifica en mil ochocientos 
sesenta y tantos, y la primera máquina de retiración fué 
montada por Ja imprenta de El Siglo. 

Actualmente se publican en la Capital de esta Repiiblica 
los diarios : El Siglo^ El Ferro-Carril, El Partido Colo- 
rado, La Razon^ La Tribuna Popular, La Nación, El Te 
légrafo Marítimo^ El Hilo Eléctrico, La Colonia Españo- 
la, La España, Vitalia, UIndipendente, El Bien Público^ 
El Diario^ El Nacional, A Patria. La France y los perió- 
dicos : Anales del Ateneo del Uruguay, Revista de la So- 
ciedad universitaria^ La Industria Uruguaya, La Revista 
Homeopática^ La Revista Forense, El Evangelista^ ElBro- 
mista. La Ilustración Uruguaya, La Asociación Rural ^ 
Boletín de la Sociedad de Ciencias y A rtes, El Lunes 
de la Razón, El Negro Timoteo, El Eco de Galicia, La 
Union Gallega, La España Federal, La Helvecia^ El Po- 
pular Ilustrado, El Indiscreto, El Boletín MasónicQ^ La 
Gaceta de Medicina y Farmacia, El Tipógrafo y La Liga 
Industrial. Total 39. 

El más antiguo de estos diarios es El Telégrafo Maríti- 
mo, que tiene 34 años de existencia, siguiéndole El Siglo^ 
que tiene 21 aiios y luego El Ferro-Carril, que cuenta 16 
años. 



I 




EL ORIENTAL 93 



En los Departamentos se publican 27 diarios y periódicos 
en la forma siguiente : 

Ecos del Progreso, Salto; 

El Deber, idem. 

El Rio Negro, Independencia 

La Feria, Dolores. 

El Pueblo, Paysandú. 

El Paysandú, idem. 

El Progreso, idem. 

El Oriental, Mercedes 

El Porvenir, idem. 

La Reforma, idem. 

La Nueva Era, idem. 

El Pueblo, Guadalupe. 

'El Salieño, Salto. 

El Carmelitano, Carmelo. 

El Liberal, Tacuarembó. 

La Frontera, idem. 

La Juventud, idem. 

La Libertad, Rocha. 

El Popular, San Carlos. 

El Clamor Público, Minas. 

La Union, idem. 

El Poronguero, Porongos. 

El Alerta, San José. 

El Republicano, Durazno. 

El Demócrata, Florida. 

El Durazno, Durazno. 

La Prensa, Cerro-Largo. 



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Exposiciones 



Las Exposiciones son el recinto donde las naciones aglo- 
meran los productos variados de su suelo, de sus artes y de 
SU& industrias, para exhibir el inventario de sus riquezas, 
producir el intercambio comercial, llamar la inmigración y 
acrecentar el movimiento general de las sociedades civili- 
zadas. 

Es el torneo de la civilización moderna : la fórmula del 
progreso actual. 

Los pueblos que recien comienzan su vida y llevan en 
sus entrañas los tesoros inexplotados de las riquezas natu- 
rales, que se ofrecen exuberantes al dominio del hombre 
trabajador, necesitan mas que los otros, concurrir á esos 
certámenes, que dan la medida de su adelanto y prosperi- 
dad^ y comprendiéndolo así los estadistas Uruguayos, han 
hecho concurrir á la República á cinco importantes Expo- 
siciones. 

Los grandes certámenes de Santiago de Chile, Viena, 
Paris, Buenos Aires y Amslerdam, han visto en sus insta- 
laciones los variados productos y artículos nacionales y en 
vez de pasar desapercibidos entre las espléndidas secciones 
Europeas y Sud-Americanas, hemos conquistado la admi- 
ración de los visitantes, mereciendo numerosos é importan- 
tes premios, que no han alcanzado naciones mas grandes 
y prósperas que la República Oriental del Uruguay. 

7 



^ EL ORIENTAL 



Principalmente en las de París, Buenos Aires y Ámster- 
dam, ha sobrepasado el éxito conseguido á todas las es- 
peranzas de los expositores. 

Esto demuestra que en el extranjero se hace jusUcia al 
progreso y desenvolvimiento de la República OrienLai y 
que este noble pueblo tiene elementos mas que s uncientes 
para formar una nación poderosa y rica, que ocupe uno de 
los primeros puestos entre sus hermanas de Sud-América. 

En Montevideo se han celebrado también Exposiciones 
parciales de suelería, calzado y talabartería, de ganadería 
y de floricultura, que han dado excelentes resultados y en 
Paysandu se efectuó una Exposicion-Fória nacional que 
como ensayo no dejó nada que desear. 

El año próximo de 1885 se celebrará en Montevideo la 
primera Exposición* general nacional, para lo cual se ha 
nombrado una Comisión y se realizarán los trabajos consi- 
guientes bajo la dirección del Gobierno, que inspirado en 
sus nobles propósitos de adelanto, coopera eficazmente á 
la obra. 

Es en la paz y la labor constante donde se logrará que la 
visión del patriotismo se torne en una hermosa realidad. 




Escuela de Artes y Oficios 



Constituye uno de los progresos mas acentuados de estos 
últimos tiempos, la creación de la Escuela de Artes y Ofi- 
cios que funciona en Montevideo. 

El Gobierno que preside el Teniente General Santos ha 
dedicado una preferente atención al fomento y engrandeci- 
miento de esa institución y debido á sus recomendables traba- 
jos es que aquella Escuela ha alcanzado un desarrollo y 
organización convenientes, haciendo hoy verdadero honor al 
país. 

Ha sido y es visitada frecuentemente por distinguidos via- 
jeros, de quienes ha merecido notables elogios, conside- 
rándose que en Sud-América no existe un establecimiento 
análogo en las condiciones prósperas en que se halla éste. 

Allí encontraron infinidad de niños que antes no tenían 
mas perspectivas que la vagancia ó el crimen, como resulta- 
do de la ignorancia en que vivían, la mas completa educación 
industrial, y á la vuelta de pocos años han mejorado sus 
hábitos, instruidos en los conocimientos necesarios para la 
vida, y convertidos en buenos ciudadanos útiles á la sociedad 
y á si propios, salen de la Escuela con su capital de ilustra- 
ción y de dinero á confundirse en el movimiento general, 
como obreros dignos del progreso nacional. 

Actualmente se educan allí 500 niños, pero una veí con- 
cluido el hermoso edificio que para esa Ebcuela se levanta 



100 EL ORIENTAL 



en las cercanías de la Playa de Ramírez, podrá recibir hasta 
1,000 alumnos. 

Hay una banda de música y una completa orquesta, tres 
talleres de esdíUura para madera, yeso y mármol ; encua- 
demación, litografía, lipografia, fotografía, relojería, sas- 
trería, platería, zapatería, talabartería, carpintería, herre- 
ría, coosiruccion y composturía de instrumentos de música^ 
telegrafio, hojalatería, compostura de armas, construcciones 
navales, telares, etc., etc. Adem is hay las clases de dibujos, 
lectura, escritura, aritmética, idiomas, esgrima, gimnasia 
fisica y química ; lodos los talleres tienen inmejorables má- 
quinas y aparatos y son dirigidos por distinguidos pro- 
fesores. 

La Escuela de Artes y Oficios ha producido obras nota- 
bles, mereciendo en la Exposición Continental de Buenos 
Aires valiosos premios. 



Cañonera c Qeneral Rivera > 



El primer buque de guerra para la naciente marina na- 
cional, construido en el país y por obreros Orientales, es la 
cafionera General Rivera, 

Débese la construcción de ese lindo buque á la gran Es- 
cuela do Artes y Oficios, institución que honra á nuestro país 
por su brillante estado y por su influencia benéfica en la 
educación industrial. 

Ha sido construida en 1884 bajo la constante viplancia 
del activo Director del establecimiento, Teniente Coronel don 
Juan Belinzon, siendo el Director de los trabajos don An- 
tonio Valero y tomando parte en la obra los alumnos de 
loa talleres de carpintería de ribera, herrería, broncería, 
etc*, etc. 

El casco de la cañonera es de madera, forrado en cobre, 
y sus bordes miden 15 centímetros de espesor. Mide de es- 
lora 37 metros, manga 6 Vst puntal 4 V2 • su arqueo es 
de 200 toneladas y su arboladura de pailebot. 

La máquina construida también en la Escuela de Artes j 
Oficios, bajo la dirección del mecánico señor West, ea de 
olla y baja presión y de expansión. Su fuerza es de 80 ca- 
ballos nominales y de 240 efectivos. 

Su marcha regular es de 11 Vs millas por hora, pudiendo 
aumentarse hasta 14 millas. 



102 EL ORIENTAL 



La cafionera puedfí cargar hasta 80 toneladas de carbón 
y no gasta sino 7 cada veinte y cuatro horas. 

Su corte es elegantísimo y su solidez á toda prueba, 

Apesar de las dudas que la pasión política sugería, la ca- 
ñonera Ge/ieraí ^¿ce/^ni ha sido declarada inmejorable por 
las personas peritas en la materia, demostrándose osí quo el 
ensayo asumía las proporciones de una obra completa. 

Los alumnos de la Escuela de Artes y Oficios y los solda- 
dos del Ejército arrastraron dicho buque desde el obraje has- 
ta el mar^ ea decir, en un trayecto de 35 cuadras, convirtién- 
dose el arrastre en una verdadera fiesta, pues el vecindario 
rivalizó en agasajar á los encargados de la operación ofre- 
ciéndoles refrescos, cigarros, etc., etc., entre aclatnaciones 
y aplausos. Se dislinguioron en estas manifestaciones los 
señores Ministros de Italia, Inglaterra y Cónsul General del 
Paraguay, que tenían sus domicilios en las calles del tra- 
yecto. 

Llegada al mar, la caíjonera fué bolada al agua con toda 
felicidad y conducida al dique Mauá, donde se le colocó la 
máquina y demás accesorios. 

El 10 de Agosto se efectuó el viaje de prueba de la caño- 
nera General Rivera hasta Maldonado, dando un resul- 
tado brillantísimo. 

Llegada á aquel puerto, se firmó una acta por los viajeros, 
la que fue puesta en mnnos del Presidente de la República 
Teniente General D. Máximo Santos. 

Hó aquí el acta: 

El día diez de Agosto de mil ochocientos ochenta y cuatro^ 
navegando los ciudadanos que suscriben hacia la ciudad de 
Maldonado en viaje de prueba en la cañonera General Ri- 
vera ó interpretando en este acto los sentimientos del señor 
Presidente déla República, resolvieron labrar la presente 
acta para dejar en ella constatado que, el primer cañonazo 
disparado desde la borda de la nave como triunfal saludo á 
la bandera de la patria, sintetizaba y condensaba en sus ecos 
ia idea y el propósito manifestado en su brindis por el Te- 




1 



EL ORIENTAL 103 



niente Coronel D. Juan Belinzon, Director de la Escuela de 
Arles y Oficios, de cuyos talleres surgió la cañonera, para 
que aquel simbolice el progreso de la Nación, la unión de 
los Orientales, la libertad y el trabajo de todos sus habitan- 
tes. Así como un acto de justicia, los ciudadanos que firman 
tienen la satisfacción de consignar los nombres del Jefe del 
buque y los de los que lo secundan en su dirección, y son i don 
Roberto H. Robinson, Comandante de la cañonera; Joaquín 
Mascarón 2.° comandante; guardias marinas, Pablo Pearce, 
Tomás Scurano y aspirante José Romero; 1er. maquimata, 
Guillermo Mac-Coll; 2.° maquinista. Valentín Garbona, y 3-* 
Alejandro Bon; dirección de la construcción de la expresa- 
da D. Antonio Valero ; de la máquina, D. Jorge West, de- 
biendo expresar también, obedeciendo siempre á considera- 
ciones de justicia, que excepción hecha del señor Coman- 
dante y del 1er. maquinista, los señores oficiales y tripulan* 
tes del barco han sido alumnos de la mencionada Escuela, 
erigida por el Gobierno de la República como un monu- 
mentó alzado al engrandecimiento moral é industrial de la 
patria de los Orientales! 
( Siguen las firmas ). 



Población 



El primer padrón de la población de la ciudad y subur- 
bios de Montevideo que se levantó, lo fué en 1803, dando el 
resultado siguiente : Blancos 3,033, negros y pardos libres 
141, esclavos 899, peones 603. Total 4,722 habitantes. 

En 1813, hallándose sitiado Montevideo por el ejército 
patriota, el Cabildo mandó levantar un nuevo padrón para 
la distribución del pan diario, constatándose que habian 
13,937 blancos de ambos sexos, con exclusión de la guar- 
Dicion y tripulantes de los buques. Agregada la tropa y la 
población de color, el número de pobladores alcanzaba á 
21,000 almas. 

Según los .cálculos de la Mesa de Estadística, la pobla- 
ción de la República en 1873 era de 450,000 habitantes, en 
1875 de. 444,613, en 1876 de 445,000, en 1879 de 4G0,O00 y 
en 1882 de 505,207. En 1880, según la Estadística Escolar^ 
la población se calculaba de 530,000 á 550,000 habitantes. 

El último dato oficial que respecto ala población se tiene 
es el de 1882, y como prudentemente observa el seuor Direc- 
tor de la Oficina de Estadística, los datos de 1879 que sirven 
de fundamento al cálculo no son exactos, opinando éste 
como los señores doctor López Lomba, Fontan y nosotros, 
que en aquella época el número de habitantes excedía 
al de 438,245 que se consignaba. 

No es posible tomar como base de cálculos aproximados 



106 * EL ORIENTAL 



las anotadonos de bDULísmos ó inscripciones del Registro 
Civil, que no se han hecho con regularidad, así como las 
entradas y salidas de pasajeros, pues por las fronteras 
terrestres no se lleva anotación alguna y aún por la vía 
fluvial se producen muchas omisiones. 

Pero hay un procedimiento científico que viene á subsa- 
nar esta dificultad y al que debemos recurrir como elemento 
eficaz para formar un conjunto de la población. 

Sobre cada líX)jCH» habitantes, las operaciones censales 
en Francia han dado 27,117 habitantes de O dias hasta me* 
nos de 15 anos, en Bélgica 3,233, en Dinamarca 3,276, en 
Suiza 3,287, en Laponia 3,388, en Italia 3,421, en Prosia 
3,471, en Inglaterra 3,54í>; correspondiendo asi nn 27^2 á 
la primera, un 32,33 t\ la segunda, un 32,76 á la tercera, un 
32,87 ¿i la cuarla, un 33,88 á la quinta, un 34,21 a la sexta, 
un 34j7i á la séptima y un 35,46 á la octava. En Yalporai&o 
( Chile) en 1875 era de 32,21 y en Buenos AireSj según el 
censo de 1869, de 33,3(1. 

Adoptemos un término medio, es decir: un 33,33 7o- 

Según el censo Escolar hay 156,360 habitantes en edad 
de escuela, y agregados los que tienen hasta 4 anos, forman 
un total de 21G,247, que multiplicados por la proporción in- 
dicada dan un total de 048,741 habitantes. 

Sin embargo, opinamos que la población efectiva de la 
República no pasa de 000,000 habitantes, fundándonos en 
que el censo escolar adolece de muchos defectos por la forma 
incorrecta en que fué levantado. 

Aceptando el cíilculo racional del señor Fontan, del que, 
como decimosj no discrepamos sino por las deficiencias del 
censo escoiarj tendríamos la siguiente distribución de po- 
blación : 

Montevideo y su Departamento . . . 125,241 

Canelones. 74,169 

San José . , 51,957 

Florida. 30,876 




EL ORIENTAL 107 



Durazno 32,187 

Minas 25,029 

Maldonado y Rocha 44,016 

Cerro-Largo 32,784 

Tacuarembó 48,018 

Salto . 45,309 

Paysandú y Rio Negro 68,385 

Soriano 29,655 

Colonia 41,115 

Comprendiendo el Gobierno actual la impopíancia que en- 
Lraua la formación de un censo general, elevó á Ins Cáma- 
ras un proyecto de ley ordenando el leva rita míenlo tlel censo 
de población, industrial y comercial» acompafiado de un 
luminoso mensaje. La Asamblea acepló tan útil penaamien-* 
to y le prestó su sanción legislativa. 

En estos momentos se procede á la formación del censo 
Nacional y debido á la recomendable iniciativa del Gobierno 
se tendrá un trabajo completo, tan necesann para conocer 
exactamente el próspero estado del país. ( 1 ) 



(1) Impreso este libro, se ha terminado el censo de pahlacioa del 

iveparta mentó de la Capital, cuyos resultados deíermíuan necesaria- 

luetite una modificación en los datos oficiales aiileriores y en uues- 

troü cálculos. 

Sngriin ese censo, el Departamento de la Capital tiene 159,031 

.^oles. Calculando, pues, el aumento que arroja esa cifra j 

iéndolo ai que debe haberse producido en relación ea la cam- 

., no ea aventurado determihar que la pobUcion de la República 

"a hoy á 700,000 habitantes. . 



Extensión territorial de la República 



La extensión territorial de la República, según el General 
de Ingenieros don José María Reyes, autor de la Carta Geo- 
gráfica publicada en 1859 y trazada después de los trabajos 
ejecutados por la Comisión de límites con el Imperio del 
Brasil en 1852, de la cual era el Comisario por parte de ia 
República, es de : 7,037 leguas Vq cuadradas de sqperficie. 

Tomando esa base, el señor Monegal ha asignado la si- 
guiente reducción en medidas métricas á cada Departamento : 
El Departamento de Rocha ocupa una extensión do 10,183 
kilómetros cuadrados, el Departamento de Mal donado 
3,480-00 kilómetros cuadrados, el de Canelones 4,277,07 
kilómetros cuadrados, el de San José 10,319.78 kilómetroSj 
el de la Colonia 5,099.71 kilómetros, el de Soriano 8,325.00 
kilómetros, el de Rio Negro 7,040.17 kilómetros cuadrados, 
el de Paysandú 12,084.73 kilómetros cuadrados, el del Salto 
22,126.00 kilómetros cuadrados, el de Tacuarembó 28,244,78 
kilómetros cuadrados, el del Cerro-Largo 20,210.03 kilóme- 
tros cuadrados, el de Durazno 13,252.45 kilómetros cuadra- 
dos, el de la Florida 10,628.48 kilómetros cuadrados y el de 
Minas 13,257.73 kilómetros cuadrados. 

Si bien el cálculo del General Reyes es el único que tiene 
por base un trabajo científico, las opiniones al respecto no 
están conformes. 

El señor Fonlan en su libro Propiedad y Tesoro^ después 



lio ' EL ORIENTAL 



de prolijas consultas é investigaciones, de las cuales forman 
]a principal parle las declaraciones hechas por los contri- 
buyentes para el pago de la Contribución Directa, calcula 
que el área superficial de la República no baja d(3 2tX) mil 
kilómetros cuadrados, con cuya cifra se demuestra conforme 
el doctor López Lomba. Según la Sociedad de Economía 
Política, es de 186,920 kilómetros cuadrados, y según ellns* 
Ututo Geográfico de la Ciudad de Gotha, en sus declara^ 
cienes consignadas en el Almanaque de 1874, es de 180,865 
kilómetros cuadrados. 

Aceptando el cálculo de 200,000 kilómetros cuadrados, el 
territorio de la República es poco mas ó menos : 



4e 


veces 


menor 


que 


el dü lo 


s Estados Unidos. 


ii 


» 


s 


» 


?í dfíl 


Brasil. 


39 


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y» 


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T* de 


Australia. 


14 


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^ (Je la 


República Argentina. 


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Alemania ó Francia. 


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Inglaterra. 


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España. 


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Italia, Chile ó Provincia de B. Aires 


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Bolivia ó Méjico. 


1 


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mayor 


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Bélgica ú Holanda. 


6 


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Suiza. 


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Grecia, 


2 


» 


» 


» 


» « 


Portugal. 



5t 




Maderas 



Nu&Btro país es rico en maderas de construcción y do 
adorad, 

Enlre ellas se encuentran el Algarrobo^ que reemplaza 
al roble^ el Amarillo parecido al naranjo, el Cedro criollo 
que suaLítuye al caoba, el CecZro macho, igual al sándalo, el 
Coronilla j el Espina de Corona y el Francisco de Alvarez 
que sustituye al fresno, el Espinillo, el Guayabo, oí Jaca- 
randa, el Laurel negro, el Laurel mini, el Lapacho^ el Lapa- 
chillo ffue reemplaza al Haya, el Palo-fierro que sustituye 
al ébanOj el Palo-rosa, el Quebracho colorado y el Quebra- 
cho blanco, el Quebrachillo, el Sauce negro, el Sauce blan- 
co, el Tala, el Urunday negro y blanco, el Vatinga^ ol 
Vira-ros, el Arrayan, el Aguay, el Blanquillo, el Chana, el 
Hif^ueron, el Mata-ojo, el Álamo, Virginia, Acacias, Euca- 
líptuSj Nogal de la India, Olmo, Pino marítimo, Pamiso, 
Guindo silvestre y muchas otras más. 

En la Escuela de Artes y Oficios se han fabricado mag- 
níficos muebles con varias maderas del país, que han mere- 
cido la mas calurosa recomendación de los conocedores en 
la materia. 



1 



i^ 



Minerales 



La República Oriental del Uruguay es muy rica en mine- 
rales de toda especie ; mas á pesar de conocerse los tesoros 
que encierra en su suelo, sea debido á la falta de medios de 
trasporte, sea.á la incuria ó ignorancia en los medios de su 
extracción y laboreo de sus minas, no se ha explotado sino 
una pequeñísima parte de las vetas que se ofrecen al minero 
inteligente y laborioso en la mayor parte de sus cerros. 

Todos los Departamentos de la República son abundantes 
en diferentes minerales metálicos y litoideos. 

En el Departamento del Salto hay variadas ágatas que ob- 
tienen grande y lucrativa salida en Alemania ; lindísimas 
cristalizaciones de cuarzo, amatista, sulfures de plomo, gra- 
fitOj cristal de roca, cobre en abundancia en extensas zonas, 
y carbón de piedra. 

En el Departamento de Rio Negro hay minas de hierro, 
plomo y cobre y arcillas plásticas. 

En el de Tacuarembó hay grandes minas auríferas en la 
región de Cuñapirú y Corrales, que ocupan una extensión 
de 4Ú0 leguas cuadradas. Existen, además, carbón de piedra, 
ágatas, manganeso, piedras de agua, ópalos, cristalizacio- 
nes y mármol sacaroideo blanquísimo, además de otras 
clases comunes. 

Ei Departamento de Minas, como lo indica su nombre, es 
Uno de los mas importantes en este ramo. Posee criaderos 



ll-í EL ORIENTAL 



de oro, minas de plata, cobre, plomo, estaño, carbón de pie- 
dra^ hierro magnélicü, canteras de hermosos mármoles y 
pórfidos, cristal de roca, talco y magnesita, yeso, azufre, 
amianto, pizarras, ele-, etc. La mitad del Departamento es- 
tá cubierto de cerros de calizas muy variadas, que dan mar- 
inóles jaspeados de preciosas calidades. 

Cerro-Largo tiene extensas cuencas de carbón de piedra 
sobre la Sierra de Rios especialmente, plomo, cobre y can- 
teras de granito y pórfido. 

Maído na do y Rocha poseen minas de cobre, carbón de 
hulla y lignito, inmensas turberas en sus grandes lagu- 
nas, plomo, hierro, manganeso, cerros enteros de va- 
liosos pórfídos, mármoles, cristalizaciones, jaspes, piedra 
Htogrófica, granitos, yeso, alabastro, azufre, ocres variados, 
esteatita, piedras de afilar, pizarras, amianto. En el prime- 
ro se trabajan las ricas minas de cobre de Lezama y Aguirre. 

El Departamento do Soriano tiene ágatas, cristalizaciones 
y granitos. De allí se ha extraído buen carbón de piedra^ 
cales hidráulicas y toda clase de arcillas plásticas, superio- 
res para la cerámica. Se sabe que allí hay bancos de sal 
gema ó de roca, asi como abundan las piedras de construc- 
ción y areniscas mas variadas. 

Colonia posee minas de plomo, cobre, hierro, carbón, 
grafito, pórfidos, granito y piedras de construcción y empe- 
drados. Sus canteras de gneis y cuarcitas dan hoy trabajo 
é centenares de obreros y con lasque se surten las grandes 
obras hidráulicas de Buenos Aires y la Plata. 

Sao Josó posee minas de hierro, manganeso, plomo, oro, 
cobre, ágatas, pórfidos, así como bancos de variadas ser- 
pentinas, canteras de piedra, cal, tiza y arcillas plásticas. 

El Durazno también tiene oro, plata, cobre, hierro, talco, 
mármoles y azufre. ' * 

Florida posee canteras 'de explór^dido granito azulado, 
pizarras, minas de hierro, cobre, granito y Valiosas canteras 
de piedra cal, de las que se traen grandes cantidades 
Montevideo. 




EL ORIENTAL 115 



Canelones tiene también diferentes clases de minerales, 
marmoles, granitos, pizarras y piedras de construcción. 

Paysandú también tiene oro, plata, hierro, cobre, plomo, 
mármoles variados, ágatas, azufre, yeso, etc., etc. 

Actualmente se estudian reformas en el Código de Mine- 
ría por una Comisión de Jurisconsultos nombrada por el 
Gobierno, cuyos trabajos son urgentemente reclamados 
para el fomento y ensanche de esta clase de explotaciones 
tan útiles para la prosperidad del país y tan fecundos para 
el desarrollo de sus industrias mas valiosas. 



I 




Ferro-CarrUesy Telégrafos j Teléfonos 



En la República existen cuatro líneas de Ferro-Carriles : 
el Central del Uruguay, el del Este, el de los Córralos á 
Santa Lucia y el del Salto á Santa Rosa. 

El mas importante de ellos es el Central del Uruguay^ que 
recorre actualmente un trayecto de 40 leguas, tocando en los 
Departamentos de la Capital, Florida, San José y Durazno y 
cuyas entradas generales durante el segundo semestre do 
1833 han sido do 84,022 libras esterlinas, dando en ese 
tiempo un beneficio de 37,611 libras esterlinas. DuranlG ese 
mismo semestre ha trasportado 125,333 pasajeros, condu- 
ciendo á la vez 66,663 toneladas de carga. 

La prosperidad de esta empresa le ha inducido á conti- 
nuar la via férrea hasta el norte del Rio Negro, cuya pro- 
longación importa una extensión de 42 millas. Han sido 
levantados ya los planos y presupuestos de esta prolonga- 
ción y en breve debe darse comienzo á las obras. 

El Ferro-Carril del Este recorre el Departamento de la 
Capital y una parte del de Canelones, llegando hasta Ja villa 
de Pando, situada á 7 leguas de Montevideo. Dicho Ferro- 
carril será de gran importancia una vez concluida la linea 
hasta Minas, que es el término de la concesión, no sólo por 
el progreso que determinará en las operaciones comercia- 
les é industrias rurales, sino por las facilidades de tras- 
porte que ofrecerá para la explotación de las riquezas mi- 
nerales de que es abundantísimo aquel Departamento. 



ái 



118 EL ORIENTAL 



I 



El Ferro-Carril á los Corrales no tiene mas servicio que 
la conducción de ganado para el abasto de la plaza. 

El Ferro-Carril del Salto á Santa Rosa es también de 
gran importancia estratégica y comercial, porque está des* 
tinado á satisfacer las necesidades mercantiles é industria- 
les de los pueblos brasileros situados sobre esa parte. Las 
obras de dicho Ferro-Carril se continúan activamente^ 
coadyuvando á ello con todo celo el Gobierno Oriental. En 
el trayecto ie via construido se. han colocado isiaa de 20 
puentes y en breve la línea quedará definitivamente conclui- 
da, despertando la locomotora con su silbato agudo el es- 
píritu de progreso en aquellas poblaciones. 

Se han presentado últimamente varias solicitudes pidien-' 
do concesiones de Ferro-Carriles ú varios puntos de la Re- 
pública y las Cámaras discuten un importante proyecto da 
ley sobre red de Ferro-Carriles Nacionales. 

En materia de Telégrafos existen en la República cuatro 
Compañías: la del Rio de la Plata, la Platino Brasilera, la 
Oriental y el cable submarino que nos pone en comunica- 
ción cpn Europa. 

La primera une la ciudad de Montevideo y Colonia con 
la de Buenos Aires, Capital de la República Argentinaj y las 
otras tres las diferentes ciudades y pueblos de la República^ 
uniéndose una de ellas con la red telegráfica universal. 

Con fecha 3 de Enero de 1883 el Gobierno Oriental cele- 
bró un convenio con el Gobierno Argentino por el cual se 
estipulaba que el primero haría prolongar una de las líneas 
terrestres ya existentes ó construiría, si así le conviniera, 
una nueva hasta empalmar con la Argentina en la Isla de 
Martin García, estableciendo así la comunicación directa 
entre las ciudades de Montevideo y Buenos Aires con una 
tarifa baja para el comercio. 

En cuanto á Teléfonos, funcionan en Montevideo dos Com- 
pañías : la de Gooer Bell y la Uruguaya, cuyos hilos al- 
canzan hasta mas de una legua de la ciudad, poniéndola en 
comunicación con los distritos del Cerro, Paso del Molint 



EL ORIENTAL 



119 



y villa de la Union. El uso del Teléfono se ha generalizado 
mucho en Montevideo y la Compañía La Uruguaya trata 
de solicitar autorizacioü para implantar esa mejora en algu- 
nas ciudades del Interior. 



I 



ft 



Riquesa del Bstado 

El valor de la propiedad raíz en toda la' República, segtiii 
las declaraciones efectuadas para el pago de la Contribución 
Direcla en 1882, era de 211*991,679 $. 

De esta suma, 79.385,784$ correspondían al Departamento 
de Montevideo y 132.605,895$ á los 14 Departamentos res 
tan les. 

Eq el total general figuran 18,019 propietarios áe nació ^ 
nalidad Oriental con 95.006,541 $, 5,536 Brasileros con- 
39.874,987 $, 5,415 Italianos con 20.774,764 $, 6,171 Eapa 
fióles con 26.501,421 $, 2,474 Franceses con 12.716,660 $, 
462 Ingleses con 7.875,678 $, 650 Argentinos con 3.538,085 $, 
275 Alemanes con 2.714,252 $, 245 Suizos con 1.740,134 $, 
etc., etc. La nacionalidad que es menor representada en 
este cuadro es la Ecuatoriana, pues sólo figura un propieta- 
rio coD 832 $. 

Es decir, que sobre 18,019 propietarios Orientales hay 
21j571 extranjeros, lo que demuestra las facilidades que 
ofrece el país para que la inmigración encuentre un brillan- 
te éxito. 

No es posible consignar una cifra exacta del ganado de 
toda especie que existe en la República, por cuanto la única 
fuente de informaciones que puede utilizarse son los estados 
de la Contribución Directa, y, como se saberlos capitales 
menores de 600 $, asi como los animales de labor destina- 



I 



122 EL ORIENTAL 



dos á \ñ agricultura están exentos del pago de ese impuesto 
y por consiguiente no se hallan incluidos en los roferidos 
estados. No deben tampoco olvidarse las ocultaciones que 
dicía un condenable interés. 

Según 6S0S estados, habían en la República en lS82j 
18.223j351 cabezas de ganado de toda especie, figurando 
en primera fila el Departamento de Soriano con 2.351^043 
animales y en seguida el Departamento de San José con 
2.125,610. 

La clasificación por especie dá los siguientes totales : ga- 
nado vacuno 5.847,116, ovino 11.844,274, yeguarizo 521,090, 
mular 4,690, cabrio 6,170, etc., etc. 

A nuestro juicio la riqueza pecuaria de la República ea 
mucho mayor, no bajando de 8 millones de ganado vacuno, 
20 de ovino, 1 millón de yeguarizo y 50,000 de otras espe- 
cies- En 1872, es decir, hace doce años, según el. Director 
de la Oficina de Estadística, habían 7.200,000 animales va- 
cunos y 1.600,000 caballar, 20 millones lanar, etc, ele. 
Aunque la faena de saladeros y fábricas de extractos de carne 
haya aumentado, ella puede compensarse con la reprodüc- 
cion Yy por consiguiente, sino dar un aumento, lo que» es ló- 
gico esperar, á lo menos equilibrar las cantidades. En 1881 se 
declararon 6.570,559 animales vacunos y en 1882 5.847^1 16. 
i Debido á qué causa se ha producido esa disminución de 
723j443 animales? No la encontramos, puesto que en 1881 
se faenaron 576,170 reses y en 1882 738,500, es decir^ úni- 
camente 162,330 mas sobre el año anterior. En cuanto al 
ganado en pié exportado se mantiene sin aumento y en el 
de consumo en el país el aumento ha sido de 6,200 resos 
sobre el año anterior. Puede calcularse, pues, el valor de la 
ganadería en mas de 70 millones de pesos. 

El valor de los alambrados alcanza á 10 millones de 
pesos. 

En otros bienes y capitales el valor.no baja de 150 millo 
n&Q de pesos. 




Rentas 



Las rentas del Estado se aumentan anualmentOj no por 
la elevación de los impuestos, sino por el ])rogreso cons- 
tante que adquiere el país. 

La principal renta consiste en los derechos de Aduana, 

En 1878 las rentas de Aduana produjeron 5,8SS,77[t$; 
en 1879, 4.911,422$; en 1880, 4.338,319$; on 1881, 
5.031,134$; en 1882 se elevaron ¿5.501,360$ y en 1883 
han subido á 6.968,321 $. 

En el producto de 1883 la Aduana de Montevideo ñf^ura 
con 6.110,846$, la Receptoría de Paysandú con27í^728$ 
la de Independencia con 180,565$, las del Salto y Tacua- 
rembó con 207,107$, la de las fronteras del íSml <^on 
93,443$, la de Mercedes con 54,841$ y la de Maldonado 
con 1,581 $. 

La Contribución Directa en la Capital produjo en 1882 
359,041 $ y en los Departamentos 753,917 $ 30 conlésímos. 

En ese mismo aüo las Patentes de Giro prodují^roa 
629,165 $ 15 cts., el Papel Sellado 317,277 $ 75 cts., los Tim- 
bres 206,932 $95 cts., la renta de Instrucción Piíblíca, 
119,851 $76 cts., la de Correos 131,329 $79 cta., la de la 
Capitanía del Puerto 69,365 $97 cts., la de la Junta Econó- 
mico Administrativa de la Capital 360,350$ 46 cts., la de la 
Gefatura de la Capital 18,984 $8 cts., las de las Jun- 
tas Económico Administrativas de los DeparLamentOB 



iti EL ORIENTAL 



171,662 $21 cts.» las de las Gefaturas de los Departamentoa 
29,933 $60 cts., la de Marcas y Señales 5,286$, recibido 
eD la TeBorería General del Estado como producto de he- 
rencias, firmas, anfibios, certificados rurales, ele, etc., 
154,620$^ descuento de uno por ciento sobre los pago& 
27,783 $ 1 cent., Monte-pío civil y militar 65,000 $ y varios 
descuentos 281,812$, sumando un total las rentas públicas 
en ese año de 9.095,409 $ 23 cls. 

En 18&3 el producto total de las rentas fué de 
10.928,639 $ 23 cts. y en 1884 se calcula que se elevará á 
11.342,000$, distribuidos en la forma siguiente: Aduana, 
7.000jOOO$; Contribución Directa, 1.470,000$ ; Patentes 
de Giro, 700,000$; Papel Sellado, 365,000$; Timbres, 
250,000$; Instrucción Pública, 125,000$; Correos, 153,000$; 
Juntas Económico Administrativas, 464,000 $ ; Gefaturas 
Políticas y de Policía, 36,000 $; Marcas y Señales, 10,000$ ; 
Herencias transversales, Derechos de firma y varios im- 
puestos^ 116,000$; Arrendamientos de Islas de anfibios ^ 
6,000$; Descuento de uno por ciento sobre pagos, 
66,000$ ; ídem á las clases pasivas, 326,000 $ ; Monte-pío, 
65^000 $; Jubilados en comisión, 20,000$; Capitanía, 
76jO00 $; Patentes de Rodados en campaña, adjudicado 
por la Ley de caminos, 94,000 $. 

Tal vez esa suma se eleve á 12 millones, pues las rentas 
de Aduana se calculan para 1884 en 7 millones, es decir, 
poco mas de lo que produjeron en 1883, cálculo muy bajo 
desde que el aumento anual desde hace algunos años no 
viene bajando de 1 millón. Gozando el país como disfruta, 
de los bienes de la paz, radicado el imperio de las institu- 
ciones y lanzado como se halla en el camino de un progreso 
incesante^ es natural confiar que sus rentas se acrecienten 
de un modo notable, como resultado de sus elementos de 
prosperidad. 



Oomeroio 



El comercio de la República Oriental del Uruguay ha 
aumentado notablemente, en razón de la paz que hace 
años goza felizmente el país y del desenvol;imÍ6nto de la 
riqueza pública. 

Nuestro país es esencialmente comercial y debe fundar 
gran parte de su adelanto en el acrecen tamien lo de las 
transacciones mercantiles. Si se juzga la conveniBncia de 
las escuelas económicas por su adaptación local ^ debemos 
considerar el proteccionismo absoluto y radical como des- 
■ventajoso para la República, cuyas rentas principales con- 
sisten en los derechos de Aduana. 

A pesar de las causas políticas que han existido hasta 
ISSOj el comercio no ha cesado de aumentar sus cifras ; 
pero de pocos años á esta parte su incremento se ha pro- 
ducido de un modo extraordinario, como jamás había ocu- 
rrido, arrojando sumas que halagan el patriotismo OrientaL 

Veamos las cifras que arroja la estadística desde 1862 
hasta 1882 : 



126 



EL ORIENTAL 



AÑOS 


IMPORTACIÓN 


EXPORTACIÓN 


TOTAL 


18G2 


% 8.151,802 


$ 8.804,442 


$ 16.956,244 


Í8G4 


» 8.38^,107 


» 6.334,706 


D 14.718,873 


ISGÜ ! 


n 14J;u8,0*Jl 


» 10.665,040 


» 25.273,131 


18G7 


n 17.í}57,í>18 


» 12.077,795 


» 29.735,713 


1868 


» 16.102,475 


» 12.139,720 


» 28.242,195 


1869 


« 16.830,678 


» 13.930,027 


» 30.760,705 


1870 


^ 15.003,342 


» 12.779,051 


» 27.782,393 


1871 


« 14.864,247 


» 13.334,224 


» 28.198,471 


1872 


, » 18.859,724 


» 15.489,532 


» 34.349,256 


1873 


1» 2L075,110 


» 16.301,772 


» 37.377,218 


1874 


w 17.181,672 


» 15.244,783 


» 32.426,455 


1875 


)>' 12.431,408 


» 12.693,610 


» 25.125,018 


1876 


^ 12.80iJ,000 


» 13.727,000 


)) 26.527,Ü(.)0 


1877 


*> 15.045,846 


» 15.899,405 


» 30.945,251 


1878 


» 15.927,974 


» 17.492,159 


» 33.420,133 


1879 


* ir>.949,9C^3 


» 16.645,961 


» 32.595,864 


1880 


» 19.478,868 


» 19.752,201 


» 39.231,069 


1881 


* 17.918,884 


» 20.229,512 


» 38.148,396 


1882 


» 18.174,8(J0 


» 22.062,934 


» 40.237,734 



En 1883 el valor del comercio fué de 45.543,959$, es 
decir, 5,306,223$ man que en 1882. 

Veamos ahora el vfilor del comercio en otros paisea : Jn- 
glaterro, 3:262,293,500$; Francia, 1:711.778,000$; Esta- 
dos Unidos, 1:651.000,000$; Italia, 483.400,000$; Aus- 
tralia, 441.452,000$; España, 291.800,000$; Brasil, 
200.411,550$ ; República Argentina, 121.635,115$; Chile, 
81,364,000$. 

Ahora bien : si establecemos un cálculo entre el valor 
comercial y la población respectiva, tendremos un resultado 
completamcDlo favorable á nuestro país. 

Corresponden 92 $ 50 cts. por cada habitante en Inglate- 
rra, 45 $70 cts. en la República Argentina, 45 $ 40 cts. en 
Francia, 37 $ 30 cts* en Chile, 32 $ 50 cts. en los Estados- 



EL ORIENTAL 127 



Unidos, 18 $ 20 cts. ea el Brasil, 17 $ 50 cts. en España y 
IG $ 90 cts. en Italia. 

Los últimos datos de la Ofícina de Estadística determinan 
505,<X)0 habitantes en la República Oriental del Uruguay : 
le tocarían, pues, 90 pesos á cada habitante, correspondión- 
dole en consecuencia el segundo puesto en la escala comer- 
cial del mundo. 

Esto demuestra la vitalidad y riqueza del país y los gran- 
des destinos que le están reservados si la sensatez y ol 
patriotismo predominan siempre en el Gobierno y gober- 
nados. 

Los que dudan del porvenir brillante de la Repúblico y se 
atemorizan ante las expansiones vigorosas de su organismo 
negándole potencia bastante para acometer grandes empre- 
sas, -encontrarán en la lectura del cuadro matemático que 
presentamos, una verdadera revelación. 



k 



Industrias 



Las iadustrias rurales han adquirido en estos úlUmos 
anos notable desarrollo á que ha contribuido la vij encía del 
Código respectivo, los trabajos del Gobierno y los bienes de 
la paz, fuente fecunda de grandes transformaciones p 

La campaña comienza á ocupar el puesto importantísimo 
que debe tener en el mejoramiento de la sociabilidad Uru- 
guaya^ con sus poderosos elementos de producción. El pala 
modifica sus condiciones gradual pero incesantemente, ad- 
quiriendo un carácter agrícola que hasta hace poco tiempo 
no tenia : esto demuestra un estado de adelanto, desde que 
exije nuevos trabajos que la ganadería no requiere y pro- 
duce hábitos sociales que aquella aleja, determinando ¿ la 
vez la división de la tierra y por consiguiente su mayor var 
lorizacion. 

Asi vemos que la exportación se eleva sobre la importa- 
cion, pudiendo anotarse en 1881 tres millones mas, en 1882 
cuatro millones mas, y en 1883 cinco millones mas, es de- 
cir, casi un millón de aumento anualmente, á pesar de la 
elevación incesante de la importación, como lo demostramos 
en el capitulo titulado Comercio. 

En materia de industrias rurales relacionadas con la ga- 
nadería, tenemos en primera fila á la gran fábrica de Liebig^ 
establecida en Rio Negro. 

La faena de saladeros en 1881 fué de 576,170 reses, en 

9 



130 EL ORIENTAL 



1882 de 738,503, y en 1883 de 704,400 ; exportándose de 
eaoa productos en 1880 por valor de 17.955,103 $ ; en 1881, 
18,324,661 $; en 1882, 20-340,872, y en 1883, 22.897,533 $. 
La GurLiembre sn el país ha alcanzado un importante des- 
arrollo, conatituyetido hoy un buen ramo de trabajo* En 

1882 se han introducido 519,565 kilogramos de cascaras 
para curtir^ es decir, 333,931 kilogramos mas que en 1881. 

El valor de lo3 productos agrícolas exportados en 1882 
ascendió á 444,496 pesos. 

Los productos agrícolas introducidos de los Departamen- 
tos á Montevideo en 1882 ascendieron á 27.877,925 ki logra- 
mos ; y en 1883 á 37.285,831 kilogramos. En 1882 el trigo 
introducido en esa forma fué de 15.248,278 kilogramos y en 

1883 subió á 27,928,270 kilogramos ; la harina en el primer 
ano 103,502, y en el segundo 1.105,277; el lino fué de 1,102 
en 1881 y de 2,297 en 1882, etc., etc. 

La exportación del maíz que en 1880 fué de 1.051,649 ki- 
lógramoSj Subió en 1882 á la enorme cantidad de 12.815,909 
kilogramos. 

Desde 1880 hasta 1882 se han introducido 15,128 arados, 
de los que corresponden 5,504 al último año. En 1882 tam- 
bién , el valor de los artículos introducidos para diferentee 
industrias se elevó á 4.379,864 $ y el de las máquinas para 
agricultura á 146,210 $. 

Según el señor Vedia, la producción anual de trigo alcan- 
za á 100 millones de kilogramos y 30 millones de kilogra- 
mos de maíz. Se calculan en 200,000 hectáreas las tierras 
destinadas á la agricultura. 

En cuanto á industrias fabriles y manufactureras, su esta- 
do actual es muy próspero, permitiendo asegurar que dentro 
de algunos años la República Oriental del Uruguay será 
una de las naciones mas industriales de Sud- América. 

Las últimas exposiciones á que ha concurrido han reve- 
lado la importancia adquirida en ese ramo, obteniendo re- 
compensas tan numerosas y honrosas en aquellos certáme 
nes, que han asombrado á todos. 



EL ORIENTAL 



131 



Puede calcularse que en la ciudad de Montevideo hay 
mas de 40,000 personas que viven de los diferentes trabajos 
industriales, habiendo algunos establecimientos de confec- 
ciones de ropa y calzado que dan ocupación cada uno á 
mas de 500 familias. 

En 1881 habían en la República 2 fábricas de billares, 3 de 
chocolate, 4 de conservación de lenguas, 26 de jabón y velas, 
28 de licores y aguas gaseosas, 14 de cerveíia, 1 cié aguar- 
diente, 1 de extracto de carne, 3 de cigarros con míiquinas á 
vapor,? de camisas, 17 de escobas y cepillos, 1 de flores ar- 
lificiales, 15 de galletitas y dulces, 5 de toldos y banderas, 5 
de jaulas, 2 de pesas y medidas, 29 de cajones fúnebres, 7 de 
baúles, 23 de alpargatas, -5 de zuecos, 13 Ue fideos, 15 de 
carruajes, 2 de fuegos artificiales, 6 de muebles, 4 de taba- 
co, 1 de velas de cera, 1 de baldosas, 1 de pomos, 1 de cor- 
sea, 1 de jabón vejetal, 223 herrerías, 323 carplnterias, 45 
colchonerías, 37 curtidurías, 108 hojalaterías, 340 panade- 
rías, 56 talabarterías, 102 cigarrerías, 151 sastrerías, 416 
zapaterías y zuequerías etc., etc. 



i 



Educación 



La primera Escuela gratuita que se fundó en esta Repú- 
blica fué la que en 1798 establecieron en Montevideo don 
Eüsebio Vidal y su esposa doña Clara María Zabala^ bajo 
©1 Gobierno del quinto Gobernador de esta Plaza don Anto- 
nio Olaguer de Feliú. 

Ochenta y seis años después, es decir, en la actualidad, 
pasa la cifra de Escuelas gratuitas del Estado existentes en 
toda la República de 310, calculándose que existe un nú- 
mero igual de Escuelas particulares, muchas de las cuales 
son gratuitas también por pertenecer á sociedades de bene- 
ficencia. 

La educación .primaria ha recibido considerable desarro- 
llo, adquiriendo gran importancia desde 1877, en que el inol- 
vidable José Pedro Várela asumió la dirección de la ins- 
trucción popular é implantó sus ideas al respecto, patriótica 
y noble tarea que ha continuado satisfactoriamente su ilus- 
trado hermano don Jacobo Várela. 

Existen en Montevideo 70 Escuelas públicas, 40 en Cane- 
loneSj 14 en San José, 11 en la Florida, 13 en el DuraznOj 
16 en Minas, 20 en Maldonado y Rocha, 23 en Cerro-Largo, 
14 en Tacuarembó, 23 en el Salto, 29 en Paysandú y Rio 
NegrOj 18 en Soriano y 18 en la Colonia. Esas escuelas son 
de varones 134, de niñas 50 y mixtas 126. Cuando recien 
comenzó á regir la ley de educación común en 1877 sólo 
funcionaban en toda la República 208 Escuelas. 



134 



EL ORIENTAL 



No se tienen dalos del número de alumnos que concurrían 
á las Escuelas en los Departamentos antes de 1877, No es 
posible, pues, cátnbloíier comparaciones sobre el progreso 
alcanzado en ellos con relación á esas épocas, pero si pueden 
establecerse coa respecto á Montevideo, cuyos dalos se 
poseen. 

Eq 1S5S la inscripción de alumnos en la Capital fué de 
500, elevándose á 2^266 en 1865 y subiendo á 4,390 en 1867, 
De este año á 1871 se mantuvo estacionaria la inscripción^ 
elevándose en 1872 á 5,710, en 1873 á 5,859, en 1874 á 
6,316, en 1875 á 7,819, en 1876 á 9,070, en 1877 á 8,594, 
en 1878 á 8,952, en 1879 á 11,474, en 1880 á 12,018 y ac- 
lu al mente alcanza á 14,000. 

En 1877 asistían á las Escuelas públicas de toda la Repú- 
blica 17,033 alumnos, en 1878 19,662, en 1879 23,281, 
en 1880 24,785, y hoy alcanzan á 28,000. De la suma de 
alumnos inscriptos en 1880, 13,521 eran varones y 11,264 
niñas. 

El costo de la enseñanza en 1877, por alumno anualmen- 
te, fue de 21 $ 72 cents., en 1878 bajó á 17 $ 51 cents., en 
1879 descendió á 16 $ 90 cents., y en 1880 á 15 $ 45 cents., 
á pesar de la excelencia de la educación y ampliación de 
loa programas de estudios. 

Esas Escuelas son dirigidas por 510 maestros, 223 varones 
y 287 mujeres. En 1878 habían 396 profesores, cuyo número 
se aumentó en 1880 con 114 mas. De estos maestros 286 son 
Orientales, siendo 72 varones y 214 mujeres, 137 Españoles, 
34 Argentinos, 23 italianos, 11 Franceses, 5 Brasileros, 3 
Ingleses, 2 Alemanes, 4 Suizos, 1 Polaco y 1 Auslriaco, 

El valor del menaje Escolar de propiedad Fiscal, en toda 
la RepúblicB, es el siguiente: Montevideo 4,582.50 ; San Jo* 
sé 2,763.40; Florida 1,239.88; Durazno 1,476.33 ; Minas 
1,254,48; Maldonado y Rocha 2,827.95 ; Cerro -Largo 
2,582.18; Tacuarembó 1,066.40; Salto 2,025.69; Paysandú 
Y Rio Negro 2,969.68; Soriano 739.26 y Colonia 1,930.20 
Total 45^159 $ 90 cents. 



P|W# 



EL ORIENTAL 



135 



El Estado tiene en la República 45 casas de su propiedad 
ocupadas por Escuelas y las que valen 95,335 $. 

Acaba de darse colocación á la piedra fundamental de la 
Escüjela Normal, importante edificio cuya construcción cos- 
tara mas de 80,000 $. 

En cuanto ala enseñanza superior, existe una Universidad 
Mayor y una Facultad de Medicina, las que han recibido en 
estos últimos tiempos importantes reformas y mejoras. 

Se ha creado recientemente una Escuela práctica de Agri- 
cultura, á la que se ha dotado de un presupuesto anual de 
40,000 $. 

En cuanto á la educación industrial, existe la gran Escuela 
de Artes y Oficios, deque nos ocupamos en otro capitulo y 
el Señor Presidente de la República acaricia en estos mo- 
mentos la progresista idea de fundar otra Escuela de Arles 
y Oficios para mujeres. 

Ei Gobierno actual dedica una preferente atención al fo- 
mento de la educación pública, á la que concede toda la im- 
portancia que debe tener en los pueblos democráticos y á la 
vez que facilita las tareas de las autoridades escolares, se 
preocupa constantemente de introducir mejoras y reformas 
que aceleren la difusión de la instrucción popularj tanto 
elemental como superior. 

Es así como se satisface una de las exigencias sociales 
mas premiosas en las naciones que aspiran q su engran- 
decimiento. 



Ejército 7 armada 



El ejército Oriental, que tantas victorias ha conquistado 
en los campos de batalla dentro y fuera del país y que goza 
de una reputación brillante como bravo y abnegado, está 
representado actualmente por tres batallones de Infantería, 
dos regimientos de Artillería y cinco regimientos de Ca- 
ballería. 

Lo forman 26 jefes, 208 oficiales y 3,260 individuos de 
tropa, en la forma siguiente : 

1er. Regimiento de Artillería 656 

» » » de plaza 110 

Batallón 1.° de Cazadores 388 

» 3.° » » 372 

» 5.° » » 594 

Regimiento 1.° de Caballería 214 

» 2.° » » 225 

» 3.° » » 228 

» 4.° » » 217' 

» 5.° » » 256 

Cinco de esos cuerpos se encuentran destacados de guar- 
nición en los Departamentos y los demás guarnecen la 
Capital. 

El ejército Oriental se encuentra hoy colocado en un ex- 



138 EL ORIENTAL 



célente pié de moralidad y disciplina, y en vez de constituir 
una amena^sa para los ciudadanos, es una garantía sólida de 
sus intereses. 

Ha ocurrido muchas veces el caso de solicitar el vecinda- 
rio de un pueblo del Interior la permanencia allí de la fuerza, 
destacad^j cuando ul Gobierno por necesidades del servicio 
ha ordenado su traslación, evidenciándose asi la moralidad 
de la tropa. 

La organización del ejército es completamente europea, 
ofreciendo todas las ventajas apetecibles y ha merecido y 
merece la aprobación de personas competentes en la mate- 
ria que han visitado los establecimientos militares y tomado 
nota de las notables mejoras introducidas en los cuerpos, 
debido á la dedicación preferente que ha prestado á ten im- 
portante asunto el Teniente General D. Máximo Santos, 
Presidente de la República. 

Creemos oportuno trascribir los siguientes párrafos sobre 
la educación del ejército que tomamos del Mensaje Presi- 
dencial presentado á la Asamblea al clausurar las sesiones 
del 3," periodo de la XIV Legislatura: 

ft La educación militar del Ejército se ha ido perfeccío 
nando y ampliando gradual y paulatinamente. 

Adoptado el sistema del armamento Reminglon, para la 
infantería y caballería, y el Krupp para la artillería, hubo 
la necesidad de modificar las antiguas tácticas y regla- 
mentos. 

La innovación ha dado excelentes resultados, y el ejér- 
cito se encuentra en la actualidad debidamente poseido del 
mecanismo del arma^ y la maneja con regularidad y preci- 
sión. 

El Regimiento de Artillería, como otros cuerpos del Ejér- 
cito, tienen establecidas sus clases de instrucción primaría 
y superior. 

La oficialidad cursa las materias de la asignatura stipe- 
rior. 

Las clases de instrucción primaria son para la tropo^ ti 
las que concurren con toda puntualidad. 




EL ORIENTAL 139 



Tanto las unas, como las otras, están dirigidas por hábi- 
les y competentes profesores. 

Al presente, ya se palpan los resultados benéficos de esa 
educación. 

La oficialidad reúne á la práctica en el servicio el co- 
nocimiento científico del arma. 

Doctrinariamente, saben desarrollar los teiyias propios y 
mas adelantados de la carrera militar. 

Prácticamente, ejecutan con inteligencia y desenvoltura 
las nociones adquiridas por el estudio. 

Siguiendo el movimiento progresivo que se ha operado 
f'n el ejército, bien pronto la República agregará al número 
de sus muchos jefes y oficiales ilustrados, otros no menos 
competentes. 

La formación de la Escuela Militar, propuesta *á V. H., 
será el complemento de la obra iniciada por el Poder Ejecu- 
tivo. 

Constituida la Escuela, se ampliarán las moiterias objeto 
de estudio, y entonces la educación de la oficialidad del ejér- 
cito y de aquellos que abracen la carrera de las armas, res- 
ponderá á la mas sólida y completa educación militar ». 

Una importantísima reforma se ha introducido reciente- 
mente. Tal es la sanción del Código Militar, que hoy está 
en vigencia y viene á llenar un gran vacío. 

La República cuenta hoy con una escuadrilla que llena 
] as necesidades del servicio y á la que se agregará en breve 
la cañonera General Artigas, construida en Trieste. 



\ 



Abolición de la esclavatura 



La abolición de la esclavatura fué resuelta en 1B42 por la 
Asamblea Nacional, en los momentos en que se organizaba 
la famosa defensa de Montevideo, que valió á esta ciudad ©1 
titulo de Nueva Troya, 

Los legisladores que dieron á su país tan brillaiile con- 
quista para la libertad ó igualdad fueron los siguientes : 

Senadores — Don Joaquín Suarez, Presidente ; Lorenzo 
Justiniano Pérez, Miguel Barreiro, Gabriel A, Pereira, 
Santiago Vázquez, Salvador Tort, Faustino Lopcz^ Alejan- 
dro Chucarro, Manuel Basilio Bustamante, José Vidal y 
Medina — Secretario, Juan A. Labandera. 

Representantes — Doctor don Julián Alvarez, Presidente; 
Juan Zufriategui, José E. Zas, Juan Miguel Martínez, Doc- 
tor Pedro P. Vidal, Doctor Manuel Herrera y Obes^ Joa- 
quín Sagra, Lorenzo.BatUe, Hermenegildo Solsona, Román 
Cortés, Tomás Rodríguez, Juan Gallardo, Antonio F. Eche- 
nique, José María Plá, Gregorio Conde, Dr. Estaaialao Vg-' 
ga^ Pedro Serna, José Ignacio Ruiz, Martin García de Zú- 
ñíga, José Zubillaga^ Matías Tort, José Agustin Vidaij Doc- 
tor Luis José de la Peña, Daniel Vidal, Manuel Dur¿m — 
Secretario, Juan Manuel de la Sota. 

Hé aquí la ley respectiva : 



142 EL ORIENTAL 



£1 Senado y Cámara de Represen tají les, 

Considerando : Que desde el año 1814 no han debido con- 
síderarsü esclavos loa nacidos en el territorio de la Repú- 
blica : — Que desde Julio do 1830 tampoco han debido in- 
troducirse esclavos en ella : — Que entre los que existen por 
consiguiente, con esta denominación no son muy pocos los 
de uno y olro sexo qi¡e deban considerarse tales, y tienen 
ya compensado en parle su %'alor con los servicios que han 
prestado ; — Que en ningún caso es mas urgente el recono- 
cimiento de los dnrechos que estos individuos tienen de la 
naturaleza j la- Constitución y la opinión ilustrada de nuestro 
siglo, que en las actuales circunstancias en que la Repúbli- 
ca necesita de hombres libres que defíendan las libertades 
ó independencia de la Nación, — decretan : 

Art. 1-"* Desde la promulgación de la presente resolución, 
no hay esclavos en todo e¿ territorio de la República. 

Art. 2.^ Kl Gobierno destinará los varones útiles que han 
sido esclavos, colonos ó pupilos, cualquiera que sea su de- 
nominación, al servicio de las armas, por el tiempo que crea 
necesario. 

Art. 3.^ Los que no sean útiles para el servicio militar, 
y las mujeres, se conservarán en clase de pupilos al eervi- 
^ciodesus amos, con sujeción por ahora, á la ley Patria 
sobre pupilos 6 colonos africanos. 

Art. 4.° Los que se consideren perjudicados por la pre- 
sento resolución, serán indemnizados por leyes posteriores, 

Art. 5*^ Comuniqúese al P. Ejecutivo para su cumpli- 
miento. — Sala de Sesiones, Montevideo, Diciembre 12 de 
1842. 

Firmados : 



Manuel Basilio BustamaktEj 
2? Vice-Presidente. 



Juan A . Labanderüj 
Secretaria» 



La primera moneda nacional 



Fué durante la inmortal Defensa de MontevideOj ese he- 
cho sin precedente en los fastos Americanos, que se aeurló 
la primera moneda nacional. 

El 9 de Noviembre de 1843 el Jefe Político de la Capital 
doctor don Andrés Lamas en vista de la necesidad crecien- 
te de recursos que demandaba la Defensa de la Plaza, pro- 
puso al Gobierno el establecimiento de una Casa do Moneda, 
cuyo pensamiento fué aceptado por éste y sancionado por 
la Asamblea General, cometiéndose por decreto de 2 úq Di- 
ciembre del mismo año á aquel funcionario la realización 
de la idea. 

Se promulgaron dos leyes, una autorizando al Gobierno 
para acuñar moneda de cobre hasta la suma de 80,000 $ y 
otra para la acuñación de moneda de plata del valor de un 
duro. 

Como no había plata en barras, el Ministro de la Guerra 
Coronel don Melchor Pacheco y Obes, inició una colecta de 
objetos de ese metal á fin de ser fundidos y acunada la mo- 
neda. 

El entusiasmo por la causa de la libertad era puesto á 
prueba de esta manera y su manifestación mas brillante no 
se hizo esperar, acudiendo presurosos todos los que tenían 
objetos de plata, á ofrecerlos para aquel destino. 

En el cuartel de la Casa Central de Policía se estableció 
la de Moneda, construyéndose dos grandes galpones de 41 
varas de largo por 5 y media de ancho para loa talleres* 



144 EL ORIENTAL 



« Para el trabajo de los metales se construyeron seis bor- 
nallas de reverbero simplificado, con mediana dotación de 
crisoles. — Uno para la copelación, un alto horno de fundi- 
ción, otro de reverbero sitn plificado para extraer el gas de 
carbón de piedra y recocer el cobre encrudecido por las 
operaciones previas á su acuñación. — Dos fraguas para 
recocer la plata. La fundición poseía los naarcos y cajas de 
amoldar, y las herramientas requeridas. — El ramo de pla- 
tería dotado de los útiles y balanzas necesarias. -— - Las má- 
quinas eran ocho cilindros, cuatro volantes para cortar la 
moneda, un gran volante para acuñarla, dos grandes mar- 
tinetes adoptados para la misma operación, una máquina 
para hacer el cordón de la moneda, cuarto de tornero y 
grabador, oficina de inspección, contabilidad, etc. » (1) 

El farmacéutico don Julio Lenoble se encargó de fabricar 
generosamenle la copelación de los metales y el Teniente 
Coronel don José María Bauza prestó importantes servicios 
é la fundación del eatableeimiento. 

El 2 de Febrero de 1844 se efectuó la solemne inaugura- 
ción de la Casa de Moneda. 

Se acuñaron en ese acto cuatro monedas de plata. 

La primera moneda acunada fué puesta en manos del 
Presidente don Joaquín Suarez y las sucesivas en las de los 
Ministros de Estado, pronunciándose entusiastas discursos 
con eso motivo. 

Tanto las monedas de cobre, como de plata, acuñadas en 
el establecimientOj llevaban en el anverso el escudo nacio- 
nal y en el reverso nueve estrellas representando el número 
de Departamentos en que se dividía fentonces el país, con la 
inscripción de Siiío de Montevideo. 

Fueron acufíados como mil quinientos pesos en monedas 
de plata. 

La segunda moneda de plata nacional, que es la que cir- 
cula actualmente, fué acuñada en 1877. 

(1) De -Mari a, Jnalts dt la Defensa de Montevideo, 



í 



Jefes del Estado 



Hó aquí los nombres de los ciudadanos que desde 18H 
hasta la fecha han regido los destinos de la Nación Oriental: 

General Don José G. Artigas. 

» » José Rondeau. 

» » Fructuoso Rivera. 

» » Manuel Oribe. 

» Joaquín Suarez. 

» Juan F. Giró. 

» Gabriel A. Pereira. 

» Bernardo P. Berro. 

» Atanasio Aguirre. 

» Tomás Villalba. 

General » Venancio Flores. 

» » Lorenzo Batlle. 

» Tomás Gomensoro. 

» José E. EUauri. 

» Pedro Várela. 

Coronel » Lorenzo Latorre. 

» Francisco A. Vidal. 

Teniente General » Máximo Santos. 



10 



I 



Aniversarios 



KAC10!TiLES Y EXTRilNJEROS QUE LA. REPÚBLICA CELEBRA OFlClALMEííTE 



i 



UEñEB 


días 


CONMEMORACIONES 


Eaero 


21 


Natalicio del Rey de Suecia y Noruega. 
Dias de S. M. el Rey de España. 
Aniversario de la Independencia de san 

Marino. 
Natalicio del Rey de Holanda. 


» 


23 


lí'ebrero 


5 


» 


19 


> 


20 


Exaltación al Trono Pontificio de Su San- 
dad León XIII. 


» 


22 


Natalicio de Washington, primer Presiden- 
te de los Estados-Unidos. 






Marzo 


14 


Natalicio de S. M. la Emperatriz del Brasil. 


» 


14 


Natalicio del Rey de Italia. 


» 


22 


Natalicio del Emperador de Alemania. 


Alíñl 


8 


Natalicio del Rey de Dinamarca. 


> 


9 


Natalicio del Rey de Bélgica. 


Afayo 


14 


Indenendencia del Paraguay. 

Natalicio de la Reina de la Gran Bretaüa. 


* 


24 


» 


25 


Independencia de la República Argentina. 


Junio 


ler. Domingo 


Estatutos Italianos. 


> 


20 


Ascensión al Trono de S. M. Británica. 


Julio 


4 


Independencia de los Estados Unidos. 


B 


9 


Juramento de la Independencia de la Re- 
pública Argentina. 


»^ 


14 


Fiesta nacional de la República Francesa 
( toma de la Bastilla ). 


» 


18 


Jura de la Constitución de la República 
Oriental del Uruguay. 


* 


28 


Independencia del Perú. 


Agosto 


6 


Independencia de Bolivia. 

Natalicio del Emperador de Austria-Hun- 

Independencia de la República Oriental 
del Uruguay. 


« 


18 


» 


25 






Setiembre 


3 


Aniversario de la fundación de Ist Repú- 
blica de San Marino. 


fr 


7 


Independencia del Brasil. 
Fiesta Federal Suiza. 


» 


3er. Domingo 


» 


18 


Independencia de Chile. 


* 


9 


Independencia del Ecuador. 
Natalicio de la Reina de Portugal. 


Octubre 


16 


> 


31 


Natalicio del Rey de Portugal. 
Natalicio de la Reina de Italia. 


* 


20 


Noviembre 


28 


Natalicio de S. M. el Rey de Espaüo. 
Juramento de la Constitución del Paraguay 


* 


25 


Diciembre 


2 


Natalicio del Emperador del Brasil* 


» 


24 


Natalicio del Rey de Grecia. 



i 




1 



Lo que come y bebe Montevideo 



Los datos mas antiguos que se poseen sobre el abasto de 
Montevideo datan de 1802. En ese año produjo, el remate 
del abasto la suma de 30,200 pesos, de los cuales se desti- 
naron 2,000 para la obra de la capilla de la Caridadj 14,000 
parala edificación de la Matriz, 6,000 para la obra del tem- 
plo de San Francisco, 3,000 para el Hospital de Candad^ 
6,000 para edificar los altos del Cabildo, donde hoy se halla 
la Representación Nacional y 4,000 para la creación de un 
fündú pío destinado á socorrer la honradez vergonzante. 

En 1804 produjo el remate de carnes por los años 1805 y 
1806 la suma de 47,600 pesos, de cuya cantidad se emplea- 
ron 7,333 en limpieza pública, 4,000 en compostura de 
caminos y 20,000 para la edificación del nuevo Cabildo, 
obra presupuestada por el maestro Mayor don Toméis 
Toribio en 83,490 pesos. 

En ese tiempo se remataba la carne á nueve reales la 
res en canal y fué en 1804 tal la carestía de pan debido al 
monopolio ejercido por los panaderos en la compra de gra- 
nos, que el Cabildo dispuso el establecimiento de una Aí- 
hondiga en el Cordón, donde se vendía el trigo al público y 
para cubrir los gastos que demandaba ese establecimiento 
se creó un derecho de depósito de medio real por fanega y 
otro igual por cada dos fanegas que se vendieran por me- 
ñor, siendo nombrado Juez de estas operaciones don Miguel 
Antonio Vilardebó. 



150 EL ORIENTAL 



En 1808 el remate del abasto por tres años produjo 74,130 
pesos, destinándose 6,000 para construir un Hospital de niu- 
jeresj IjOOO para los EJBrclcios, 1,000 para la iglesia de San 
Francisco, 4,000 para concluir las torres de la Matriz y 
34,000 para el Cabildo. Como no había mercado alguno, don 
Miguel Zamora, contratista del abasto, propuso la construc- 
ción de una Recoba, contribuyendo á la obra con una parte 
de su valor y quedando el edificio de propiedad fiscal una vez 
concluido su contrato. Fué aceptada esta propuesta y edi- 
ficada ia Recoba en la esquina do las calles del Cerro y Sa 
randí. 

En 1813 durante el sitio puesto por el ejército patriota á 
Montevideo, que duró 22 meseSj los víveres escasearon y fue 
tan afligen te la situación, que el Cabildo fijó aranceles para 
los artículos de primera necesidad en la forma siguiente : 
el medio de pan blanco 8 onzas, el bazo 18 onzas, el frasco 
de vino carian 8 reales, el blanco 10 reales, el aguardiente 
14 reales, caña de la Habana 12 reales, libra de garbanzos 
2 Ya real es ) arroz 1 Va? porotos 1 V2) fideos 2 reales, azúcar 
1 Vaj yei'ba 5 reales libra, cuartilla de sal 9 reales, 3 velas de 
sebo de media vara de largo 7, real. En ese mismo sitio 
llegó á tal extremo la miseria pública que infinidad de fami- 
lias mendigaban por Jas calles el sustento, y un Franciscano^ 
el lego Fray Juan Ascalza, apiadado de tanta desgracia, se 
consagró á pedir limosnas para proporcionar alimentos á 
los pobres ; así llegó á dar una sopa á 700 personas diaria- 
mente, número que se elevó después hast^j 3,400 raciones 
diarias. Por su parte la Hermandad de Caridad ayudada 
por el Ayuntamiento distribuía 4,000 raciones diarias. 

No es posible seguir en la consignación de datos de esta 
especie porque nos llevaría muy lejos y no lo permite tam- 
poco la índole de eslaobrita. 

El consumo de carne en Montevideo en 1874 fué de 
15*918^875 kilogramos vacuno y 1.373,721 lanar, en 1875 
fué de 15.379,042 kilogramos vacuno y 1.166,721 lanar, en 
1876 fué de 14.801,696 kilogramos vacuno y 1.088,199 lanar, 



L ORIENTAL 151 



en 1877 fué de 14.578,711 vacuno y 1.009,309 lanar, en 1878 
fué de 15.208,543 vacuno y 1.378,114 lanar, en 1879 fué de 
13.468,455 vacuno y 1.394,751 lanar, en 1880 fué de 
14.019,236 vacuno y 1.420,641 lanar, en 1881 fué de 
14.228,375 vacuno y 1.472,598 lanar, y en 1882 fué de 
15.297,093 vacuno y 1.408,497 lanar. 

£1 peso de los animales para consumo está calculado en 
161 kilogramos de carne por cada animal vacuno y 23 ki- 
logramos por cada animal lanar. 

Es decir, pues, que en 1882 Montevideo se comió 95,013 
peses vacunas, lo que dá una proporción de 7,800 y una 
fracción al mes, ó sean 260 y una fracción por dia. Además 
devoró 61,239 animales lanares en el año, ó sean 2,041 al 
mes y 67 al dia. 

Calculando la población de Montevideo en 100,000 habi- 
tantes, toca á razón de 1 "^/g libra de carne por cada ha- 
bitante. 

Además en 1882 entraron al consumo 3,922 animales ca- 
bríos y 1,340 porcinos. 

En cuanto al pan basta saber que en 1858 habían en toda 
la República 35 panaderías, en 1868 se elevaron á 74, en 
en 1872 se aumentaron á 93, en 1880 llegaron á 346 y en 
1881 á 340, de las cuales 115 funcionaron en Montevideo. 
Corresponde, pues, en la capital una panadería por un poco 
mas de 1,000 habitantes. En cuanto á atahonas en toda la 
República en 1858 habían 76, en 1868 32, en 1872 3, en 
1880 199, y en 1881 228 ; de las cuales 7 funcionaban en 
Montevideo. 

En el año 1881 habían en la capital 13 fábricas de fideos 
y 15 de galletitas y dulces. 

En cuanto á productos agrícolas y rurales tenemos los 
siguientes datos : en 1882 se introdujeron de los Departa- 
mentos á Montevideo 14,178 huevos, 198,588 kilogramos de 
papas, 47,777 de porotos y 9,567 de queso, que no fueron 
exportados y que por consiguiente entraron al consumo. 

En 1881 se introdujeron del extranjero 21,181 kilogramos 



152 EL ORIENTAL 



de fideos por valor de 4,238 pesos y 67,545 kilogramos de 
galletas por valor de 18,277 pesos. En 1882 la introducción 
del primer articulo fué de 21,883 kilogramos por valor de 
4,375 pesos y del soguado 62,966 kilogramos por valor de 
20,317 pesos. 

Eo 1882 se introdujeron también 72,586 kilogramos de 
conservas alimenticias por valor de 21,758 pesos, que venían 
á reforzar otros 4G,897 kilogramos por valor de 18,692 pe- 
sos introducidos en 18S1. 

El valor de artículos comestibles introducidos en 1882 
alcanzó á 4.917,083 pesos j es decir, 901,969 pesos mas que 
el valop de los introducidos en 1881. 

Veamos ahora lo que se bebe : 

La yerba-mate introducida en 1882 fué de 6.251,769 ki- 
logramos por valor de 758,841 pesos y de café 819^298 ki- 
logramos por valor de 228^923 pesos. 

En el mismo ano existían en Montevideo 19 fábricas de 
licores y 9 en la campana, 5 fábricas de cerveza en el pri- 
mero y 9 en la segunda, establecimientos que han aumenta- 
do sus elaboraciones de un modo extraordinario ; á pesar 
de ello so introdujeron del extranjero bebidas por valor de 
3,348,557 pesos, en cuya suma figuran 35,028 docenas de 
botellas de cerveza j 1,095,667 litros de aguardiente^ 2.192,385 
litros de la fatal cana y 1,425 docenas del aristocrático 
Champagne. 

Completamos estos datos diciendo que en Montevideo hay 
12 hoteles, 208 fondas y 32 bodegones. 

Con razón existen y prosperan 62 boticas y ejercen su 
noble profesión maride 40 médicos patentados, habiéndose 
introducido en 1882 por valor de 121,278 pesos en drogas 
y 2,283 docenas botellas de aguas de soda y minerales. 



i 



RASGOS BIOGRÁFICOS 



i 



^ 



General don José G. Artigas 



El General don José G. Artigas es la mas grande figura 
que se destaca en la historia del pueblo Oriental. 

Fué el primer jefe que se lanzó á la cruzada redentora de 
la patria, poniendo á su servicio su sangre, su valor proba- 
do y sus intereses. Desde el dia en que levantó la bandera 
libertadora no descansó un solo momento, ni desmayó un 
solo instante, hasta que abandonó su patria, obligado por la 
fuerza de las circunstancias, para no volver mas á ella. Ar- 
tigas encarnaba el santo amor á la tierra natal de sus com- 
patriotas de la época y los Orientales todos debemos tribu- 
tarle el homenaje de veneración y cariño, porque el valiente 
caudillo conquistó ese derecho combatiendo durante largos 
años para constituir una nación libre e independiente de lo 
que era una posesión extranjera. 

El historiador don Isidoro •De-María(refiriéndosei al Gene- 
ral Artigas, le dedica estos párrafos : 

« Su culto fervoroso á la independencia de la patria, lle- 
vado hasta el fanatismo ; su batallar constante por lo que 
entendía ser sus derechos y hasta su infortunio mismo, for- 
man su aureola de gloria, su relevante mérito y le dan de- 
recho al homenaje de la posteridad justiciera • 

« Dando á los tiempos, alas circunstancias, álos elemen- 
tos constitutivos del poder de la revolución y á las tenden- 
cias irresistibles de ésta lo que era suyo, la gloria del cau- 



156 EL OBItíNTAL 



dillo primitivo, del caudillo popular ds los Orientales^ res- 
plandece fil través de las sombras que pudieran empañar el 
brillo de su cívica corona* 

tf Artigas fué el que llevó mas lejos la h3.ndera tricolor, 
la bandera de la patria, en los albores de su exislencia ; cn- 
seíla de la soberania Orieotalj sahumada en el humo de 
cíen combates, para legarla á laa ¿jeneraciones del porvenir. 

« Su carrera pública, su vida de esforzado adalid^ por 
mas lunares que se lo atribuyan , está esmaltada de acciones 
heroicas, de rasgos de nobleza y proezas singulares, 

«Impetuoso, valiente^ era un Icón en el combate; en el 
vivac accBsiblej franco, sencillo, como desprendidOj expan- 
sivo y sobrio en la vida. Su alma era de nieve en los peli- 
gros^ afrontándolos con serenidad imperturbable- Reunía el 
arrojo temerario de Bayardo y la serenidad de Noy. » 

El General Artigas nació en Montevideo en 1764, reci- 
biendo alguna educación on el convento de San Francisco, 

Mas tarde fué enviado por su padre don Martin José Ar- 
tigas a una estancia que poseía en Gasupíi, donde comenzó 
á familiarizarse con la vida del campo. 

Habiendo adquirido reputación en la faena de ganados y 
acopio de cuerambrcs, un seílor Cbantri lo asoció á sus ne- 
gocios. En estos Irabajos consiguió gran prestigio entre el 
paisanaje. 

El valor de Artigas, sus condiciones oapeciales y su as- 
cendiente sobre los pobladores de la campaña hicieron qu6 
las autoridades Españolas le confirieran el grado de ayudan- 
te dol Regimiento de Blandengues de la frontera, encomen- 
dándosele la persecución al vandalaje é indiadas que infes- 
taban la campana y cuya comisión cumplió de un modo 
altamente satisfactorio. 

Guando el ejercito Inglés invadió este país, Artigas mili- 
taba en las fuerzas del virey Sobremonte- 

En 1811 Artigas sirviendo en ol Regimiento de Blanden^ 
gues se encontraba en la Colonia, cuyo punto habia sido 
confiado al mando del Brigadier Muosas. A pesar de las 



EL ORIENTAL 157 



recomendaciones que el Gobernador Elío le había hecho á 
Muesas de que considerase á Artigas, pues podría prestar 
importantes servicios, aquel, hombre de carácter violento, 
por cuestión de un blandengue amenazó al futuro Jefe de 
los Orientales con que le haría poner una barra de grillos. 
Artigas, que ya meditaba la idea de secundar el movimien- 
to producido el 25 de Mayo de 1810 en Buenos Aires, le 
respondió : Se engaña el señor Gobernador si cree que he 
de dejarme poner una barra de grillos^ retirándose en .se- 
guida á conferenciar con el Teniente de su compañía don 
Rafael Ortiguera, con quien resolvieron separarse de la 
causa realista y partir á Buenos Aires ; propósito que rea- 
lizaron el 2 de Febrero de 1811. 

La Junta Revolucionaria de Buenos Aires lo recibió con 
todo entusiasmo, aceptando sus servicios, confiriéndole el 
grado de Teniente Coronel, dándole auxilios y autorizándolo 
para reunir las milicias Orientales. 

El 7 de Abril pisó el territorio de la patria y su llegada 
fué la señal de insurrección general. El 26 del mismo mes 
las tropas libertadoras hacían rendir en San José, después 
de un reñido combate, á una columna realista, muriendo 
de resultas de las heridas recibidas allí, don Manuel Fran- 
cisco Artigas, hermano del General, y poco después los pa- 
triotas se apoderaban de la Colonia, evacuándola el General 
Vigodet. 

El 18 de Mayo el General Artigas ganaba en Las Piedras 
una batalla campal ( 1 ) cuyos resultados fueron altamente 
halagüeños para la causa Nacional. La Junta de Buenos 
Aires lo ascendió al grado de Coronel, regalándole una es- 
pada de honor que le fué presentada por el Comandante 
Thompson. 

En seguida estableció el primer sitio de Montevideo y 
cuando el triunvirato de Buenos Aires celebró un armisticio 
con el Gobernador de Montevideo Elío, levantándose en su 



(1) Véase el capitulo titulado Batallas, 



J58 EL ORIENTAL 



consecuencia el sitio de esta plaza, el General Artigas 
acompañado de sus fuerzas marchó al Uruguay, estable- 
ciendo su campamenío en el Ayuí. 

Diez y seis meses después, al frente de 4,000 hombres 
llegó al segundo sitio de Montevideo, si bien sin tomar 
parte en él á causa de sus desinteligencias con Sarratea, 
jefe del ejército Argentino. En conocimiento Elío de la divi- 
sión producida entre los patriotas, trató de ganarla voluntad 
de Artigas ofreciéndole el grado de Brigadier y la comandan- 
cia de campana si defendía la causa del Rey, proposiciones 
que Artigas rechazó indignado. 

Habiéndose conseguido que Sarratea dejara el mando del 
ejército Argentino y fuera nombrado en su reemplazo el Gie- 
neral Rondeau^ Artigas se incorporó el 26 de Febrero con 
sus fuerzas á las sitiadoras. 

Poco después el General Artigas promovió la formación 
del Gobierno Provincial y nombró Diputados á la Asamblea 
Constituyente reunida en Buenos Aires, los que no fueron 
admitidos. Mas tarde Artigas inició la forrriacion del Con- 
greso Oriental que designara un Gobierno y eligiera Dipu- 
tados al Congreso General. Como tampoco fueran admitidos 
los Diputados enviados, el General Artigas justamente 
ofendido se retiró del sitio de Montevideo con sus fuerzas 
en la noche del 20 de Enero de 1814. 

El 11 de Febrero el Director Posadas expidió un decreto 
de proscripción contra Artigas, poniendo aprecio su cabeza, 
calificándolo de traidor. En conocimiento Artigas de este 
odioso documento se declaró abiertamente contra el Direc- 
torio. 

Habiéndose rendido la plaza de Montevideo al General 
Alvear, el General Artigas reclamó su entrega, á lo que no 
accedió el Directorio^ si bien revocó el decreto que hemos 
mencionado en el párrafo anterior, y declarándolo buén ser- 
mdor de la patria y á la vez que se le reponía en el grado de 
Coronel de Blandengues y dándole el empleo de Coman- 
dante General de campaña. 




EL ORIENTAL 159 



El General Artigas se preparó á la guerra^la que hizo 
con ftíliz éxito. A consecuencia de estos sucesos las fuerzas 
Argentinas evacuaron la ciudad de Montevideo^ ocupándola 
los Orientales. 

Las ideas de federación del General Artigas habían cun- 
dido en las Provincias de Entre-Rios, Corrientes, Santa-Fó 
y Córdoba, colocándose éstas bajo el protectorado del popu- 
lar caudillo. A pesar de los trabajos de las autoridades de 
Buenos Aires, su prestigio y poder se había aumentado y no 
era posible prescindir de él para conseguir una paz dura- 
dera. Varias tentativas se hicieron en el sentido de procu- 
rar un advenimiento entre el General Artigas y el Directo- 
rio de Buenos Aires, pero todas ellas fracasaron. 

Cuando parecía que la suerte política y militar sonreían 
al vencedor de Las Piedras, tuvo lugar la invasión Porlu- 
guesa. 

A su anuncio el General Artigas y el pueblo Oriental se 
pusieron de pié con el mayor entusiasmo. 

El jefe de los Orientales lomó sus medidas militares pro- 
duciéndose varios combates en que los Portugueses alcan- 
zaron la victoria. El 27 de Octubre de 1816 el ejército del 
General Curado se encontró con el General Artigas en Co- 
rumbé, hbrándose una sangrienta batalla, en que á pesar del 
valor desplegado por las legiones Orientales, éstas tuvieron 
que retirarse. 

Fué en esos momentos de aflicción, cuando á causa de 
proposiciones hachas por el Director Puyrredon, el General 
Artigas consignó en un documento famoso aquella patriótica 
frase que dice : El Jefe de los Orientales ha maní/e$iado en 
todos tiempos que ama demasiado su patria para no sa- 
crificar este rico patrimonio de los Orientales al bajo 
precio de la necesidad. 

Habiendo sido derrotado el General Rivera en India 
Muerta, el ejército Portugués al mando del General Lecor 
avanzó sobre Montevideo, ocupando la plaza, que hubo ne- 
cesidad de evacuar por no contarse con medios de resis- 



160 RL ORIENTAL 



tencia. Entre tanto el f^eneral Artigas se encontraba en el 
Arapey con solo 5i30 hambres, pues había despreníli^lo ó 
8U Mayor General La torre con el grueso del ejército Orien- 
tal é batir al marques dti Alégrete. Una fuerte coluni'ia Por* 
tuguesa de las tres aruias, mandada por el General Abreu, 
cayó de improviso sobre el cuartel general de Artigas, tra- 
bándose un encarnizado combate en que los Orientales hi- 
cieron prodigios de valor. Pero la superioridad numérica de 
los Portugueses les dio el triunfo. Dos dias después tuvo 
lugar la sangrienta batalla del Catalán en que el Mayor 
General Latorre quedó derrotado. 

El Genei-ai Artigas se retiró á Purificación con objeto de 
rehacer sus fuerzas. El General Curado inició su segunda 
campana y entonces el General Artigas tuvo que abando- 
nar aquel punto, pero poco después una división Portuguesa 
fuerte de 700 hombres fué derrotada en Cachicuy y sor- 
prendidas las grandes guardias de Curado, lo que le obligó 
á osle h abandonar la Purificación, retirándose al Salto. 

El General Artigas hostilizado por el Director Puyrredon, 
careciendo de recursos y elementos bélicos, mientras los 
ejércitos Portugueses dominaban casi todo el territorio 
Oriental, no desmayó un solo mon^ento, sosteniendo durante 
cuatro años una implacable guerra contra todos los enemi- 
goa de la patria. 

Habiendo firmado el General Ramírez el tratado de la 
capilla del Pilar, á principios de 1820, por el cual se sus- 
traían á la protección del General Artigas las provincias del 
litoral j éste se negó ¿reconocer su validez y se puso de 
acuerdo con ei Gíobernador de Corrientes para llevar la 
guerra ó Entre-Rios. 

El General Artigas inició su campaña derrotando á Ra- 
mírez en el Arroyo Grande. El caudillo entre-riano rehizo 
BUS fuerzas en pocos dias y el 13 de Junio en las Guachas 
nuevamente chocaron ambos terribles adversarios, comba- 
tiendo con verdadero encarnizamiento. La noche llegó sin 
que la victoria se hubiera decidido por alguno de los con- 



k 



EL ORIENTAL 161 



tendientes. En esa batalla Artigas y Ramirez habían pelea- 
do brazo á brazo. El 22 de Junio renovaron la lucha. El 
General Artigas dio tres cargas terribles, siendo rechazado 
y dispersándosele su caballería. Después de varios combates 
pequeños, el General Ramirez se dirigió á la Provincia de 
Corrientes para batir nuevamente al incansable guerrero 
Oriental que había reunido otro ejército. La suerte de las 
armas fué otra vez adversa al valiente caudillo, que se re- 
tiró á las Misiones seguido de algunos leales. Viendo todo 
perdido resolvió asilarse en el Paraguay, lo que realizó 
pisando aquella tierra el 23 de Setiembre de 1820, para no 
volver jamás al suelo de la patria, por cuya independencia 
tanto había luchado realizando grandes hechos. 

El 23 de Setiembre de 1850, á los 86 años de edad falle- 
ció en el Paraguay, y algunos años después fueron traídos 
sus restos, los que se encuentran en el Panteón de los ser- 
vidores de la Patria, en el Cementerio Central. 

Por iniciativa del Gobierno del General Santos, la Asam- 
blea declaró diade duelo nacional el aniversario del falleci- 
miento del primer campeón de la Independencia Oriental, 
celebrándose con este motivo un solemne funeral y proce* 
sion cívica, en que autoridades y pueblo rivalizaron en 
demostraciones de veneración y respeto á la memoria del 
ilustre patriota. 

La gratitud Nacional le ha decretado una estatua que ea 
breve debe erigirse. 



General don Fructuoso Rivera 



El General don Fructuoso Rivera es una de las mas altas 
personalidades que se destacan en la Historia Nacional. 
Después del General Artigas á él le corresponde el primer 
puesto entre los guerreros y los patriotas que lucharon por 
la independencia. 

Entusiasta por la causa de la libertad fué de los primeros 
que se lanzaron al combate, alcanzando muy pronto la repu- 
tación de bravo y revelando condiciones especiales para la 
guerra, que le hicieron adquirir gran ascendiente sobre las 
masas populares, rodeándolo de un prestigio que rayaba en 
fanatismo y que sólo se consigue cuando se poseen notables 
cualidades personales. 

No es posible hacer una biografía del General Rivera sin 
escribir la historia del país, porque á ella está unida la figu- 
ra del popular caudillo y no hay una sola página en que no 
sGencuentrelahuelladelsablevencedoro.de la influencia 
patriótica y liberal del noble guerrero. 

Soldado del General Artigas conquistó bajo sus banderas 
peleando como un héroe, cumpliendo satisfactoriamente las 
difíciles comisiones que se le confiaron y realizando notables 
proezas, la estimación del jefe de los Orientales y ganando 
en aquella lucha titánica sus grados hasta convertirse en 
uuo de los mas distinguidos jefes de las falanjes que acau- 
dillaba el vencedor de Las Piedras. 



164 EL ORIENTAL 



En la vida del General Rivera no hay sombras : fué pa- 
triota abnegado, valiente y magnánimo, no empañando ja- 
mes el bíillo de sus victorias con la sangre de los vencidos. 

Todo lo que era de irresistible en la batalla lo tenía de 
generoso y humanitario en la hora del triunfo y sus enemi- 
gos no encontraron en él sino olvido y perdón, Su foja de 
servicios á la patria es brillante. 

Desde el auo 1811 comenzó su carrera militar y dos años 
después mandaba el Regimien-to núm. 3, tomando parte en 
el sitio de Montevideo y acompañando al General Artigas 
en todas sus campañas. 

En 1815 fué nombrado Comandante de Armas de la ciu- 
dad de Montevideo, reemplazando á Otorguez. Su presen- 
cia y sus actos establecieron el orden y las garantías, me- 
reciendo su conducta el aplauso del pueblo. 

En la lucha que sobrevino con el Directorio de Buenos 
Aires, Rivera permaneció fiel al General Artigas yásu 
esfuerzo en la victoria de Guayabos, se debió el triunfo de 
las ideas que alimentaba aquel. 

Sobrevenida la invasión Portuguesa, Rivera fué comisio- 
nado por el General Artigas para disputar el paso al ejército 
lusitano, al que hostilizó mucho. Si la fortuna le fué adversa 
en India Mu orla á pesar de su bravura, ello fué debido á la 
inferioridad numérica y del armamento de sus compañeros. 

Toda la lucha con el poder lusitano encontró á Rivera 
en primera fila combatiendo como bueno, siendo el último 
jefe que envainó su espada. 

Producida la invasión de los Treinta y Tres, ella fué ro- 
bustecida vigorosamente por la cooperación que le ofreció el 
General Rivera, quien separándose de las filas imperiales^ 
puso su prestigio considerable, su valor y sus elementos de 
guerra al servicio de la causa de la patria, por la que ha- 
bía luchado tanto. 

Bien pronto el General Rivera se cubría de gloria en el 
Rincón de las GalUnas, derrotando con 250 soldados una 
columna de 700 imperiales y arrebatándoles una numerosa 




EL ORIENTAL 



165 



caballada y como Brigadier inspector tomó una parte im- 
portantísima en la batalla del Sarandi. 

Una de las más notables proezas realizadas por el General 
Rivera, es indudablemente la toma dejas Misiones, que 
efectuó en 20 dias con un pequeño grupo: 

Conquistada la independencia Nacional y organizado el 
país, el pueblo premió los grandes servicios del General 
Rivera elevándolo á la 1.» Presidencia Constitucional. 

Uno de sus biógrafos, el ilustrado señor don Isidoro 
De-María, hablando sobre el General Rivera, se expresa en 
estos términos, que reproducimos porque se hallan ajusta- 
dos á la verdad y la justicia : « Mandó siempre en jefe los 
ejércitos de la República y triunfó en Cagancha contra la 
invasión del ejército de Rosas al mando de Echagüe. 

« Tuvo por consejeros á los primeros hombres de su co- 
munidad política. 

« Caudillo modificado por el roce diplomático y magistra- 
do tolerante y amante del progreso y de la prosperidad de 
su patria, hizo en todas épocas un gobierno liberal, conquis- 
tando las simpatías de propios y de extraños. 

« Caudillo omnipotente algunas veces, la moderación, la 
humanidad, la tolerancia ilustrada y la generosidad, guia- 
ron sus pasos, enaltecieron su nombre y dulcificaron las 
costumbres. 

« Fué caudillo y jefe de un partido tradicional : pero cau- 
dillo digno de llevar en su diestra la bandera de la libertad 
y de la civilización en su patria. 

« Los anales del General Rivera no tienen sangre, sino 
en el combate, al decir de un contemporáneo. 

« Actor y testigo en todas las vicisitudes de la revolución, 
salvó su reputación ilesa de crímenes, pura de la de san- 
^^iiinario. 

« Tuvo ambición de mando como todos los guerreros de 
su talla. Tuvo enemigos, como todos los hombres públicos 
fie su vulor, pero jamás levantó un cadalso para servirle de 
escala. Por eso la historia imparcial ha de tener aplausos 



166 EL ORIENTAL 



para su nombre esclarecido, prescindiendo de las faltas in- 
herentes á la humana flaqueza, que pudieran empañar el 
brillo de su gloria. 

« Jefe de orden >y de valor donde quiera que se halló, 
dentro y fuera de la patria, — nos decía el General Urquiza, 
su vencido y vencedor — en honor y en justicia de su' ene- 
migo: 

« Una bola del General Rivera en una cuchilla la res- 
peto • 

« Coando invadid el Entre-Rios en 42, se portó como un 
jefe de orden. 

ft Ocupando mi establecimiento de San José del Uruguay, 
lo primero que hizo fué poner una guardia para su respeto^ 
y cuando volví á tomar posesión de él, no me faltaba ni un 
clavo. Tal fué su respeto á la propiedad de su enemigo. 

« En mi campaña al Estado Oriental en 43 y 44, conocía 
perfectamente donde campaba el General Rivera, porque no 
hahia destrozos ni ruinas. » 

En la Guerra Grande combatió contra la invasión, perdió 
su fortuna y sufrió la expatriación. 

La luz de la existencia de ese guerrero, tan trabajada por 
los sufrimientos físicos y morales, después de mas de 40 
años de servidos á su patria, se extinguió para siempre el 
13 de Enero de 1854. en el Departamento de Cerro-Largo, 
siendo miembro del Gobierno provisorio de aquella época. 

La gratitud nacional expresada por medio de sus legisla- 
dores, acaba de votar una estatua al benemérito campeón 
de la independencia y una suscricion popular hará levantar 
en la Catedral un monumento grandioso en el cual reposen 
suB restos. 




General don Juan Antonio Lavalleja 



El General Lavalleja nació en Minas en 1776. 

Ocupa uno de los primeros puestos en la Galería de los 
héroes que lucharon por la independencia y libertad de 
nuestra tierra. 

Cuando el General Artigas se lanzó al combate enarbo- 
Jando la bandera revolucionaria de Mayo, Lavalleja que se 
dedicaba en ese tiempo á los trabajos de campo, se plegó 
á las filas libertadoras al frente de numerosos compañeros, 
incorporándose á la división mandada por don Francisco 
Manuel Artigas. 

En calidad de Teniente y en la misma división concurrió 
á la batalla de Las Piedras, en cuya memorable acción se 
distinguió mucho. 

Tomó parte también en el sitio de Montevideo, acompa- 
ñando al General Artigas cuando éste levantó el asedio y se 
trasladó con sus fuerzas á Entre-Rios. Al segundo sitio de 
esta plaza en 1813, concurrió también formando parte del 
ejército mandado por el General Artigas. 

Durante la lucha sostenida por el jefe de los Orientales 
contra el Directorio de Buenos Aires, Lavalleja cumplió dig- 
namente su deber, batiéndose bizarramente al frente de un 
escuadrón en Guayabos, donde el General Rivera derrotó 
al Coronel Dorrego. 

Producida la invasión Portuguesa al territorio Oriental, 



168 EL ORIENTAL 



Lavalleja fué uno de los mas entusiastas y bravos patriotas 
que se opusieron durante dos años á la realizefcion de los 
planes de los enemigos. 

En 1818 fué destinado por el General Artigas á operar 
con un regimiento de caballería contra el General Curado, 
que iniciaba nueva campaña en el Cuareim. Desgraciada- 
mente, debido á su valor, el General Lavalleja cuando co- 
menzaba sus operaciones cayó prisionero en las Puntas de 
Valentín, siendo trasportado con otros prisioneros hasta 
Montevideo y en seguida á Rio Janeiro. En tan triste 
situación permaneció en la Corte del Imperio hasta 1821, 
en que por disposición de don Pedro I, Principe Regento 
en aquella fecha, fueron puestos en libertad los prisioneros^ 
regresando entonces Lavalleja á la patria con su familia. 

Su participación en los sucesos el año 1822 le obligó á 
emigrar á Buenos Aires. 

El 19 de Abril de 1825 pisaba nuevamente el suelo de la 
patria como Jefe de los Treinta y Tres é iniciaba la cruzada 
inmorlal que debía convertir en Nación libre y soberana á 
la Provincia Cisplatina. 

Cupo el honor al General Lavalleja de conducir á los pa- 
triotas á la brillante victoria del Sarandí, tomando también 
tina parte importante en la batalla de Ituzaingó. 

Cuando fué sancionada la Constitución el General Lava- 
lleja ocupaba el elevado cargo de Gobernador Provisorio á& 
la República y en 1832 encabezó un movimiento revolucio- 
nario que tuvo un resultado desgraciado. 

El General Lavalleja fué un denodado campeón de la li- 
bertad Nacional y se ha satisfecho una deuda sagrada man- 
dando las Cámaras erigir una estatua en la plaza de la 
Independencia. 

El 22 de Octubre de 1853 falleció repentinamente el Gene- 
ral Lavalleja en momentos en que se encontraba en el 
Fuerte, antigua casa de Gobierno. 

El Poder Ejecutivo le decretó honores especiales, orde- 
nando que los empleados y militares llevaran luto por quin- 
ce dias. 




General don Eugenio Garzón 



El General Garzón no sólo fué un denodado campeón de 
la Independencia Nacional, sino un guerrero de la libertad 
Americana, y conquistó en su larga vida militar grandes 
honores merecidos á su valor, inteligencia y patriotismo. 

Nació en Montevideo el 6 de Setiembre de 1796. 

A los 15 anos comenzó su carrera militar en clase de dis- 
tinguido. 

El 30 de Setiembre de 1811 se presentó al General Artigas 
en el Naranjal, haciendo la canípaña del ejército patriota, 
encontrándose en la batalla del Cerrito y permaneciendo en 
el sitio de Montevideo hasta la rendición de la plaza. 

Con el grado de Teniente marchó á incorporarse en 1814 
al ejército del Perú, permaneciendo allí hasta 1819 ; hizo 
la campaña del Bajo Perú en 1820 y asistió á la segunda 
campaña de la Sierra. Al mando del batallón 2.«> de Infan- 
tería realizó también en 1823 la campaña de Puertos Inter- 
medios. Ascendido á Ayudante General del Estado Mayor 
del Ejército Libertador, realizó asimismo la campaña de 
1824, premiándose sus servicios con el grado de Coronel, en 
Chuquisaca. 

El General Garzón tomó parte brillante en las acciones 
de Pichincha, Zepita, Vorlonia y sitio del Callao, teniendo 
el honor de servir bajo las órdenes de Generales como Ar- 
tigas, Gamarra, Santa Cruz, Sucre, La Mar y Bolívar 



ITO EL ORIENTAL 



Encontrándose en el Perú, llegó á su conocimiento la 
guerra iniciada con el Brasil por la Independencia NacioDal 
y solicitó permiso para ir á combatir por la libertad de su 
pslriaj el que le fué concedido, demostrándosele en esa oca- 
fiion el alto aprecio en que se tenían su conducta y méritos. 

Llegado al Rio de la Plata, se le confió el mando del 3,^ 
de Cazadores y acompañó al ejército republicano en su 
campaña al Brasil como jefe de Estado Mayor. El General 
en Jefe don Carlos M. de Alvear, le expidió con este mo- 
tivo un notable certificado en que constan los valiosos ser- 
vicios prestados á la causa nacional. 

Establecido el Gobierno Provisorio el 26 de Diciembre de 
1828, el General Garzón fué nombrado Ministro de Guerra. 

El 5 de Junio de 1830 fué nombrado jefe de Armas de 
Montevideo. Su participación en la revolución encabezada 
por el General Lavalleja, le obligó á emigrar á Rio Grande, 
pasando después á Buenos Aires. En 1837 estuvo en la 
acción de Paysandú al mando de la guarnición y en 1838 
fué ascendido á General. 

Prisionero del General Iriarte en Santa-Fé, el General 
Lavalle le reintegró en su libertad, acompañando después 
al General Urquiza en su campaña á Corrientes. 

Fué uno de los principales Generales que intervinieron en 
el desenlace feliz del sitio de Montevideo. Nombrado Gene- 
neral en Jefe del ejército en campaña por el Gobierno de la 
Defensa, á la vez que el General Urquiza daba el grito de 
libertad en Entre-Rios, pasó al territorio Oriental por el 
Hervidero, realizando la campaña que dio por resultado la 
desorganización del ejército sitiador y la paz de Octubre 
de 1851. 

Era candidato á la Presidencia de la República cuando 
la muertij lo sorprendió el 1.° de Diciembre de 1851. 

En 1878 fueron ¿trasladados sus restos mortales al Pan- 
teón de los servidores de la patria, con todos los honores 
correspondientes á su cargo militar y á sus valiosos servi- 
cios ala causa de la independencia y libertad de América* 



Coronel don Pablo Zufriategui 



El Coronel don Pablo Zufriategui, uno de los mas bravos 
y entusiastas campeones de la Independencia Nadonal^ 
nació en Montevideo en 1780. 

La vida militar de Zufriategui comenzó en la invasión 
inglesa á estos países, durante la cual militó entro ios cor- 
sarios españoles que se armaron por comerciantes de esta 
plaza. 

Cuando el General Artigas, después de haber proclamado 
la libertad, marchaba sobre Montevideo, Zufriatcf^ui salió 
de esta ciudad y en el Canelón Chico se le incorporó, to- 
mando una brillante parte en la batalla de Las Piedras. 

Pasó enseguida á -desempeñar el cargo de Ayudante de la 
brigada de artillería que mandaba el Comandante Hojas 
durante el primer sitio de Montevideo contra los es pallóles , 

Hallándose en el asedio recibió orden de asaltar y apo- 
derarse de la Isla de Ratas, donde los dominadores tenian 
un gran depósito de artículos bélicos. 

En consecuencia el 15 de Julio de 1811, á la noche, se 
embarcó acompañado de 30 hombres en tres lanchon^^s y 
asaltó la Isla, sorprendiendo á la guarnición que pcrtiió 
en esa jornada á su jefe el Comandante don Francisco 
Ruiz. Zufriategui se apoderó de todo, clavó los cañones que 
to pudo llevar y al dia siguiente desembarcaba en el Cuar- 
tel general patriota, donde fué recibido entusiastamente. 



d72 I EL ORIENTAL 



En premio de su valor se le acordó un escudo de honor, 
asi como á sus compañeros. 

En Enero de 1812 salió de Buenos Aires llevando una ba- 
tería de artillería y municiones para el ejército del General 
A Higas j que se hallaba en el Uruguay. 

Estuvo en el segundo sitio de Montevideo, peleando como 
un valient^en la acción del Cerrito. 

En 1813 fué destinado al corso en las costas de Maldona- 
dOy al mando de un cúter armado con un canon y tripulado 
'por 200 hombres. Sus servicios en esta acción fueron va- 
liosos. 

En 1814 entró á servir en la escuadra del almirante • 
BrowD, confiándosele el mando de la goleta Fortuna ^ en- 
contrándose en tal carácter en las acciones de Martin Gar- 
da y Arroyo de la China. 

Ocupada la ciudad de Montevideo por las fuerzas patrio- 
tas, fué nombrado Capitán del Puerto. 

Su actitud durante la dominación Portuguesa fué la que 
correspondía á sus honorables antecedentes y en 1824 el 
General Portugués Da Costa le intimó saliera del territorio 
de la Provincia en el término de 24 horas, lo que le obligó 
á emigrar á Buenos Aires. 

El Coronel Zufriategui fué uno de los inmortales Treinta 
y Tres que acompañaron al General Lavalleja en su glorio- 
sa empresa de libertar la patria. 

Iniciada la cruzada, el General Lavalleja lo comisionó 
para que diera cuenta á las autoridades de Buenos Aires del 
estado de las cosas y solicitara la ayuda de aquel Gobierno^ 
misión que desempeñó satisfactoriamente, regresando al 
ejército y siendo nombrado Jefe de Estado Mayor , en cuyo 
cargo se halló en la batalla del Sarandí. 

En 1820 se le dio el mando del batallón de Libéreos 
Orieniales, encomendándole después la organización del 10^ 
regimiento de caballería. 

Durante la campaña del Brasil, desde Diciembre de 182^ 
hasta 1827, permaneció en el asedio de Montevideo com* 



HTL ORIENTAL 



173 



Comandante General de Armas de la Provincia, pasando en 
seguida con su regimiento á reunirse al ejército y encon- 
trándose en la batalla de Ituzaingó. 

En 1828 fué electo Diputado por la Colonia y en 1829 nom- 
brado Capitán del Puerto. 

En 1841 falleció en Montevideo el patriota y valiente Co- 
ronel Zufriategui. 



1 -i 



Santiago Vazques 



Don Santiago Vázquez fué un eminente hombre de Esta- 
do, descollando por su ilustración y patriotismo. Tenía con- 
diciones de político profundo, de elocuente orador y una 
vastísima ilustración: puede considerársele como uno de 
los principales actores en la lucha por la Independencia Na- 
cional. 

Cursó sus estudios en el Real Colegio de San Carlos esta- 
blecido en Buenos Aires, el mejor establecimiento de educa- 
ción que existía por ese entonces en el Rio de la Plata. 

Cuando el General Artigas dio el grito de libertad, Váz- 
quez corrió á alistarse bajo sus banderas, formando parte 
de los sitiadores de Montevideo en 1811. 

Desempeñó el cargo de Comisario General del ejército 
confiado al mando de Sarratea. 

En 1817 regresó á Montevideo, dedicándose á sus nego- 
cios particulares, lo que no le impedía pertenecer á la socie- 
dad secreta denominada Caballeros Orientales, cuyo pro- 
pósito era alimentar el patriotismo esperando dias mejores. 

En 1823 tomó su puesto de combate en la prensa en favor 
de la causa independiente. Fracasada la combinación patrió- 
tica en que había intervenido, tuvo que emigrar á Buenos 
Aires. Allí ocupó elevados puestos, siendo nombra do Oficial 
mayor del Ministerio de la Guerra y electo Diputado por la 
Rioja ál Congreso General. 



176 



Eb ORIENTAL 



Conquistada la Independencia Nacional, fué electo Dipu- 
tado por Montevideo á la Asamblea Constituyente, y anula- 
da Gsa elección, fué reelecto Diputado por Maldonado, to- 
mando parte en la discusión y sanción de la Carta Funda- 
nientaL 

En i831 el General Rivera le nombró Ministro de Gobier- 
no y Relaciones Exteriores. 

En 1837 su lea liad para con el General Rivera le obligó á 
emigrar at Brasil ^ siendo posteriormente uno de los miem- 
bros de la Comisión que celebró la paz. Fué Secretario del 
General Rivera y tomó una parte importante en la celebra* 
cion del tratado de alianza. con Corrientes contra el tirano 
Rosas, así como en la declaración de guerra á éste. Cuando 
el General Oribe sentó sus reales en el Cerrito, y comenzó 
la memorable Defensa de Montevideo, don Santiago Váz- 
quez desempeñaba las funciones de Ministro de Gobierno y 
Relaciones Exteriores, y se debe á él en mucha parte la in- 
tervención de Francia é Inglaterra, asi como la adopción 
de enérgicas medidas y hábiles combinaciones para vigori- 
zar aquella inmortal Defensa. 

El 6 do Abril de 1847 falleció, ordenando el Gobierno se 
construyera un mausoleo costeado por el Tesoro Nacional, 
para depositar los restos de aquel ilustrado Oriental. 



José Pedro Várela 



Don José Pedro Várela ocupa un puesto importante entra 
el grupo de Orientales que raas empeñosamente han traba- 
jado por la prosperidad y felicidad de su patria. Si los Nortfi- 
Americanos veneran la memoria de Horacio Mann, su ^ran 
apóstol de la educación popular, nosotros debemos venerar 
tanibien la de José Pedro Várela, quien comprendiendo en 
su clara inteligencia que el secreto del engrandeciraicnLo da 
los pueblos consiste en la instrucción de sus masas, se de- 
dicó con todo ahinco á tan noble tarea acometiendo la im- 
portante empresa de dotar á la República de un avanzado 
sistema de educación, en el cual se reunieran las mejores 
prescripciones contenidas en los sistemas adoptados en Iqs 
mas adelantadas naciones de Europea y América. 

Esa es la gloria de Várela, gloria imperecedera^ porque 
se halla vinculada á la regeneración moral de nuestro 
pueblo. 

Várela poseía un talento privilegiado, que había cultivado 
con una ilustración superior. En su mente no tenían cabida 
sino ideas grandiosas, y su inquebrantable voluntad para 
realizarlas era igual á su amor por la patria. 

Inclinado á todo lo bello, rindió culto á las musas y ha 
quedado un volumen de sus composiciones poéticas, que 
hizo imprimir durante su permanencia en los Estados-Uni- 
dos. Fué también periodista y cuando la guerra civil da 

II 



l78 ÉL OftlENTAt 



1870-72 fundó un diario titulado La Paz, en que abogó ca- 
lurosamente por d cese de la lucha armada que ensangren- 
laba h la nacionalidad Oriental. 

Várela fué Lainbien defensor de los derechos de la mujer, 
publicando infinidad de trabajos y dando conferencias sobre 
es le ¡dleresante tópico. 

Duran Le su permanencia en los Estados-Unidos conoció 
y frecuenLó el trato de don Domingo Faustino Sarmiento, 
de cuyas relaciones surgió en Várela el pensamiento de im- 
plantar en nueslro país un sistema educativo que estuviera 
en relación con las necesidades y adelantos de la Repú- 
blica. 

En 1877, nombrado Inspector General de Escuelas, Vá- 
rela planleó su gran sistema escolar, que tan magníficos 
resultados ha dado, y que el pueblo designa con el nombre 
de Vareliano^ en homenaje á su ilustre y malogrado autor. 

Agobiado por la ruda labor que había acometido, venci- 
das sus fuerzas en esa colosal campaña contra la ignoran- 
cia, José Pedro Várela contrajo una terrible enfermedad que 
le condüjü al sepulcro en 1879. 

Por suscrícion popular se ha erigido en el Cementerio 
Central un monumento, en el cual descansan sus restos. 

No han de transcurrir muchos años sin que á José Pedro 
Várela consagre la gratitud nacional una estatua^ como 
glorioso apóstol de la educación. 



Doctor don Teodoro Vilardebó 



El Doctor Vilardebó está reputado como un verdadero 
sabio y ha dejado tras de sí una huella luminosa que no ^e 
borrará. 

No hay dos opiniones sobre esta encumbrada personali- 
dad científica y su nombre será siempre recordado con le- 
gitimo orgullo por los médicos Orientales. 

El doctor Vilardebó nació ^en la ciudad de Montevideo el 
9 de Noviembre de 1805 y cursó sus estudios mayores en 
la Universidad de Cervera. Sintiendo gran vocación por los 
estudios médicos pasó á París, en cuya Facultad se recibió 
de doctor en Medicina después de brillantes y profundos 
estudios. 

Sus conocimientos científicos le valieron que el Gobierno 
Francés le comisionara junto con otros médicos para estu- 
diar el cólera mórbus que hacía estragos en el norte de 
Francia. 

De regreso en su país natal, en 1835 fué nombrado mé- 
dico de Sanidad y miembro del Consejo de Higiene, del 
que después fué Presidente. 

En 1836, con motivo de la epidemia de escarlatina que 
se había desarrollado en Montevideo, publicó notables ob- 
servaciones sobre esa enfermedad. 

Mas tarde volvió á Europa á fin de conocer los adelantos 
adquiridos por las ciencias médicas, dedicándose con todo 
empeño á enriquecer sus conocimientos científicos. 






Í80 EL ORIENTAL 



Habiéndose creado una Comisión Directora de la Biblio- 
teca y Museo Nacional, fué nombrado miembro de ella. Con 
este m olivo el doctor Vilardebó donó muchos objetos de 
Historia Natural^ acometiendo la importante empresa de 
clasificar las existencias del Museo. 

Poco después fué nombrado Director del Museo, en cuyo 
puesto realizó mejoras. 

El doctor Vilardebó tenía acentuada vocación por los es- 
tudios históncos* 

Era socio del Instituto Histórico Brasilero, de la Acade- 
mia Imperial de Medicina de Rio Janeiro, de la Academia 
Médico Quirúrgica de Genova, del Instituto Histórico Geo- 
gráfico Bonaerense, de la Sociedad de Amigos de la Historia 
Nacional del Plata, habiendo sido miembro fundador del 
Instituto Histórico Geográfico Nacional y Vice-Presidente 
de la Saciedad de Medicina Montevideana. 

En 1857 se desarrolló en Montevideo la fiebre amarilla 
con terrible intensidad. El doctor Vilardebó fué uno de 
los médicos que mas se distinguieron en aquellos crueles 
momentos en la asistencia pública. Cumpliendo sus sagra- 
dos deberes contrajo ese mal y el 29 de Marzo falleció, 
víctima de la epidemia, causando su muerte profundo pesar 
en la sociedad Montevideana, que tanto le esüjnaba. 



< 




J 



Don Miguel Barreiro 



No es posible hablar del General Artigas sio nombrar á 
don Miguel Barreiro, quien le acompañó con todo en- 
tusiasmo, secundando sus propósitos de independencia y 
permanecióndole fiel hasta que desapareció del escenario 
político del Plata. 

Don Miguel Barreiro fué un Oriental que dedicó su vida 
al servicio de la patria. 

Nació en Montevideo en 1780. 

Decidido partidario de la revolución americana, cuando 
el General Artigas enarboló la bandera de la independencia, 
corrió á formar en las filas de los bravos, mereciendo del 
caudillo la confianza de ser nombrado su Secretario con- 
sultor. 

En. el segundo sitio de Montevideo se encontró el señor 
Barreiro, inñuyendo ventajosamente en el ánimo del General 
Artigas para que organizara un Gobierno, dotando á la vez 
al país de autoridades judiciales, etc., etc. 

Fué él quien redactó la declaración del 5 de Abril de 1813, 
por la que asumía la Banda Oriental el rol político necesa- 
rio para formar en el Estado de las Provincias Unidas del 
Rio de la 'Plata, con el pleno goce de sus libertades y de- 
rechos. 

Persona de toda la confianza del jefe de los Orientales, 
fué designado en 1814 por éste como uno de los comisiona- 



182 KL ORIENTAL 



dos que debían geslionar del General Alvear la entrega de 
Montevideo. 

Fué también en t815 uno de los Diputados al Coogreso 
convocada en Paysandu, y mas tarde marchó a Buenos Ai- 
res ú celebrar un tratado de concordia con el Directorio, 

Cuando el General Artigas tuvo conocimiento de las atro- 
cidades cometidas por Otorguez en el Gobierno de Monte-- 
video, envió al señor Barreiro para removerlo. 

En el carácter de Gobernador de esta plaza contribuyó á 
la instalación de la Biblioteca Pública en 1816. 

A los primeros amagos de la invasión Portuguesa adoptó 
enérgicas medidas , pero no contando con elementos para 
resistir al enemigo, se vio en la necesidad de evacuar la 
ciudad, combatiendo con denuedo en la acción del Paso de 
Coelho. 

En Julio de 1818 una división mandada por el Coronel 
Bentos Manuel, sorprendió las fuerzas que á las órdenes 
del mayor General don Andrés Latorre operaban en cam- 
paña y en ese desgraciado combate, don Miguel Barreiro y 
y su esposa cayeron prisioneros en poder de los Portugue- 
ses. Fué trasladado á Montevideo y hospedado en el Cabil- 
do y poco después trasportado á bordo de un buque do 
guerra. A instancias repetidas del Cabildo, las autoridades 
Portuguesas accedieron á reintegrarlo en el goce de su li- 
bertad. 

Conquistada la Independencia Nacional, el seílor Barreiro 
fué electo Diputado por la Colonia, ocupando una de las ban- 
cas en la Convención que formó y sancionó la Constitución. 

Su participación en la revolución encabezada por el Ge- 
neral Lavalleja le obligó á emigrar á Buenos Aires. 

Durante la inmortal Defensa de los nueve años formó en» 
tre los defensores de la Nueva Troya, perteneciendo á la 
Asamblea de Notables, y en 1848 desempeñando la Secre- 
taria de Relaciones Exteriores. 

El patriota Barreiro, el leal companero del General Arti- 
gas, falleció eq una avanzada edad, 

( 



Don Luis Eduardo Peres 



Don Luis Eduardo Pérez perteneció á aquella falange de 
austeros ciudadanos que contribuyeron con su talento, su 
patriotismo y sus virtudes, á la obra iniciada por los gue- 
rreros en la hora funesta de la dominación extranjera. 

Mientras los militares combatían, ellos echaban las bases 
de la nueva sociedad político-social, poniendo al servicio de 
tan noble causa sus elevadas ideas y sus virtudes cívicas. 

Don Luis Eduardo Pérez fué de los que acariciaron pri- 
mero la idea de la Independencia Nacional, y durante su 
viaje á Europa se dedicó al estudio de la organización 
política de aquellas naciones, comprendiendo que esos cono- 
cimientos habían de tener una ventajosa aplicación en su 
país natal. 

En 1823, siendo miembro del Cabildo Representante de la 
Provincia, que se puso al frente de la reacción patriótica, 
le fué confiada una importante misión cerca del Gobierno 
deSanta-Fé, la que desempeñó satisfactoriamente, ajustando 
un tratado el 4 de Agosto con los Gobiernos de las Provin- 
cias de Entre-Rios y Santa-Fé por el cual éstos se compro- 
metían á fomentar y ayudar el movimiento libertador de los 
Orientales. 

En 1825 fué electo Diputado á la Legislatura que se reunió 
en la Florida, y mereció de sus colegas el nombramiento de 
Vice-Presidente de ella, en cuyo carácter firmó el Acta d^ 
la Independencia, 



184 EL ORIENTAL 



Conquistada la Soberanía Nacional y convocado el peís á 
elecciones de Constituyentes, mereció el patriota Pérez la 
distinción de ser nombrado Diputado, asistiendo y tomando 
parte, por consiguiente, en la discusión y sanción de la Carta 
Fundamental quafuó jurada el 18 de Julio de 1830, 

Regida la República por el nuevo orden constitucional^ 
don Luis Eduardo Pérez fué electo Senador y nombrado 
en seguida Presidente de ese alto Cuerpo colegislador. 

La revolución de 1832 lo derrocó del poder en que- se ha- 
llaba por mandato de la ley, dando en esta ocasión un enér- 
gico manifiesto al pueblo y la reacción del 5 de Agosto le 
reslableció en el Gobierno, en el cual adoptó excelentes me- 
didas. 

Por ausencia del titular, varias veces desempeñó, como 
Presidente del Senado, la Presidencia déla República. 

Encontrándose ya en edad avanzada y en mérito de bus 
imporlantes servicios al país, la Asamblea Nacional le acor- 
dó un premio de 10,000 $. 

El 30 de Agosto de 1841 falleció el señor Pérez, decretan- 
do el Gobierno grandes honores á sus restos mortales. 



José Manuel Pérez y Castellano 



El doctor Pérez y Castellano fué un ciudadano tan ilustra- 
do como progresista y figura en primera linea entre los sa- 
cerdotes que han hecho honor á la Iglesia Nacional. 

Nació en la ciudad de Montevideo el año 1744, siendo, por 
consiguiente, contemporáneo del ilustre padre Lapraííaga. 

Fué el primer hijo de Montevideo que recibió el grado do 
doctor en Teología. 

El nombre del doctor Pérez y Castellano ha quedado vin- 
culado á un establecimiento deja mayor importancia, lo que 
constituye una demostración permanente del espirito de 
adelanto que animaba á aquel virtuoso varón. Coi n pren- 
diendo la influencia que la lectura de las buenas obras ope- 
ra en el desarrollo intelectual de los pueblos, donó doí^ fin- 
cas de su propiedad ubicadas en esta ciudad, para la funda- 
ción de una Biblioteca Pública, cediendo al mismo lirmifao^ 
para que sirviera de base á ella, todos los libros que firma- 
ban su biblioteca particular. 

En su testamento, donde consignó esta donación, uam- 
braba Director de la Biblioteca á su amigo don José Raí- 
mundo Guerra, y en caso de que éste no aceptara, designabíi 
por su reemplazante al padre Larrañaga. 

En 1816, bajo el Gobierno del General Artigas, tuvo lugar 
la solemne inauguración de la Biblioteca, realizándose asi 
el recomendable pensamiento del doctor Pérez y Gastellancj 



186 



EL ORIENTAL 



y diez meses después era destruido ese establecimiento da- 
pante la dominación Portuguesa. Doce anos mas larde, en 
el seno de la Asamblea Nacional, don Ramón Massini pre- 
EGntó una moción pidiendo el restablecimiento de la Biblio- 
teca Pública, lo que se ordenó por ley de 10 de Mayo de 
1830- Por esa misma ley se determinó que el retrato del se- 
fíor Pérez y Castellano fuera colocado en el salón de la Bi- 
blioteca. 

El doctor Pérez y Castellano dejó escrito un interesante 
manual de agricultura aplicada al país, con observaciones 
prácticas realizadas por el mismo autor, durante cuarenta 
años, en su establecimiento agrícola del Migueletc. 

En 1814, á los 70 años de edad, falleció en su residencia 
del Miguelete. 



1 



Manuel Vicente Pagóla 



El Coronel don Manuel Vicente Pagóla nació on Monlovi- 
deo en 1781 y fué uno de los mas entusiastas y valientes 
campeones de la Independencia Americana. 
V Comenzó su carrera militar en clase de Cadete rn el cuer- 
po de Blandengues de la Frontera y cuando la invasión 
inglesa de 1806 y la toma de Montevideo por las Iropas Rri- 
tónicas, Pagóla, que servía bajo las órdenes del General 
Artigas, hostilizó á los vencedores en una salida rpie hicie- 
ron hasta San José. 

Iniciado el movimiento libertador por el General Artigas, 
Pagóla fué uno de los primeros oficiales de Blandengues 
que abandonando la causa realista desenvainaron su es- 
pada en defensa de la patria oprimida. Después cíe disolver 
numerosas reuniones de Portugueses que se efectuaban en 
la frontera, volvió al sitio de Montevideo en 181 2^ realizan- 
do una verdadera hazaña conjuntamente con el Comandante 
don Juan Pérez al sacar bajo los fuegos de la Aiütlería de 
la Plaza infinidad de embarcaciones, que luego prestaron 
importantes servicióse los patriotas. 

Levantado el sitio de Montevideo, Pagóla siguió al Gene* 
ral Artigas, acompañándolo en sus hostilidades (\ los Porlu- 
gueses. En esa época era Capitán y primer Edecán de Arti- 
gas y desempeñó con toda habilidad la comisión que se lo 
Qonfió de conseguir auxilio^ del (Jobi^rqo d^ Btieiios Aires, 



1 



188 EL ORIENTAL 



En 1813 vino con las fuerzas del General Artigas al se- 
gundo sitio de Montevideo, donde permaneció hasta que se 
rindió la plaza. 

Rcísuelta la gran expedición libertadora á Chile y Perú 
qae debía dirigir el General San Martin, el Coronel Pagóla 
fué nombrado jefe del regimiento número 9, compuesto 
casi exclusivamente de Orientales, pasando á la República 
Argentina.. 

Al frente de su regimiento se encontró en la batalla de 
Sipe-Sipe, donde hizo prodigios de valor. Hasta 1817 pres- 
tó importantes servicios bajólas órdenes del General San 
Martín. De regreso en Buenos Aires en 1820 fué nombrado 
Gefe del Regimiento de Blandengues, En medio de la es- 
pantosa anarquía que se produjo ese año en la República 
Argentina, el Coronel Pagóla demostró condicioneg de rara 
energía, desempeñando las funciones de Comandante de 
Armas de Buenos Aires. 

Vuelto al seno de la patria, fué electo Diputado por el De- 
partamento del Durazno y teniendo por consiguiente el ho- 
nor do tomar parte en la discusión y sanción de la Consti- 
tución. 

Desempeñó también el cargo de Jefe Político de Monte- 
video. 

Fué un patriota decidido, un honrado ciudadano y un es- 
forzado guerrero. 

La bandera del Regimiento número 9, con que hizo la 
campana de los Andes el Coronel Pagóla, se conserva en el 
Museo Nocional. 



Dámaso Antonio Larrañaga 



El doctor Larrañaga, miembro de una distinguida familia 
de este país, fué uno de los mas virtuosos filántropos y sa- 
bios sacerdotes que ha tenido el Clero Nacional. 

Nació en Montevideo el 10 de Marzo de 1771. 

Cursó sus esludios en Buenos Aires y en Córdoba, orde- 
nándose de presbítero en Rio Janeiro. Vuelto á Montevideo 
acompañó al ejército reconquistador de Buenos Aires^ en 
calidad de Capellán. 

Participó de las ideas revolucionarias de Mayo, por cuyo 
motivo las autoridades Españolas Iq hicieron salir de Mon- 
tevideo después de la batalla de las Piedras. En Í8l3 fué 
elegido Diputado al Congreso de las Provincias U oídas, 
cuyo alto puesto renunció. 

En 1814 fué nombrado Bibliotecario Público en Buenos 
Aires, regresando á su ciudad natal cuando las fuerzas pa- 
triotas la ocuparon y siendo designado entonces para diri- 
gir el curato de la Matriz, en cuyo empleo permaneció 
muchos años, acreditando su celo, sus virtudes y sus nota- 
bles condiciones de orador sagrado. 

En 1824 fué nombrado Delegado Apostólico, en 1832 pn- 
mer Vicario Apostólico de la República y en 1836 Froto 
Notario Apostólico, Notario de la Sahta Sede. 

Era naturalista y contribuyó mucho á la divulgación de 
las riquezas nacionales, propendiendo al desarrollo de úti- 



1 



100 ÉL ORIENTAL 



les industrias. Su amor á la Astronomía y á las ciencias 
naturales que requieren el uso del microscopio, le hicÍGron 
perder completamente la vista. 

Fue al doctor Larrañaga quien tuvo el honor de inaugu- 
rar el 25 de Mayo de 1816 la Biblioteca Nacional, eo su ca- 
lidad de Director, y para cuyo establecimiento había donado 
gran cantidad de las mejores obras de su biblioteca parti- 
cular. 

Contribuyó mucho á la fundación de la Inclusa, asi como 
á la creación de la Sociedad Laucas teriana y de la escuela 
de su nombre. 

En el orden político tuvo una brillante posición. Ocupan- 
do el elevado cargo de Senador por Montevideo, proseutó 
un proyecto de ley suprimiendo la pena de muerte. 

El 16 de Febrero de 1848 falleció en su quinta del Migue- 
letCj á la edad de 77 aiios. 

Los restos se hallan en la Iglesia de las Salesas. 



Don Franoisoo Antonio Maoiel 



El Padre de los pobres^ honroso nombre que el pueblo 
puso á don Francisco Antonio Maciel, por sus infinitas 
obras de caridad, nació en Montevideo el 6 de Setiembre de 
1757, siendo hijo de uno de los primeros pobladores de esta 
ciudad. 

Sus padres le hicieron dar una buena educación y tenien- 
do vocación para la carrera comercial se dedicó á ella, en la 
que ganó una regular fortuna. 

Desde muy joven dio muestras de poseer un espíritu 
filantrópico extraordinario, tratando siempre de mitigar las 
penas de sus semejantes, llevándoles sus consuelos y el 
óbolo de su caridad* 

Miembro importante de la cofradía Hermandad del Se- 
ñor San José y Caridad realizó notables obras de filantro- 
pía y deseando facilitar á los enfermos pobres los medios 
de una asistencia conveniente, destinó un gran almacén de 
su propiedad para hospital, estableciendo allí 12 camas. 

A fin de mejorar este establecimiento, el señor Maciel 
propuso al Cabildo construir un hospital, á cuya obra se 
comprometía á cooperar de su peculio particular. El Cabil- 
do aceptó la noble proposición y las obras comenzaron. El 
17 de Junio de 1788 se trasladaron los enfermos al nuevo 
edificio. En seguida el señor Maciel, por su cuenta, hizo edi- 
ficar una capilla al lado del hospital y donó un terreno que 



192 EL ORIENTAL 



debía ser convertido en jardin de recreo para los enfermos. 

Durante veinte años fué hermano mayor de la Hermán - 
dad áe Caridad. 

Fué el señor Maciel quien planteó el alumbrado público 
en Montevideo á ñnes del presente siglo, asociado á doa 
Jtian de Molina. El alumbrado se hacia con velas de sebo 
que stí elaboraban en la fábrica del mismo señor Maciel. 

El primer saladero establecido en el país lo fué también 
por el Padre de los pobres, en el Miguelete, donde hizo 
construir una capilla. En aquel paraje se reunió el primer 
Congreso Oriental en 1813, convocado por el General Ar- 
tigas. 

El señor Maciel amaba el progreso, y en su deseo de ade- 
lanto estableció en el Miguelete el primer molino de viento 
que hubo en la República y la primera alfarería, así como 
una fábrica de jabón blanco. 

Debido á sus trabajos, el Rey de España consintió en 
permitir el comercio directo de Montevideo con el Brasil, 
como un ensayo, y esta concesión, como era natural, produjo 
uu incremento considerable en las operaciones mercantiles. 

El señor Maciel, filántropo, comerciante é industrial, era 
también militar. 

Durante diez y seis años desempeñó el cargo de Sub-Te- 
teniente de granaderos del batallón de milicias de infantería 
y en 1796 fué ascendido á Capitán. 

Cuando se anunció la primera invasión Inglesa y se le- 
vanto un empréstito de 100,000 pesos para costear los gas- 
tos de preparativos bélicos, Maciel dio una buena suma. 

Cuando la toma de Buenos Aires se suscribió con 200 $ 
mensuales para el fondo de resistencia y ayudó mucho al 
apresto de la expedición que al mando de Liniers recon- 
quistó á la ciudad vecina. * 

Con sus peones paraguayos tripuló la escuadrilla que 
debía operar, dando á la vez 130 quintales de carne tasajo y 
90 docenas de lenguas saladas, así como aguardiente. 

Cuando la victoria coronó el esfuerzo de Montevideo, el 



HL ORIENTAL 193 



Gobernador Ruiz Huidobro agradeció al señor Maciel bus 
\ importantes servicios, haciéndole entrega de una de las seis 
l medallas de plata que el Virey Sobremonte mandó para ser 
distribuidas éntrelos que mas se hubieran distinguido. 

Durante la segunda invasión Inglesa el señor Maciel armó 

corsarios^ y la parte de presas que le tocó la regaló á los 

•' enfermos pobres, haciendo trasladar á su saladero del Mi- 

¡ guelete todos los enfermos del hospital cuando el ejército 

Inglés estableció el sitio de esta plaza. 
[ En una salida que las fuerzas Españolas hicieron, el Capi- 

I tan don Francisco Antonio Maciel fué muerto al frente de 
- su compañía á la altura del Cristo. 

I A pesar de las pesquizas que se hicieron, no se pudo en- 

contrar su cadáver. 

El nombre de Maciel no se ha perdido y, acompañado del 
título de Padre de los pobres, es recordado siempre con ve- 
neración. 

En el hospital de Caridad, fundado por él, se ha colocado 
un busto en mármol del Padre de los pobres, y una de las 
calles de la ciudad lleva su nombre. 



I 




Francisco Acuña de Figueroa 



El poeta nacional por excelencia, el autor de esas valien- 
es y entusiastas estrofas de la canción patria^ don Fran- 
cisco Acuna de Figueroa, nació en Montevido el ano 1791, 
siendo hijo de don Jacinto Figueroa, respetable caballero 
que fué Ministro de Hacienda. 

En 1084 el joven Figueroa fué enviado á Buenos Aires k 
continuar sus estudios en el Real Colegio de San Carlos, 
donde hizo rápidos progresos, adquiriendo el conocimieDto 
del latineen toda perfección. Los sucesos producidos con 
motivo de la invasión Inglesa en 1807 le obligaron á regre- 
sar al seno de su familia. 

A pesar de su inspiración poética y de su admirable faci- 
lidad para improvisar, tuvo que dedicarse á la carrera de 
]a Hacienda, en la que permaneció algunos anos. 

Cuando las fuerzas libertadoras establecieron el sitio de 
Montevideo en 1812, Figueroa estaba con su familia dentro 
de los muros de esta ciudad y escribió un Diario Histórico 
razonado, en verso, de todas las peripecias de aquel asedio 
hasta su conclusión, en 1814, con la entrada dei Ejército 
emancipador. 

Un biógrafo de nuestro inmortal poeta, dice al respecto 
lo siguiente : 

« Figueroa, habiéndose propuesto escribir con imparcia- 
lidad y verdad todos los acontecimientos de la guerra y la 



196 EL ORIENTAL 



política, tuvo que trabajar su larga obra el Diaria Hisiúríco 
en silencio y con toda reserva, porque la imparcialidad de 
sus reñexiones pudiera ser peligrosa en aquella época de 
exaltacíoD de los partidos contendientes.» 

« Esta obra es muy curiosa é interesante para los que 
quieran conocer las escenas dramáticas de aquellos días so- 
lemnes y heroicas del país ; y en cuanto al mérito de la poe- 
sía, se puede asegurar que hay pasajes y narraciones que en 
Dada desmerecen á las composiciones más limadas que pos- 
teriormente ha producido el autor. Es digno de notarse que 
6D todo aquel período del Gobierno Español, basta que se 
rindió la plaza, ni en tiempo de la dominación Porlu- 
guesa^ DO publicó Figueroa un solo verso en favor de ios 
dominadores de su patria, aunque servía en el partido rea* 
lista. > 

Ese Diario fué publicado en La Tribuna por el estima- 
ble bibliófilo don José Antonio Tavolara. 

Después de la toma de Montevideo, don Francisco Acuna 
de Figueroa partió para Rio Janeiro, en cuya Corte desem- 
peñó el cargo ds Secretario del Encargado de Negocios de 
España. En esa época escribió mucbas composiciones poé- 
ticas en estilo joco-satírico. 

En 1818 regresó á Montevideo, siendo nombrado Director 
de la Biblioteca Nacional, publicando en la prensa infinidad 
de versos, entre los cuales se hallaban notables produccio- 
nes poéticas* 

En 1857 Figueroa publicó un volumen de sus poesías, ti- 
lulado Mosaico Poético, obra que no continuó^ regalando 
á la Biblioteca Nacional 22 libros escritos de su puño y le- 
tra, en los que se contienen muchas composiciones que aun 
permanecen inéditas. 

Entre los puestos públicos que desempeñó se encuentran 
el cargo de Tesorero de! Estado, miembro de la Asam- 
blea de Notables y del Consejo de Estado durante la defen- 
sa de Montevideo, asi como miembro fundador del Instituto 
de Instrucción Pública. 




EL ORIENTAL Wt 



Figueroa es autor de la letra no sólo de nuestro HimnOj 
sino también del Himno del Paraguay. 

El 6 de Octubre de 1862 el gran poeta Oriental falleció 
CQ esta ciudad, víctima de un ataque apoplético^ siendo su 
muerte profundamente lamentada. 



Joaquín Suarez 



El patriota don Joaquín Suarez nació en la villa de Cane- 
lones el 11 de Agosto de 1781. 

Cuaüdo el General Artigas en 1811 se lanzó á la lucha 
homérica de la Independencia, dando el grito de libertad, 
Suarez se incorporó á las filas revolucionarias, llevando el 
contingente de su patriotismo, su valor y su constancia. 
Peleando por la patria ascendió hasta el grado de Capitán, 
mereciendo del fundador de la nacionalidad Oriental la con- 
fianza de ser nombrado Comandante militar de Canelones. 

Cuando Montevideo cayó en poder de los patriólas y el 
país quedó emancipado del yugo extranjero, Suarez se retiró 
á la vida privada. 

Cuando los Portugueses en 1816 invadieron la República, 
Suarez volvió al servicio. Contribuyó poderosamente h la 
defensa de la Capital, pero siendo inútiles todos los esfuer- 
zos de los patriotas, Montevideo vio entrar triunfantes á laa 
legiones lusitanas. Tresdias después de haber abandonado 
Suarez la ciudad, entró el ejército Portugués. 

Pero el patriota no se desanimó. Corrió á reunirse é Ar- 
tigas y Rivera, dispuesto á combatir nuevamente por las 
libertades públicas. Encontrándose más tarde en Canelo- 
nes, fué sorprendido por el General Portugués Lecor facili- 
tando elementos de guerra á Rivera, por lo que fué apre- 
hendido y conducido á Montevideo. Puesto en libertad más 
tarde, Suarez se retiró á su hogar. 



200 EL ORIENTAL 



Cuando los Treinta y Tres pisaron la tierra natal, Suarez 
prestó todo su concurso á la causa de sus más ardientes 
afecciones. Hasta Noviembre de 1825, es decir, en ocho me^ 
Bes habla dado á los patriotas 30,000 pesos de su fortUDa 
particular. 

Convocado el país á elecciones, don Joaquín Suare^ fué 
electo Diputado por la Florida, siendo uno de los que fírma- 
ron ese hermoso documento que se llama Acta de la Inde- 
pendencia de la Provincia Oriental. 

Un año después fué nombrado Gobernador sustituto^ em- 
pleo que desempeñó hasta Octubre de 1827, realizando im- 
portantes mejoras en la Administración pública. 

Una vez celebrada la paz con el Imperio del Brasil y coa- 
vocado el país á nuevas elecciones, don Joaquin Suarez fué 
elegido Diputado por Soriano. Instalada la Asamblea ea 
San José el 24 de Noviembre de 1828, fué electo vice-Presi- 
dente de ella y por consiguiente se recibió del mando de la 
República por ausencia del Gobernador Provisorio General 
Rondeau, 

A don Joaquin Suarez le tocó el honor de firmar el decre- 
to creando la bandera Oriental. 

Fué sucesivamente Senador, Ministro de Gobierno, de 
Relaciones Exteriores, de Guerra y Marina y Presidente 
del Senado, y cuando el General Oribe llegó al Cerrilo con 
su formidable ejército, don Joaquin Suarez desempeñaba la 
Presidencia de la República. 

En esos momentos de prueba terrible, don Joaquin Sua- 
rez se mostró á la altura de su patriotismo ; no flaqueó un 
solo momento, consiguió retemplar el espíritu de sus com- 
patriotas y organizó la gloriosa defensa de los nueve años, 
que elevó á Montevideo al rango de la Nueva Tro^a, como 
la llamó Bumas. 

Cuando el ejército libertador de Urquiza hizo levantar el 
sitio y se arregló la paz, Suarez bajó del poder y un pueblo 
entusiasta le acompañó hasta su hogar, como lo merecía 
aquel noble anciano. 



BL ORIENTAL JtÓt 



El austero Suarez había dado altos ejemplos de valor, 
virtud y patriotismo, consagrando su vida al servicio de la 
nacionalidad. 

El 26 de Diciembre de 1868 Iklleció, aieudo lamsntada lu 
muerte por todos los patriotas. 



Don Jacinto Vera 



Monseñor Jacinto Vera fué un dechado de virtud»^s y 
bondades, y su nombre será siempre recordado por los m- 
tólicos Orientales como el de un pastor dignísimo del ele- 
vado puesto que ocupó. 

Sus rasgos biográficos son cortos, porque dedicó su vida 
al servicio de la religión y del bien, llevado de su espirilu 
esencialmente caritativo. 

Correspondió el honor á Monseñor Vera de ser el primer 
Obispo Diocesano de la República, y puede decirse que la 
elección Papal nunca recayó en mejor persona parn regir 
los destinos de la Iglesia en un país civilizado , donde se 
consagra la tolerancia de cultos, que en esa ocasión. 

Monseñor Vera era un verdadero sacerdote : hiiinikle, 
bondadoso, filántropo; jamás llegó á él un desgractndo q;io 
no encontrara consuelo ó alivio á sus penas. 

Impulsado por su espíritu evangélico realizó i mpot tantos 
misiones al interior de la República, organizando la iirlüsia 
nacional de un modo conveniente. 

A pesar de haberse iniciado durante su Obispado la lucha 
religiosa, Monseñor Vera se mantuvo en una acliuid hono- 
rable, que le granjeó la estimación popular. 

No inspiraba sino simpatías y aun los más exa-geradcs 
liberales le respetaban por sus virtudes y méritos. 

Monseñor Vera concurrió al Concilio Ecuménico cgIg- 
brado en Roma. 



204 



EL ORIENTAL 



£1 6 de Mayo de 1881, encontrándose en el Departamenlo 
de Maldonado celebrando misa, falleció victima de una rá- 
pida enfermedad. Su muerte fué muy lamentada, riadiéodo- 
se á aus restoa mortales suntuosos honores. 

Por sudcricion popular se ha erigido en la Caledral un 
tnagnifíco moDuroento, donde reposan sus cenizas. 



i 



índice 



Al lector ?#•«•#, f 

Descubrimiento del Rio de la Plata. r • » f 

Las razas primitivas del país » • < f 

Yandubayo y Lirompcya • ip 

Invasiones inglesas «*•••#•> tf 

Lucha por la Independencia. •• ••*« t^ 

Cronología de los Cabildos ••••. 31 

Espada de Artigas »•••#•. Jf 

19 de Abril de i8a$ 17 

Profecía cumplida jj 

Piedra Alta |{ 

Escudo y bandera nacionales • • • 79 

La carta fundamental •• » 41 

Himno Nacional • • * . 4f 

Fundación de pueblos * 49 

Efemérides nacionales. • fi 

Batallas • « • » $9 

El primer buque á vapor que surcó las aguas del Plata • • , b\ 

Montevideo. . . . « • ....•• é 69 

Los Departamentos » • * • • . 7J 

Los ríos de la República • . • • 79 

El Cerro de Montevideo • • * . 81 

Monumentos públicos ••••.••. fif 

Las calles de la capital . S? 

Prensa 9* 



206 



EL ORIENTAL 



fACINAS 



Faros 96 

EjíposíCíOncs *»,.... 97 

Escuela de Artes y Ofícios , 99 

Cañonera General JHuera . . , loi 

Poblacioíi . . , 10$ 

Extensión territorial de la República 109 

Míideras, » , , , , 11 1 

Minerale!) . * ^ 11^ 

Ferro-carriles, telé^^rafos, teléfonos 117 

Riquezas del Esiíido lai 

Rentas , laj 

Comercio . . « 12$ 

Industrias 139 

Educación , . . ijj 

Ejército y armada 157 

Abolición de la esclavatura 141 

Lfl primera moneda nacional . . . . . . . . , . . . . 14J 

Jefes del listado 145 

AnivCTSonos . - * 147 

Lo que come y bebe Montevideo 149 

RASGOS BIOGRÁFICOS 

General don José G. Artigas 155 

u » Fructuoso Rivera lój 

31 jí Juan Antonio Lavalleja 167 

D » Eugenio Garzón 169 

Coronel u Pablo Zufriategui 171 

íí Santiago Vázquez 175 

1) Josü Pedro Várela 177 

Doctor i' Teodoro Vilardebó . . .- 179 

, íi Miguel Barreiro 181 

T í> Lilis Eduardo Pérez 18^ 

u José Manuel Pérez y Castellanos 185 

ji Manuel Vicente Pagóla 187 

it Dámaso Antonio Larrañaga . . , 189 

H Francisco Antonio Maciel 191 

, w Francisco Acuña de Figueroa I95 

. jj Joaquín Suarez I99 

í> Jacinto Vera 20J 



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